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Diario de safari: Namelok Naretoi Safari. Día 7

Foto: Iñigo Torrens

9-4-2009: La sombra del kifaru

Nos levantamos como marqueses en Sekenani Camp. La ducha de anoche fue antológica tras todos estos días de camping. La de esta mañana soberbia. Dormir en un tented camp, además de ser comodísimo, tiene el aliciente de poder vivir y escuchar la noche africana. Entre otras cosas, numerosas hienas, un leopardo, y al amanecer he oído el rugido lejano de un león. Al salir de la tienda vi una pareja de bushbucks, preciosos.

Tras el desayuno nos fuimos de game drive. Topo se fue directamente a Losho, le apetecía caminar. Así que los cuatro restantes nos encaminamos a Mara. Victor no conoce muy bien Mara, así que para mi tenía el aliciente de ser yo quien fuera marcando el camino y el reto de conocer y orientarte por Masai Mara.

Nada más entrar en el Parque un grandísimo búfalo fue el primer buen augurio del día. Vimos muchos elefantes, una gran manada copaba toda la falda de una colina, ofreciéndonos una escena típicamente africana. En esta época no está la gran migración, sin embargo siempre se ven muchísimos animales en Mara, y cuando no está la migración hay muchos más elefantes, que se retiran del Mara cuando las praderas de llenan de ruidosos y molestos ñúes y la jauría de carroñeros y predadores que llevan consigo.

Gran leona en Masai Mara

Mi plan era dirigirnos hacia Sand River Gate, pero cerca de Keekorok paramos para presenciar una escena curiosísima y nada habitual. A unos 50m del coche y al pié de un bosquecillo, un grupo de varias elefantas con sus crías y un gran macho dormitaban al sol de la mañana. Estaban todos completamente fritos e inmóviles, y uno a uno fueron cayendo y tumbándose en el suelo para disfrutar mejor de la siesta. Hasta cinco de ellos vimos tumbados a la vez. Ver un elefante tumbarse es ya de por si un espectáculo!

Lo siguiente fue detenernos para ver un grupo de leonas. Estaban bastante cerca, tras un talud. Parecían activas pero nos fuimos porque enseguida se llenó de turistas. Efectivamente cuando dejamos Keekorok atrás y tomamos la pista hacia Sand River Gate dejamos de ver mini buses y turistas y pasamos el resto de la mañana completamente solos. Me encanta esta zona de Mara. Nunca había venido en esta época y era sorprendente verla tan verde, acostumbrado a los colores de la época seca. El sol brillaba y el paisaje resplandecía, había muchísimas cebras decorando el paisaje y  las praderas estaban llenas de flores. Finalmente vimos el río y las primeras colinas de Serengeti detrás, invitándonos pasar a Tanzania. Tomamos la rivera del río, bordeando la frontera entre Mara y Serengeti. Vimos varios reedbucks bohor, que gustan de estas zonas de rivera. Durante un rato no vimos muchos más mamíferos, salvo un grupo de elans, siempre tímidos, al otro lado del río. Un pájaro secretario, varios gansos del Nilo, avestruces y un enorme galápago amenizaron este rato, aunque el paisaje de por si ya merecía la pena. Junto a Sand River hay unas higueras gigantescas, bajo su sombra ofrecen unos sitios para acampar alucinantes. Seguimos el curso del río hasta cerca de Sala’s Camp. Recordaba haber visto dos leones gigantescos en estas mismas esplanadas. Decidimos abandonar el río y tirar hacia las praderas.

El Kifaru! Rinoceronte negro en Masai Mara

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Diario de safari: Kaskazini safari. Día 3

Gerenuk o antílope jirafa

8-9-08. El Parque perdido

Nos despertamos muy temprano, y tras un desayuno en el hotel de Maua al amanecer, llenamos el tanque de gasóleo y nos dirigimos, atravesando huertos y campos de miraa hacia el Parque Nacional de Meru. El Mercedes, tras la avería, iba como la seda en dos ruedas motrices. En menos de una hora estábamos en Murera Gate, donde un simpático joven ranger del KWS (Kenya Wildlife Service) nos daba la bienvenida y cumplimentábamos la entrada al Parque. Tras una charla con el ranger y ofrecernos para llevar el correo al puesto del KWS cercano a Elsa’s, nos internamos en el Parque bajo una intensa luz de la mañana.

