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Requiem por Uganda

El otro día escribí unas líneas sobre Masindi, el pueblo en el que me impregné de África aquel increible día que va quedando atrás en el tiempo.

Ayer releí lo que escribí y me entró una gran tristeza. Una morriña enorme de un país q me recibió con los brazos abiertos, con una gente fantástica, super amable, muy entrañable y extremadamente educada. Una gente q cuando le decías que te dedicabas a organizar safaris se les iluminaba la cara y te rogaban que mandaras gente, q las cosas iban cambiando y te daban todo tipo de facilidades…
Uganda fue la Perla Británica, la Joya del Imperio. Tal era su importancia que por eso emprendieron la faraónica empresa de construir una línea férrea que atravesase Kenya, pasando por el temible Tsavo (sus leones devoraron cerca de 200 empleados del ferrocarril) y por el prácticamente inexplorado Masailand. Era la ruta más corta hasta el Lago Victoria, y el acceso del vergel que es Uganda, lleno de riquezas, hasta el puerto de Mombasa, y allí, mediante Suez, con la Europa “civilizada”.

Cuando llegaron los británicos se encontraron una sociedad local bastante avanzada, culta, y una ciudad sorprendiente como Kampala, otra ciudad de las siete colinas (os suena?), sostenida por un régimen de reyezuelos muy inteligentes y con los que les costó negociar, la dinastía de los Buganda. Para los británicos era sorprendente lo rápido que este pueblo era capaz de aprender el inglés, su idiosincrasia, su estructura social y su concepto de nación.

Uganda era entonces un país por explorar que albergaba enormes sorpresas. Desde las famosas Montañas de la Luna, los montes del Ruwenzori repletos de gorilas de montañas, las fértiles orillas del Lago Victoria, repleto de tilapias y percas del Nilo, el Nilo, que cruzaba el país dando agua a las tierras, las sabanas del Norte, repletas de animales… los grandes lagos… etc etc. Un vergel bendecido además por oro, plata, diamantes y otras riquezas.

Tras la independencia Uganda fue de tirano en tirano, de presidente derrocado a nuevos golpistas hasta que en 1971 llegó el sápatra, el genocida Idi Amin Dadá, sembrando el país de muerte y destrucción. Probablemente cerca de medio millón de personas murieron en su régimen, además de ser culpable de espeluznantes matanzas de animales. En esa época el Parque de Murchinson Falls era el que más elefantes albergaba en África, tantos que estaban poniendo en peligro la flora de la zona y deforestando las sabanas… Los enormes paquidermos sirvieron de campo de tiro para las tropas de Amin así como de despensa para la guerrilla opositora… Cuando visité Murchinson en 2003 era dificil ver grupos de más de 10 individuos e imposible ver un ejemplar de más de 15 o 20 años… y la densidad no era ni mucho menos espectácular… Por cierto q Amin llegó al poder mediante un golpe de estado que contó con el beneplácito de Inglaterra e Israel… Luego se fué acercando a la causa islámica. En 1979, tras intentar invadir Tanzania, los tanzanos tomaron Kampala y le derrocaron…

Precisamente en 2003 murió en su retiro dorado de Arabia Saudita… Murió de viejo, llevandose muchas vidas con el, y su leyenda de comerse a sus enemigos…

Hoy en día Uganda es un país que sigue arrastrando mucho de ese pasado y le está costando despegar. Aún así siguen demostrando su inteligencia y su idiosincrasia de sociedad avanzada y es uno de los países africanos que más campañas anti sida y una efectiva respuesta social a este problema.

Pero aún así le sigue persiguiendo sus fantasmas bajo la mirada impasible de Occidente. Desde 1987 existe el Ejercito de Liberación de los 10 mandamientos. Comandado por un tarado que va arrasando de aldea en aldea “purificando” los pecados de sus habitantes y secuestrando a los niños, los cuales además de saciar sus bajos instintos los usa para ser miembros de su ejercito… Manda narices!!! Un ejercito de niños arrasando aldeas en el SXXI, y encima bajo la bandera de los 10 mandamientos!!!! Creo que sobra todo comentario, pero es triste que aqui ni se hable de tal barbaridad, que se supone que lleva tiempo en la Corte Penal Internacional sobre Derechos Humanos… Dicen que este ejercito ya se ha cobrado más de 15.000 vidas, sigue actuando impunemente en el Norte y es una de las causas de que Uganda siga sin despegar…

Por eso me entristece cuando recuerdo a mis amigos de Uganda, a Joseph, a David, a Benjamin, a Rose, a Jo… Es asqueroso comprobar que cuando hay algo político y mediatico en marcha la gente es tan demagoga para montar manifas, soltar un No a la Guerra y los actores millonarios ponerse pegatinitas en la gala de los Goya… Hacerse la foto, quedar de lo más cool y luego no acordarse de absolutamente nada…

