Posts Tagged 'Naturaleza'

Los secretos de Sudán del Sur

Hace dos días y tras años de guerra y muerte en el país más grande de África, nacía oficialmente Sudán del Sur.

Sudán es un país tan desconocido como enorme. Tengo muchos libros antiguos de safaris por esta zona y debía ser de los países más ricos en fauna y desde un punto de vista étnico de todo África. Sin embargo poco sabemos hoy en día de este país que relacionamos con integrismo islámico (en el Norte), guerra, muerte, Darfur, refugiados y a lo mejor a algún nostálgico le suena de las viejas películas de “Karhoum” o “Las cuatro plumas”, relatando las penurias de los Rifles Británicos en la época del protectorado.

Sin embargo Sudán es mucho más que eso: piramides y restos del Alto Egipto apenas sin escavar, tribus perdidas de las cuales apenas sabemos o ni siquiera tenemos la certeza de que hayan sobrevivido a tantos años de muerte. Sabemos que están o al menos que estaban allí, entre otras cosas por las fotos y relatos del maestro Antonio Cores.

Y de una de las joyas de este nuevo país apenas sabemos: La gran migración de los kobos y topis en la parte Este del país, apenas recién descubierta en 2006 por investigadores del National Geographic. Se sabía que existía, pero no cual era su ruta, sus pasos ni tampoco su nº. Algunos dicen que supera el millón y medio de cabezas y que es más grande que la famosa Gran Migración de ñues y cebras del ecosistema Serengeti – Mara.

No cabe duda que esta nueva situación además de llenar de esperanza a la población y a las etnias que viven en esta gran zona de África, abre muchas posibilidades para investigar y explorar esta fascinante gran migración.

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La Gran Migración llega a Masai Mara

Como cada año y en esta ocasión en fecha prevista, la gran migración de los ñues y cebras abandonan el Serengeti (Tanzania) y cruzan a Masai Mara (Kenya), buscando pastos frescos. Aquí se quedarán hasta octubre, dando pistoletazo de salida a la temporada alta de Masai Mara.

Ya están aquí!

Diario de safari: Namelok Naretoi Safari. Día 2

Pastor masai al atardecer, no lejos de Entansekera. Foto: Iñigo Torrens

4-04-2009 – En el Bosque de los Niños Perdidos

Desde el amanecer estuve remoloneando en mi tienda, durmiendo a saltos de media hora y aguzando el oído a ver si oía a mis compañeros… ninguno tenía prisa por despertarse, salvo Topo que tanto para acostarse como para levantarse tiene costumbres tempraneras. Cuando el calor empezaba a agobiar dentro de la tienda, di por finalizada mi pereza y salí. Lo primero que vi fue a Topo saludar desde lo alto de la colina, caminando hacia el campamento.

Este arranque de mañana fue perezoso, todo muy pole pole..  lavamos los platos de la noche anterior y Victor se curró unos huevos fritos que acompañamos con puntillas de jamón ibérico… impresionante!!! Todo un detalle por parte de Isa. Finalmente nos pusimos en marcha.

Higuera africana. Sirvan Isa y Victor a los lados como referencia de su enorme tamaño…

Tras ascender la gran colina de detrás del campamento, nos fuimos internando en Loita Forest. Estoy en muy baja forma, lo que me ha costado subir este primer repecho… Esta zona alberga un impresionante bosque primario repleto de elefantes y búfalos. No es fácil ver animales por lo denso del bosque, pero si vimos varias familias de los preciosos monos colobos. El bosque aún así es sobrecogedor. Tiene una gran simbología para los masais, que lo llaman “El Bosque de los Niños Perdidos“. En toda la caminata (unas 4 o 5 horas) no nos internamos demasiado, sino que fuimos bordeándolo, disfrutando de rincones preciosos y de las praderas de las colinas, que los masais aprovechan como corredores para su ganado. En esta franja del bosque aún hay demasiada presencia masai y no tanta fauna salvaje. Sin embargo, quedándote quieto y callado un rato, puedes observar una muy  abundante y variada avifauna.

Isa saludando a un bebé masai con una madre muy joven

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En la inmensidad de Los Llanos – Venezuela

Un “rayador” a ras de agua

Cuando se piensa en un viaje a Venezuela, probablemente le viene a uno a la cabeza el Mar Caribe. Paraísos de playa como Los Roques, Morrocoy, Isla Margarita, etc. Sin embargo este país ofrece un vasto interior no demasiado conocido con una importante variedad de ecosistemas y excelentes destinos para los amantes de la Naturaleza: Los Andes, Canaima con sus selvas y enormes montañas Tepuis (y el impresionante Salto de Ángel), el Delta del Orinoco, etc.

Nada más aterrizar en La Guaira y recorrer el camino hacia Caracas uno se da cuenta de la impresionante naturaleza de este país. Desde prácticamente cualquier rincón de la caótica capital se puede ver el impresionante telón de fondo que es el Parque Nacional El Ávila, con sus casi 3.000 metros de altura y sus cerca de 90.000 hectáreas, dominando todo el valle de Caracas, su masa urbana y sus colinas repletas de ranchitos.