El Parque Nacional de Meru es una joya de Kenya. Con 87.000 hectáreas (870km2) no es de los más grandes, pero tiene un paisaje rico y variado. Es un gran desconocido dentro de la red de Parques de Kenya y no está incluido en las rutas turísticas convencionales. El no aparecer en los catálogos de grandes touroperadores lo hace, ya de por si, un lugar interesante. Situado en el Norte del País, al Noreste del Monte Kenya y al Norte del Parque de Kora (separado por el río Tana), Meru es un fértil punto estratégico que recibe bastantes precipitaciones al año y tiene gran abundancia de agua. Sus diferentes biotopos son un oasis en la zona, ya que al Norte no hay más que una gigantesca extensión seca hasta la frontera con Somalia. El paisaje es bastante verde y variado, muy atractivo, y el tener regatos de agua clara cruzando su territorio hace que respire vida. El no tener un acceso cercano a Nairobi y apenas oferta hotelera, hace que Meru sea muy poco visitado. Nos encontramos entre territorio de las tribus Meru y Borana.

Kudu menor

Meru se hizo famoso por ser uno de los lugares donde George y Joy Adamson se inspiraron para su libro y rodaron más tarde la famosa película Elsa, Nacida libre. Sin embargo Meru fue muy castigado en los años 80, durante la gran sequía y el furtivismo que nació entonces. Al estar alejado y tan cerca de Somalia lo convirtió en territorio de nadie, donde los bandidos shiftas campaban a sus anchas e hicieron tremendos destrozos ante la impotencia y casi pasividad del Servicio de la Naturaleza, anterior al KWS. El Parque fue testigo en los años 80 de tremendas guerras entre furtivos y rangers, que culminó con el asesinato del malogrado conservacionista George Adamson

Los jefes de Meru

Las zonas que rodean a Meru eran antiguamente bloques de caza. Al prohibirse la caza perdieron valor y las autoridades keniananas no pueden vigilar tanto territorio, así que la fauna se vio reducida por el ganado borana y las matanzas de los shiftas. Sin embargo entre 2000 y 2005 el The International Fund for Animal Welfare (IFAW) dio un impulso de varios millones de dólares para recuperar Meru. Se valló una zona para crear un santuario de rino negro, se crearon infraestructuras y se restauraron las infraestructuras del Parque. Se introdujeron animales de otros lugares y se recuperó una de las maravillas de Kenya. Hoy en día es un Parque bien protegido y con un potencial tremendo. Será uno de los Parques fundamentales de Kenya en unos 10 años, cuando su proceso de recuperación culmine en un proceso de crecimiento y expansión.

Para mi gusto Meru lo tiene todo para disfrutar, y tuvimos un game drive delicioso durante la mañana, en la cual tan solo nos cruzamos con un vehículo. Paramos en unas bandas (cabañas) del KWS enfocadas al turismo local, y estuvimos jugando con una preciosa jirafa reticulada que tras quedar huérfana buscó cobijo aquí y está acostumbrada a la gente. “Le encanta seguir a la gente” – me dijo el cuidador del camping – y doy fe de ello.

Topo ante una amistosa jirafa reticulada

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León marcando su territorio

 Esta escena la filmé durante mi último safari en Serengeti. Este gran macho detectó una hembra intrusa en su harem, y tras levantarse, mientras la observaba, marcó de esta manera su territorio.

Puedes ver otro video de este león y un relato detallado de la escena pinchando aquí.

Diario de safari: Ndovu Kubwa Safari. Día 8

Leonas en Serengeti. Tanzania. Agosto de 2007

25/8/07  En el corazón de Serengeti

Noche ruidosa! La fiesta de los del hotel se les fue de las manos y la música retumbó demasiado alta toda la noche. Lo sentí especialmente por el grupo, ya que cuando les despedí a las 4 de la mañana rumbo a su vuelo en globo no habían pegado ojo y les esperaba un día muy largo…

Les recogimos en Seronera seis horas después y según sus palabras se alegraron mucho de vernos. Les encantó la experiencia  aunque les sobraron los “yankis” con los que compartieron el globo y que se abalanzaron sobre el “Freixenet“…  Así pues volvimos a subir al Land Cruiser y nos dispusimos a explorar Seronera, el corazón del Parque Nacional de Serengeti.