Uganda, Somalia, Liberia, Eritrea, Burundi, Ruanda, Sierra Leona, Nigeria, Sudán… y un larguísimo etcétera, que no interesan a nadie, ni a los dirigentes, ni políticos, ni empresarios (al fin y al cabo son países dónde la población no es consumidora), y por lo tanto a la opinión pública internacional, que como mucho limpia su conciencia haciendose socios de ONG’s que son más bien maquinas multinacionales de marketing de buenas intenciones…

Y a los negritos… que les den, y que se sigan dando entre ellos…

En fin, mi único consuelo es haber estado allí y ver las ganas de prosperidad de la gente, la mentalidad de las nuevas generaciones que acabarán levantando África. El cambio de punto de vista, del día a día a mirar al futuro, del sobrevivir hoy al mejorar su calidad de vida…

Les deseo lo mejor, se lo merecen…

11 de abril de 2006

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Masindi

No siempre hay q ir o estar en sitios grandiosos para vivir momentos grandiosos. Igual q los pequeños detalles son los que marcan la diferencia, a veces sitios inesperados son los que nos muestran la esencia misma de los lugares…

Un viaje ha de ser una aventura que comience con un subidón, luego se mantenga para volver a subir, y tras descansar dar un subidón final. Mi máxima a la hora de organizar o hacer un safari es que hay que ir con animo de explorar, no de visitar, y los exploradores somos curiosos e inquietos. En un safari a veces lo de menos son los paisajes, o los animales. En un safari lo importante es África, sentirla, vivirla, asimilarla y con suerte y si se toman los pasos adecuados lo más dificil de todo: comprenderla. Los que la amamos y la llevamos dentro tenemos allí el corazón. Lugares como Masindi son los que de verdad te enamoran y te cautivan, y hacen que la experiencia africana alcance su máxima expresión…

Masindi no es más q un pequeño pueblo de Uganda, a unas 4 horas de la capital, Kampala, y muy cerca del Parque Nacional de Murchinson Falls, una de las sabanas más bellas de África. Es una región exuberante, un auténtico vergel, por algo Uganda siempre fue la Perla del Este de África. Es una tierra salpicada por el río Nilo, que fluye alegre y limpio a tan solo unos cien kilómetros de su nacimiento, en el mismo corazón de África: El Nyanza, el mítico Lago Victoria.

Fue en verano de 2003. Iba con T aprendiendo el oficio, ayudandole a llevar un grupo de 15 en un safari en camión de 26 días, una ruta preciosa por Kenya, Uganda y Tanzania con meta final en Zanzíbar. Llevábamos unos 10 días de safari y estabamos algo cansados, tras una última etapa muy emocionante, acampados dos días en la orilla del Nilo y disfrutando de los rápidos de las Bujangali Falls. T decidió tomar una tarde de descanso y antes de comer paramos en este pueblecito, y plantamos el campamento. Lo hicimos a las afueras del pueblo, junto a la escuela, por lo que no tardamos de estar rodeados de niños, que curiosos se acercaban a ver que hacían estos muzungus (blancos). No paraban de llegar, con lo que al poco rato estabamos con unos 50 o 70 niños, jugando con ellos, unos al futbol, otros corriendo, organizando juegos, otros dibujando… eran unos niños educadísimos, muy simpáticos, muy sanos y muy guapos. Era muy gracioso verlos callados alrededor nuestro, muy elegantes con sus uniformes azules y verdes, fascinados con cualquier cosa que hacíamos y riendo y cuchicheando entre ellos. A mi me encanta hacerles fotos para enseñarselas a través de la pantallita de la cámara, ver su reacción, sus grandes ojos sorprendidos y su carcajada al verse en una foto, en la mayoría de los casos por primera vez.

Apareció un personaje un poco repelente pero bastante habitual en África. El clásico pelota, que ve a unos blancos y le encanta acercarse para hacerse el importante. Era un tipo muy gracioso, elegantemente vestido de safari y con un libro de primeros auxilios bajo el brazo. Se llamaba Benjamin. Se presentó como el coordinador (puesto muy habitual en África) de los Boy Scouts de Masindi, nos daba la bienvenida y se ponía a nuestra disposición. T, guasón, le dijo que estabamos explorando Uganda, y que yo era el q dirigía la expedición ya que me llamaba Paco Speke, y era descendiente del Gran Speke, el explorador blanco que primero pisó estas tierras y tiene el honor de ser el descubridor de las fuentes del Nilo. Benjamin se mostró impresionado mientras yo asintía solemnemente y decidimos ir a echar un vistazo al pueblo y abastecernos de vituallas y provisiones. Allá fuimos, Benjamin, T y el descendiente de Speke y parte del grupo, mientras el resto se quedó en el campamento jugando con los niños.