Chigüires

LOS LLANOS. Sin embargo, uno de los tesoros naturales de Venezuela es sin duda la región de Los Llanos, una amplia extensión que va desde el extremo occidental del estado de Apure hasta el extremo oriental del estado de Monagas. Esta extensión corresponde prácticamente a una tercera parte del territorio del país. A su vez, por su enorme superficie, se puede dividir en Llanos occidentales, centrales y orientales. Al Oeste, los llanos bajos suelen tener una altura media de 100 metros sobre el nivel del mar, y se inundan durante la época de lluvias (invierno). Los centrales tienen en la mitad norte una serie de pequeñas montañas llamadas galeras y los ríos son menos abundantes y caudalosos que los que nacen de los Andes. Los orientales se caracterizan por la existencia de mesetas que llegan a alcanzar, como la Mesa de Guanipa, 400 metros de altura.

Probablemente sean los occidentales los más característicos. Reciben los ríos que nacen directamente de los Andes, formando numerosos cauces paralelos entre sí y que cambian de curso frecuentemente por la acción de las dunas movidas por los vientos durante la sequía. El río principal de esta región es el Apure. Este ecosistema está marcado por las lluvias estacionales, formando en la época de lluvias un humedal realmente espectacular. La temperatura media anual es de 27ºC, con los valores máximos y mínimos anuales de 33ºC y 22ºC, respectivamente. Los llanos tienen un clima intertropical lluvioso de sabana con una estación de lluvias muy acentuada en el sur (Apure) y con una sequía muy marcada en el norte del estado Guárico. En el norte del estado Anzoátegui el clima es más árido.

Nacho López Gil, Ricardo Monet, Carlos Adan, el autor y un llanero con una anaconda no muy grande

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En las aguas del Pantanal (I) – El Reino del Jaguar

El pantanal desde el aire muestra todo su esplendor y dimensión

Todo amante de la Naturaleza suele tener predilección por algún ecosistema en concreto. Hay amantes de la alta montaña, de las costas y mares, de las selvas y bosques primarios. Los hay enamorados de las vastas sabanas y estepas, de los hielos árticos y antárticos, de los desiertos yermos… y por supuesto, hay auténticos fanáticos de los humedales, que sin duda son uno de los habitats más espectaculares por su abundancia de fauna y avifauna. Uno de los humedales más importantes del mundo es también uno de los más desconocidos. Se trata de un lugar asombroso donde conviven jaguares, pumas, ocelotes, osos hormigueros, millones de caimanes, capibaras, venados de los pantanos, búfalos de agua, tucanes, jabirúes, guacamayos y un incontable número de especies. Este lugar se encuentra en Brasil, un país que aunque parezca mentira es un paraíso aún prácticamente inédito para el turismo, y que solemos relacionar tan solo con sus carnavales, su música, sus futbolistas y en todo caso con las selvas y riberas del Amazonas. Ese lugar es el Gran Pantanal de Mato Grosso.

EL GRAN HUMEDAL: Situado al Sur de Brasil, en los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, el Pantanal es un gigantesco humedal que abarca más de 200.000 km2, extendiéndose por la cuenca del alto Paraguay, río al cual abastece anualmente de agua desde su emplazamiento en las confluencias de Brasil con Paraguay y Bolivia. Con esta extensión, cercana a la mitad de la superficie total de España, es uno de los humedales más grandes de la Tierra.

El Pantanal en sí no es más que una enorme planicie que se inunda en la época de lluvias y se retira hacia el río Paraguay al llegar la estación seca, formando incontables lagunas, algunas dulces y otras saladas, en torno a las cuales hay una vida salvaje abundantísima y muy importante por su riqueza y variedad.

El ciclo aluvial del Pantanal comienza hacia finales de octubre, cuando la lluvia empapa el suelo y el nivel de las aguas aumenta hasta lograr desbordar el río Paraguay y sus principales afluentes, inundando gradualmente las tierras adyacentes hasta que hacia febrero o marzo, final de esa época húmeda o cheia, tan solo unas pocas colinas y los tupidos bosques de galería quedan por encima de la superficie del agua. Los pantaneiros, nombre que reciben los cowboys locales, crean diques y montones de tierra para usarlos de caminos durante la época húmeda. Más tarde, durante la estación seca, entre mayo y septiembre, el agua se retira hacia sus cauces habituales dejando tan solo lagunas y todo el territorio anteriormente inundado se transforma en ricas praderas por donde pasta el ganado hasta las próximas inundaciones.

Capibara, el roedor más grande de Sudamérica

EL PANTANAL Y EL GANADO: Por todo esto, hace falta mucha tierra para criar el ganado, ya que más de la mitad del territorio permanece inundado varios meses al año, así que desde finales del s. XIX el Pantanal ha estado dividido en enormes fincas llamadas fazendas, algunas de las cuales alcanzaron en el pasado superficies de hasta 250.000 hectáreas. Estas fazendas han sido tradicionalmente ganaderas, adaptando esta actividad al ciclo anual del agua.

