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Barrack Obama, elegido presidente de los E.E.U.U.

De todos es sabido que hoy Barrack Obama ha sido elegido el 44º Presidente de los E.E.U.U. Espero que esto sea una buena noticia para el Mundo en General y para Kenya en particular. Como ya sabéis, Obama es keniano por parte de padre, pertenece a la tribu luo, del Lago Victoria. Su abuela paterna vive en una aldea cercana a Kisumu, y el mismo Barrack ha visitado en muchas ocasiones su tierra paterna, antes y después de ser Senador. Incluso ha hecho algún safari.

Espero que el nuevo Presidente Obama esté bien concieciado sobre la realidad de África y sea una prioridad en su política Internacional. También que el mercado américano se anime a visitar Kenya, y ver los origenes de su Presidente.

En la inmensidad de Los Llanos – Venezuela

Un “rayador” a ras de agua

Cuando se piensa en un viaje a Venezuela, probablemente le viene a uno a la cabeza el Mar Caribe. Paraísos de playa como Los Roques, Morrocoy, Isla Margarita, etc. Sin embargo este país ofrece un vasto interior no demasiado conocido con una importante variedad de ecosistemas y excelentes destinos para los amantes de la Naturaleza: Los Andes, Canaima con sus selvas y enormes montañas Tepuis (y el impresionante Salto de Ángel), el Delta del Orinoco, etc.

Nada más aterrizar en La Guaira y recorrer el camino hacia Caracas uno se da cuenta de la impresionante naturaleza de este país. Desde prácticamente cualquier rincón de la caótica capital se puede ver el impresionante telón de fondo que es el Parque Nacional El Ávila, con sus casi 3.000 metros de altura y sus cerca de 90.000 hectáreas, dominando todo el valle de Caracas, su masa urbana y sus colinas repletas de ranchitos.

Chigüires

LOS LLANOS. Sin embargo, uno de los tesoros naturales de Venezuela es sin duda la región de Los Llanos, una amplia extensión que va desde el extremo occidental del estado de Apure hasta el extremo oriental del estado de Monagas. Esta extensión corresponde prácticamente a una tercera parte del territorio del país. A su vez, por su enorme superficie, se puede dividir en Llanos occidentales, centrales y orientales. Al Oeste, los llanos bajos suelen tener una altura media de 100 metros sobre el nivel del mar, y se inundan durante la época de lluvias (invierno). Los centrales tienen en la mitad norte una serie de pequeñas montañas llamadas galeras y los ríos son menos abundantes y caudalosos que los que nacen de los Andes. Los orientales se caracterizan por la existencia de mesetas que llegan a alcanzar, como la Mesa de Guanipa, 400 metros de altura.

Probablemente sean los occidentales los más característicos. Reciben los ríos que nacen directamente de los Andes, formando numerosos cauces paralelos entre sí y que cambian de curso frecuentemente por la acción de las dunas movidas por los vientos durante la sequía. El río principal de esta región es el Apure. Este ecosistema está marcado por las lluvias estacionales, formando en la época de lluvias un humedal realmente espectacular. La temperatura media anual es de 27ºC, con los valores máximos y mínimos anuales de 33ºC y 22ºC, respectivamente. Los llanos tienen un clima intertropical lluvioso de sabana con una estación de lluvias muy acentuada en el sur (Apure) y con una sequía muy marcada en el norte del estado Guárico. En el norte del estado Anzoátegui el clima es más árido.

Nacho López Gil, Ricardo Monet, Carlos Adan, el autor y un llanero con una anaconda no muy grande

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Mauri, el Dr. Livingstone

El doctor Mauricio Llodio Lechuga. Loita Forest, Kenya. Enero de 2006

En mi fascinación por África, los exploradores y las exploraciones son una de mis predilecciones. Siempre me han atraido sus perfiles y sus historias, desde los míticos Livingstone o Stanley, los aventureros y cazadores como Speke o Thomson, los románticos como Burton o incluso los actuales como Michael Fay.

Pero desde luego, he tenido la suerte de conocer en mis viajes y safaris a otros personajes mucho más anónimos que desde luego siguen portando el espíritu y el ánimo de los exploradores de la época más dorada y añorada de África. De todos estos, de los famosos y de los desconocidos, de los de ayer y de los de hoy, me gustaría escribir en esta sección, Exploradores.

Mauri en apogeo. Catarata en Loita Forest, tras dos días andando. Kenya, enero de 2006

Y de quién mejor para comenzar esta galería de héroes que mi amigo, maestro y segundo padre: el doctor Mauricio Llodio, un doctor Livingstone actual con muchísimos kilómetros a sus espaldas; en viajes, excursiones, exploratorias y safaris de muy diversa índole.