Masindi es un pueblo típico de esta zona del Este de África. Parece un pueblo del Oeste. Sus calles no están asfaltadas salvo la carretera que lo cruza y pese a ser un sitio pequeño bulle actividad. Era curioso ver las tiendas, los comercios, la carpintería, la sastrería (con sus viejas máquinas Singer), los talleres de motos, y por supuesto el mercado. Pocas cosas hay tan fascinantes como un mercado africano, y de este de Masindi guardo un recuerdo muy especial: un auténtico espectáculo de color: en la esplanada las mamas sentadas en el suelo delante de su género, vestidas con kangas de muchísimos colores y un pañuelo a juego en la cabeza. Bananas, bananas y bananas (hasta 40 tipos diferentes hay en Uganda), lechugas, tomates, cebollas, enormes mazorcas de maiz… enormes mangos, papayas, cassis… una maravilla!!! Se partían de risa mientras atendían a los muzungus, y compramos muchas vituallas para el safari.

Luego puestos de madera bajo una techumbre, por todos lados olía a clavo. Puestos de especias, inciensos, carbón, carnicerías, cacharrerías… En todos puestos charlando y riendo con la gente, tan amistosa y encantada de atendernos, preguntandonos cosas, respondiendo a nuestras preguntas y siempre haciéndonos un regalo. Conseguimos hasta el mortero que T estaba buscando desde Nairobi para poder moler su famoso té somalí…

Rematamos esa deliciosa tarde en el bar local, regentado por una chica guapísima con la que estuve tonteando un buen rato.El bar tenía el sugerente nombre de “Traveller’s Corner“. Las Nile Special iban cayendo y nos pillamos un pedo graciosísimo. Pocas veces me he reido tanto con T como esa tarde en la terraza del bar, bebiendo los grandes botellones de cerveza y riendonos con la chica guapa. Volvimos al campamento a tiempo de disfrutar de un atardecer espectacular, realmente memorable.

Cuando volvíamos, el fiel Benjamin nos informó que había tantos niños pq estaban celebrando algo así como la convención anual de los Boy Scouts de Uganda, y que eramos invitados de honor. Como no le hacíamos mucho caso (realmente era un pelma), no nos enteramos muy bien de que pasaba, pero al lado del campamento habían instalado una gigantesca pira de madera. Cenamos solos. Nick el cocinero se había superado esa noche, y nos tumbamos alrededor de la hoguera.. entonces empezamos a oir unos tambores y una música que se iba acercando… Vimos unas antorchas y aparecieron unos 300 niños!!! todos cantando y bailando, precedidos de unos 10 tamborileros. encendieron la enorme pira y se formó un enorme circulo alrededor, al cual fuimos invitados a unirnos. Acercamos los colchones y nos tumbamos, mirando fascinados…
el espectáculo fue increible, mezclaban canciones tradicionales e internacionales de los boy scouts (a los cuales siempre había odiado, la verdad), con canciones tradicionales ugandesas, en varios dialectas. Pero todo era presentado como en una especie de rito pagano. Uno llevaba la voz cantante, y de pronto gritaba (en inglés): – He visto al demonio!!!! (a lo que todos replicaban: UUUUHHH) He visto al demonio!!! UUUUUHHH he visto al demonio!!!!! UHHH!!!el demonio eres tuuuuuu!!!!!! UUUUHHHHH UUUHHH UUUUUHHHH!!!!!! – Y el que señalaba empezaba a cantar la siguiente canción.

Todos mirabamos el epectáculo con la boca abierta, que pasada!!! todos los niños cantando y bailando bajo una noche africana de millones de estrellas!!! Algunos caian dormidos con el ritmo. T, aun medio pedo bromeaba diciendole a los turistas que aprovecharan y tomaran fotos, que el espectáculo le había costado una pasta… No se cuanto tiempo estuvimos así, yo hubo un momento en que me retiré unos metros y me senté a contemplar la escena desde la escalerilla del camión, disfrutando de los sonidos, de las estrellas, y de una luna de agosto completamente llena muy especial, una luna cómplice que me miraba y sonreía, y entonces aún me impregné más aún de África, y supe que tenía que luchar por mi sueño y que no podía perderme estas experiencias…

En África cada día es especial, incluso el que se plantea para descansar y que aparentemente no tiene mucho que ofrecer… Por eso para mi, el África más auténtica, el África que amo tiene muchos nombres, pero sin duda Masindi es uno de ellos…

9 de abril de 2006


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