Es precisamente este ciclo tan radical y extremo, esta forma tradicional de entender la ganadería sumado a la gigantesca extensión del Pantanal y sus fazendas lo que ha protegido al pantanal y lo ha mantenido prácticamente intacto, alejado de la presión del progreso, la agricultura extensiva y las industrias que a lo largo y ancho del planeta han acabado con humedales de importancia, ya que estos ecosistemas tienen una belleza tan enorme como su fragilidad. De esta degradación no hay mejor ejemplo que nuestro país, cuyos humedales, probablemente los más importantes de Europa, han sufrido un acoso y una destrucción progresiva ante la pasividad y la ineptitud de los sucesivos gobiernos y responsables de política medioambiental. La caza se ha visto perjudicada tan de primera mano que los relatos legendarios de cacerías de aves acuáticas como los del Lucio del Cangrejo, la Laguna de El Taray y otros tantos lugares, pertenecen al pasado y parecen imposibles en los tiempos actuales.

Sin embargo el Pantanal ha tenido la suerte de ser un territorio casi inaccesible, en el cual durante la época húmeda es imposible avanzar y durante todo el año sus caminos permanecen prácticamente impracticables.

En diciembre de 2005, acompañando a mi amigo y maestro el doctor Mauricio Llodio, tuve el gran privilegio de hacer una interesantísima exploratoria al Pantanal Matogrossense. El abuelo de Mauricio emigró desde el País Vasco al Mato Grosso a principios del siglo pasado, con lo que tiene en Brasil y especialmente en Mato Grosso una gran familia que nos recibió de una manera tan cariñosa que comprendí inmediatamente la saudade (nostalgia) brasileña que tan frecuentemente le entra a mi amigo. Nuestro anfitrión fue su primo Marco Antonio de Moraes, amante de su tierra, y el propósito del viaje era hacer una prospección para empezar a organizar viajes turísticos al Pantanal e identificar proyectos de Conservación del Medio Ambiente para la Fundación Coopera, que preside Mauricio.

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El “escucha” de la Naturaleza – Carlos de Hita

Foto: Pedro Cáceres

Internet es una gran espiral que a veces nos fascina, otras nos devora, en ocasiones nos hace tan solo perder el tiempo y afortunadamente nos da alegrías ocasionales. Una gran alegría me llevé hace unos meses cuando “me topé” con “El sonido de la Naturaleza“, el blog sonoro del gran Carlos de Hita que se edita en la página web del diario “El Mundo“. Os recomiendo de corazón echarle un buen vistazo y sobre todo prestarle buen oído.

¿Os imagináis? Caza fotográfica de la Naturaleza, pero en lugar de usar cámaras y teleobjetivos, ir armados con un grabador digital y toda clase de micrófonos… y por supuesto con una paciencia infinita. Y luego en el estudio, “limpiarlos“, montarlos y condensarlos para transmitir lo intangible: Recoger la esencia de una noche o de un amanecer en la sabana, o de la algarabía de un humedal en un frasquito de sonido. A mi me parece alucinante.

Carlos de Hita es técnico de sonido especializado en grabar y registrar sonidos de Naturaleza. Aparatos de grabación en mano, lleva 20 años recorriendo España y gran parte del Mundo, buscando registrar cualquier tipo de sonido, ya sea de fauna, flora o elementos del paisaje. Carlos es un registrador y creador de paisajes sonoros, en ocasiones acompañando imágenes, como parte de banda sonoras para películas y documentales pero también para entregarnos el sonido por si solo, ya que ha publicado numerosos discos, muchos de ellos paisajes sonoros naturales de diferentes ecosistemas ibéricos. Escuchar estos discos de Carlos es evadirse al campo y al monte, cerrando los ojos, deslizándonos por humedales como Doñana o las Tablas de Daimiel o bosques en sus diferentes sonidos a lo largo del año, como los Pinares de Valsaín, rincón íntimo de Carlos. Es probable que muchos lo conozcáis por su larga colaboración en el programa “Hoy por hoy” de la Cadena Ser, junto a Iñaki Gabilondo. Carlos ha colaborado con diferentes medios y entidades, llegando incluso a ser nominado a un premio Emmy, en la categoría de música y sonido, por sus colaboraciones con National Geographic. Pero ante todo y sobre todo, Carlos es un gran tipo, amante de la Naturaleza y gran conservacionista y un excelente comunicador que con una gran sencillez consigue transmitir su gran pasión y contagiar su entusiasmo a quienes le rodean o escuchan sus obras.

Conocí a Carlos hace ya una década, a través de mi padre cuando ambos trabajaban juntos en el canal de caza, pesca y Naturaleza Seasons (hoy en día Caza y Pesca). Era curiosa la relación de amistad y cariño que tenían, siendo de dos generaciones muy distintas y en muchas ocasiones con opiniones contrarias, pero siempre mostrando respeto y admiración el uno por el otro.

El tiempo nos come y devora, y la verdad es que hace tiempo que no le veo, pero desde aquí le mando un abrazo cariñoso y el deseo y la ilusión de que un día podamos participar en algún proyecto juntos, como por ejemplo, ¿por qué no grabar los sonidos de diferentes Parques de África? ¡Desde luego Carlos estás invitado a venir conmigo de safari!


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