Cuando conocí a Mauri, en esas casualidades y momentos dificiles que nos depara el destino, no paraba de hablar de sus viajes, de sus expediciones y sus rutas por el Mundo, muchas de ellas en viajes de cooperación. No en vano es el Presidente de la Fundación Coopera, entidad de Ayuda al Desarrollo. Recuerdo hablarle de mi fascinación y mis, aún entonces, sueños africanos, y recuerdo que nada más conocerme prometió llevarme a África… y lo cumplió, vaya si lo cumplió!

Un par de años después hicimos la Exploratoria Loita – Coopera 2002. Un safari inolvidable de unas cuantas semanas de duración en el que visitamos numerosos proyectos de cooperación, identificamos nuevos proyectos y del que salió un pozo para los masais en Loita. Ese fue mi primer contacto con África y no pudo ser más auténtico y fascinante.

Caminando con guerreros masais. Loita Hills, Kenya. Marzo de 2002

Y es que viajar con Mauri es una gozada. No hay ruta trazada, no hay plan de viaje, tan solo dejarse llevar a dónde lleve el destino. En un solo día con Mauri en Loita Hills, llegamos a despertar rodeados de guerreros moranis masai, pasear al amanecer y verles cazar una gacela Thomson, preparar un opíparo desayuno, montar una oficina de campaña, recibir a improvisados visitantes tanzanos, preparar propuestas de proyectos de cooperación, operar de urgencia a un niño y salvarle la vida (Mauri es el mejor médico que he conocido nunca), firmar un acuerdo para firmar un pozo, jugar con los guerreros masai, ir a ver una colina desde la cual divisar el Lago Natron y cenar una fabada Litoral en plena sabana, en un campamento rodeado de hienas y chacales.

A ese viaje, además, le debo conocer por primera vez Masai Mara, Serengeti, Loliondo, Ngorongoro, Tarangire, Nairobi y Arusha… y sobre todo a Topo, a Milton, a Dixon, a Daniel, a Shukri, a Kirotie, a Mogue… y tantos otros a los que hoy tengo la suerte de llamar amigos.

Así es Mauri, eléctrico, con mil cosas en la cabeza, hablando su spanglish atropellamente y en tres minutos pasar de hablar de medicina a cómo funciona un paraguas con cualquier paisano que se cruza por su camino. Viajero atípico, le da igual pasar de dormir al raso junto al fuego (se queda frito en 3 segundos) o en cualquier tugurio de Shangai, que disfrutar de los lujos del mejor Lodge que pueda haber en África. Siempre es el primero en levantarse, y en menos que canta un gallo te despierta con su última ocurrencia o con cualquiera de sus cientos de proyectos que lleva en esa cabeza que nunca para.

Preparando el desayuno con Topo y Milton. Loita Hills, Kenya. Marzo de 2002

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Diario de safari: Uli Mukora Safari. Día 1

Twende safari

31/08/2007. Twende Safari!

Un día muy largo… en especial porque el día anterior no terminó. Por fin de vacaciones, vuelta a la sabana y encima con mis amigos… poco más puedo pedir.

Anoche recogí a Iñigo, Luis e Iñaki en el Jomo Kenyatta y tras pasar por la Topera nos fuimos a dar una vuelta por Nairobi La Nuit… el game drive terminó pasadas las 5 de la madrugada y el tour leader no pudo dormir. Haciendo un alarde de responsabilidad volví al aeropuerto a recoger a Juan, que venía desde Alemania. Llegó sin problemas con Virgin y volvimos a casa a levantar a los safaristas. Primeras risas del viaje… esto promete. Yo tenía que preparar la maleta. Topo mientras preparando a su vez la Diligencia para su safari. También dormiría en Losho.

Fred llegó puntual a recogernos con el Land Cruiser e increíblemente conseguimos salir no demasiado tarde, aunque perdimos bastante tiempo en el ABC Shopping comprando provisiones y carne en la expendida carnicería que hay en ese centro comercial (7 chuletones de carne de Laikipia de primera, que lamentablemente y por un error logístico, se nos estropearon).