Agosto es un gran momento para visitar esta zona, ya que al encontrarnos en lo más duro de la época seca, los grandes felinos y el resto de animales se concentran en esta zona, donde hay acuíferos con abundante agua. También es la zona donde se agolpan los grandes lodges de touropearadores y si se permanece en las pistas principales, hay demasiados coches y un romería de turistas. Por eso es tan importante llevar un buen guía, para que conozca bien el Parque y se esfuerce por salirse de las rutas principales. Serengeti tiene el tamaño de la provincia de Teruel, por lo tanto hay espacio más que suficiente para estar “solo” si se desea. Nosotros llevábamos al mejor, por lo tanto tomamos una pista hacia los goal kopjkes y estuvimos solos toda la mañana.

Para mi, hacer un buen safari es precisamente eso, estar completamente solos y buscar tus propios animales. Nada de avisarse por radio e ir directamente como borregos de acacia en acacia para compartir el león o el guepardo con 50 personas. Además eso va en contra del Medio Ambiente, ya que se le pone demasiada presión a los animales. Los turistas deberían de ser más consecuentes de ello y no permitirlo a sus guías, y estos tan solo buscan buenas propinas si su grupo avista los “big five“. Para mi es un lujo disfrutar de un lugar como Serengeti completamente solo. Luego dependerá de la suerte y de las habilidades del guía el poder ver más o menos animales. Aún así, cuando encuentras un animal interesante y estás solo lo disfrutas el triple.

La hierba alta de esta zona de Seronera ocultaba muchos animales. No vimos muchos, tan solo unos hartebeest, facocheros y unas hienas. Pero como siempre la precisa vista de Hagai localizó un bulto sospechoso en un termitero.  Se trataba de un imponente grupo de leonas.

Leonas en Serengeti. Tanzania. Agosto de 2007

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Diario de safari: Ndovu Kubwa Safari. Día 6

23/8/07 Adentrándonos en la gran sabana

Desayuno espectacular en el Crater Lodge. Uno no se cansa nunca de ver la vista del cráter desde el anillo. Cuando me he levantado he salido al balcón de la habitación, asustando a unas cebras, y con los prismáticos ya veía algunos coches deslizarse diminutos no lejos del lago. La mañana se ha presentado heladora.

Bajando de Ngorongoro a Serengeti hay unos valles alucinantes. Hay varias manyattas masai encajonadas en esos parajes yermos y heladores. No en vano la altura ronda los 2.400m. En uno de esos valles encontramos un grupo de unas 30 avestruces jóvenes. Como suele ser habitual, según bajamos en altura encontramos grandes grupos de jirafas, que como no pueden bajar al cráter. Al acercarnos a Ndutu la temperatura va subiendo y nos sobran forros polares y jerseys. Al llegar al valle del Rift el calor se hace latente y los caminos polvorientos.

Garganta de Oldupai. Tanzania. Agosto de 2007

La primera parada es en la garganta de Oldupai. Aquí los Leakey, la célebre familia de antropologos, efectuaron importantes y pioneras excavaciones arqueológicas. Entre otros muchos descubrimientos, hallaron un cráneo completo de homínido (australapithecus afarensis) , el más antiguo nunca encontrado en el Mundo, contemporáneo a la famosa Lucy de Etiopia. Por lo tanto es la cuna de la humanidad. Viendo el paraje, los antílopes que merodean y los pastores masais que por aquí deambulan, a uno no le cuesta imaginarse la escena de aquellos pequeños seres que daban sus primeros pasos en la Tierra. Me he acordado mucho de mi amigo José Yrabedra, experto zooarqueólogo, con quien debe ser una gozada venir por aquí.

Continuamos ruta y en lugar de tirar hacia la carretera principal, seguimos una buena pista paralela, con lo que evitamos mucho tráfico y polvo. Me asombra ver las llanuras de Ndutu con algo de verdor en esta época del año, en lugar del secarral que suele ser en agosto. Aún así no vimos nada más que unas pocas gacelas de Grandt. A uno le cuesta imaginar que es aquí donde en febrero y marzo tiene lugar la gran paridera de los ñues y las cebras. Hicimos una pequeña parada en las curiosas dunas móviles negras, que muy poca gente conoce, antes de afrontar la última gran recta hacia Naabi Hill, la puerta del Parque Nacional de Serengeti.

 

Dunas en Ndutu. Tanzania. Agosto de 2007

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