Y nos pusimos en marcha. Salimos de un Nairobi frío y nublado y pusimos rumbo al valle del Rift. La carretera hacia Narok está cada vez peor, y como es normal, el pasaje lo flipó con tanto bache, polvo y ausencia de asfalto. Aún así el viaje no se hizo pesado al acompañarlo de buena charla y música, aunque más de uno seguía ko de la noche anterior…

Por fin llegamos a Narok y… increible! Atasco de entrada en la ciudad… en Narok!!! lo nunca visto. Había dos camiones bloqueando la carretera y unos 50 vehículos parados. La pericia de Fred que se escapó por un talud inverosimil y el llevar un 4×4 nos salvó de alguna horita allí parados en el polvo… Como ibamos tarde no dimos una vuelta por la ciudad y directamente fuimos a comer al restaurantillo de la gasolinera de Kenol, a la salida de la ciudad.

Hay rincones que sin ser espectaculares te llenan de safari, y ese para mi es uno de ellos. Es llegar allí y recordar todas las veces que hemos parado a tomar una Tusker y poner gasolina. Es un paso obligado para ir a Mara, y es gracioso ver la caravana de mini buses llenos de turistas, a los cuales les suelen parar en las curio shop, un poco más adelante. Allí conozco a mucha gente, siempre te encuentras a algún masai conocido y siempre me saludan los chavales de las tiendas, los camareros, el dueño del restaurante y un chico que siempre está allí vendiendo cds. Tras saludarles a todos comimos unas samosas y unos sandwiches. Curiosamente me encontré a Mark, del proyecto de Ilkerin, al cual hacía mucho tiempo que no veía. Al salir nos cruzamos con Topo, que pese a que salió bastante más tarde nos alcanzó con la Diligencia.

Seguimos camino y del siguiente tramo no puedo hablar, ya que me quedé completamente dormido… Cuando abrí un ojo reconocí las Siana plains y las colinas que anuncian la entrada a Masai Mara. Los masais nos saludaban al pasar. El paisaje estaba más verde de lo habitual en esa época, y vimos los primeros ñues y cebras, y alguna que otra jirafa. Y por fin llegamos a Losho Camp

Allí estaban Anastasia, su hermana, Jackson y nos enseñaron cada rincón del campamento. El recibimiento de los masais que estaban allí, trabajando en el campamento o por ser del pueblo de al lado, fue como siempre entrañable. Quedé impresionado por como lo tenían montado y lo bien que estaba organizado todo, en un tiempo récord. El sitio del campamento es perfecto. Tiene sombra, agua (hay unos manantiales) y buena vista por los cuatro costados. A unos 600 m hay una manyatta (poblado) masai. Cuando terminamos el tour llegó Topo y directamente nos fuimos a dar un paseo con un par de masais. Subimos a una colina cercana para contemplar bien la zona del campamento y vimos el Sol ponerse sobre Mara. Grandes sensaciones, estar allí con toda esta tropa y encima con el Topo. Jose María, un primo de nuestro amigo Alberto, que acompañaba a Topo, decía que era increíble como se nos cambiaba la cara nada más llegar al campo!

 

Losho

Nos dimos una ducha calentita de escándalo y una cena espléndida. De sobremesa unas copas, el fuego del campamento y un pedazo de concierto impresionado a cargo de Fred y Juan. Increible las caras de los masais al oir por primera vez un saxo. Increible estar allí bajo mil estrellas, con los amigos, los masais, bajo la luna llena y cantando con ellos. Muy divertido el coro masai en una versión de “Lion Sleeps Tonight”, en la que el masai “Tall Man” (mide más de dos metros, no se comen mucho el coco con los nombres allí… a mi me recordaba al gigante de “La Princesa Prometida“).

Cuando por fin he llegado a mi tienda, oía las risas de mis amigos en la tienda de al lado mezclándose con los de la noche africana. Sin duda va a ser un gran safari…

 

Losho

Diario de safari: Ndovu Kubwa Safari. Día 8

Leonas en Serengeti. Tanzania. Agosto de 2007

25/8/07  En el corazón de Serengeti

Noche ruidosa! La fiesta de los del hotel se les fue de las manos y la música retumbó demasiado alta toda la noche. Lo sentí especialmente por el grupo, ya que cuando les despedí a las 4 de la mañana rumbo a su vuelo en globo no habían pegado ojo y les esperaba un día muy largo…

Les recogimos en Seronera seis horas después y según sus palabras se alegraron mucho de vernos. Les encantó la experiencia  aunque les sobraron los “yankis” con los que compartieron el globo y que se abalanzaron sobre el “Freixenet“…  Así pues volvimos a subir al Land Cruiser y nos dispusimos a explorar Seronera, el corazón del Parque Nacional de Serengeti.

Agosto es un gran momento para visitar esta zona, ya que al encontrarnos en lo más duro de la época seca, los grandes felinos y el resto de animales se concentran en esta zona, donde hay acuíferos con abundante agua. También es la zona donde se agolpan los grandes lodges de touropearadores y si se permanece en las pistas principales, hay demasiados coches y un romería de turistas. Por eso es tan importante llevar un buen guía, para que conozca bien el Parque y se esfuerce por salirse de las rutas principales. Serengeti tiene el tamaño de la provincia de Teruel, por lo tanto hay espacio más que suficiente para estar “solo” si se desea. Nosotros llevábamos al mejor, por lo tanto tomamos una pista hacia los goal kopjkes y estuvimos solos toda la mañana.

Para mi, hacer un buen safari es precisamente eso, estar completamente solos y buscar tus propios animales. Nada de avisarse por radio e ir directamente como borregos de acacia en acacia para compartir el león o el guepardo con 50 personas. Además eso va en contra del Medio Ambiente, ya que se le pone demasiada presión a los animales. Los turistas deberían de ser más consecuentes de ello y no permitirlo a sus guías, y estos tan solo buscan buenas propinas si su grupo avista los “big five“. Para mi es un lujo disfrutar de un lugar como Serengeti completamente solo. Luego dependerá de la suerte y de las habilidades del guía el poder ver más o menos animales. Aún así, cuando encuentras un animal interesante y estás solo lo disfrutas el triple.

La hierba alta de esta zona de Seronera ocultaba muchos animales. No vimos muchos, tan solo unos hartebeest, facocheros y unas hienas. Pero como siempre la precisa vista de Hagai localizó un bulto sospechoso en un termitero.  Se trataba de un imponente grupo de leonas.

Leonas en Serengeti. Tanzania. Agosto de 2007

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Diario de safari: Ndovu Kubwa Safari. Día 7

Elan oriental. Serengeti, Tanzania. Agosto de 2007


24/8/07 Buscando los pasos de la migració
n

Desayuno no demasiado temprano y partimos contentos tras la gran experiencia del león de ayer. Pero aún así seguro que Serengeti tiene mucho que ofrecer. Rumbo Norte, hacia la zona de Lobo. El objetivo del día es encontrar los últimos coletazos de la gran Migración. Probablemente la encontraríamos con toda seguridad en Mara-Serengeti, en la frontera de Mara Bridge, en el río Mara, pero queda un poquillo lejos y habríamos tenido que madrugar mucho para ir y volver en el mismo día.

Llegando a la zona de Lobo Lodge, estuvimos un rato contemplando a la típica familia de elefantes, 2 hembras adultas hermanas con sus respectivas crías, que iba de unos 12, 7 y 3 años. Nos llamó la atención ver a unas elefantas gemelas, de unos 7 años de edad. Es un fenómeno algo inusual con los elefantes. Un poco más allá, un gran macho de grandes colmillos se acercaba a un nutrido grupo de hembras y crías. Presenciamos el saludo habitual tras una cierta ausencia. El macho saluda al grupo poniendo la trompa en la vagina de cada hembra, y cada una le saluda orinando encima de la trompa. La escena fue muy curiosa y grandiosa la estampa de ese enorme macho.

Elefantes en Serengeti. Tanzania. Agosto de 2007

A mi la zona de Lobo me encanta. Esta parte de Serengeti Norte es preciosa, y apenas se ve nunca nadie! Estuvimos toda la mañana prácticamente solos y si ver más que dos o tres coches. Fue muy curioso el encuentro con dos machos de león algo jóvenes, de unos 4 años de edad. Al acercarnos, uno de ellos, muy tímido, rehuía el coche y daba vueltas entorno a un matorral según le íbamos buscando. Preciosos, con amplias melenas pero aún muy rubias y con la nariz rosada, símbolo de inmadurez.

El paisaje de esta parte de Serengeti Norte es impresionante. La sabana se extiende y no parece tener fin. La vista es sobrecogedora y emocionante. Se hace algo más frondosa hacia el Oeste, hacia el Victoria, mientras que hacia el Este es algo más abierta. De lejos veo la silueta de las colinas de Klein’s Camp y recuerdo con nostalgia el walking safari que hicimos el año pasado por sus alrededores. Bonita escena de un grupo de Elands (los antílopes más grandes de África, mis favoritos), cebras y elefantes en un manantial, refrescándose con el agua y el barro.

Leona en Serengeti. Tanzania. Agosto de 2007

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¿Qué ropa llevar a un safari?

 

Sand River. Tanzania. Agosto de 2007

Una de las dudas que se suelen tener antes de emprender un safari es qué tipo de ropa es el idóneo.

Los muchos tópicos que hay sobre África pueden distorsionar la realidad, y se da muchas veces la circustancia de que la gente cree que va a pasar un calor espantoso y no lleva ropa de abrigo. Luego cuando salen de safari a las 6 de la mañana con 9ºC maldicen su suerte y piensan en la de abrigos calentitos que han dejado colgados en casa.

Por supuesto todo dependerá de cual sea nuestro destino y qué época del año vamos a viajar. Sin embargo, aquí van unos consejos que se adaptan perfectamente a la mayoría de los destinos más representativos de safari.

Calzado: Ha de ser cómodo y ligero. No cometer el error de estrenar unas botas o unos zapatos durante el viaje. Esto puede provocar rozaduras. En los safaris fotográficos no se suele andar mucho, por lo que no hace falta cargar con unas pesadas botas de montaña. Si se desea llevar botas, mejor las de verano de lona o algún material ligero antes que unas grandes botas de gore-tex, que no van a hacer falta y nos darán mucho calor. Durante los game drives se puede ir en sandalias, zapatos tipo náuticos o zapatillas de deporte. Para un pequeño paseo por la sabana unos zapatos tipo náutico de invierno o deportivas será suficiente. En Kenya y Tanzania recomiendo las célebres Bata Safari Boots, (Las botas que dicen que usted conoce África, reza su hábil slogan), ligeras, resistentes y duraderas (quizá para andar grandes distancias son algo durillas. Por cierto que llevo puestas mis Bata Safari ahora mismo… Los calcetines no han de ser muy gruesos.

– Pantalones: Los pantalones desmontables son muy útiles, ya que por la mañana podemos usar las perneras y así protegernos del frío y luego quitárnoslas cuando empiece a subir la temperatura. En cualquier caso han de ser ligeros y traspirables y que no nos hagan sudar. Creo que los vaqueros no son tan idóneos. También pantalones cortos para ciertas etapas.

– Camisas y camisetas: Lo ideal pueden ser camisas de manga corta o camisetas. También camisas de manga larga no muy gruesas para luego a medio día remangarlas. Por supuesto también las clásicas camisetas de algodón.

– Ropa de abrigo. Fundamental no olvidarse al menos un buen forro polar. Para los muy frioleros incluso alguna chaqueta ligera. En Sudáfrica, por ejemplo, durante nuestro agosto están en pleno invierno y hay zonas en las que puede llegar a helar. Además tener en cuenta que en los safaris los coches son abiertos, y por la mañana el viento es muy fresco. Si eres friolero llévate unos guantes incluso.

 

Iñigo en el r�o Mara. Masai Mara, Kenya. 2007

Impermeable. Muy práctico llevar un impermeable de bolsillo en el fondo de la mochila

– Sombreros y gorras. Muy importante para protegerse del fuerte sol y el polvo. A gusto de cada uno, o bien una gorra, o un gorro ligero, o un sombrero de safari… o incluso un salacot (por qué no?!)

Complementos: Los clásicos chalecos de bolsillo pueden ser muy prácticos no solo para llevar a mano diversos útiles sino también para protegernos del polvo

– ¿Dónde comprar? Pues hay muchos sitios, desde el tan manido y conocido Coronel Tapioca (se suelen ver muchos muzungus en los safaris uniformados por este bigotudo coronel) a tiendas especializadas como puede ser Armería Álvarez (que tiene una gran página de venta por internet y varias tiendas en Madrid). Yo recomiendo los grandes almacenes del deporte, Decathlon, por precio y variedad. Allí encontraréis de todo y muy barato.

– Lavandería. No carguéis con excesiva ropa, es mejor viajar ligero y en las etapas en las que os quedéis más de una noche utilizar los servicios de lavandería. Ojo, no echéis a lavar vuestras mejores galas ya que el agua que suelen usar es algo durilla y puede estropear la ropa.

– Atrezzo. En fin, no soy yo precisamente un asesor de imagen, pero no olvidéis que vais a un viaje de Naturaleza. El camouflage no es determinante pero probablemente moleste menos a un animal salvaje una camiseta verde que una morada. Allí no dejamos de ser muzungus, por lo tanto guiris, así que no os cortéis y disfrazaros de explorador. El atrezzo siempre es conveniente y no desentonar con el entorno! Así pues evitar ir disfrazados de otra cosa.

Sand River. Kenya. Agosto de 2005


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