Archive for the 'Masai' Category

África Siglo 21

Es imposible pasar por África y quedarse ajeno a la realidad de cada país. En mis safaris y programas siempre procuro que, por pequeño que sea, cada visitante además de ver Naturaleza, paisajes y animales, tenga un cierto contacto con las etnias de cada país y que vea la realidad del pais que está explorando.

África Siglo 21 nace por un grupo de profesionales involucrados tanto en cooperación como en turismo, con muchos años de experiencia sobre el terreno y grandes conocedores de África. Ellos han identificado pequeños proyectos, pero siempre llevados por las comunidades locales, que necesitan ayuda exterior para poder funcionar. Estos proyectos son serios y muy necesarios, y África Siglo 21 se compromete a apoyarlos y legimitarlos.

El primer proyecto se trata de Namelok Naretoi, un centro de niños discapacitados masai situado en Entansekera, Loita Hills, en pleno corazón del territorio masai. Estos niños antes nacían sin esperanza y eran desahuciados, pero sin embargo gracias a este centro reciben tratamiento (de diversas dolencias, desde poliomielitis, paralisis cerebral, hidrocefalia, paraplegías, quemaduras…), educación y se les ayuda a tener un futuro digno e independiente.

No dejes de visitar su página web y unirte a su grupo de Facebook, entre todos tenemos que ayudar a estos niños. No dudes en colaborar y hacer tu pequeña aportación.

ASHE OLENG – MUCHAS GRACIAS

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Masai fabricando un rungu

El rungu o oringá es un arma tradicional masai. Es una maza de raiz de acacia muy rudimentaria pero puede ser muy mortifera lanzada con precisión. Los guerreros masai siempre llevan una y he llegado a verles cazar una gacela Thomson de un certero golpe en la cabeza con este arma. Algo que no habría dado crédito si no hubiera visto con mis propios ojos.

 

En este video un masai fabrica un rungu. Sucedió en nuestro campamento de Loita Hills, Kenya, en agosto de 2004

La última frontera Masai (III)

 

Guerreros Masai. Kenya. Agosto de 2004

Caza tradicional. Los masais no cazan para comer, tan solo lo hacen los guerreros como parte de su entrenamiento. Está mal visto entre ellos comer carne de caza, lo ven como un símbolo de pobreza, ya que al ser un pueblo ganadero tienen vacas y sobre todo cabras y ovejas para consumir carne. Tan solo los ancianos pueden comer carne de caza, y un clan determinado, los Dorobo, el más pobre de los masai y que mantiene la costumbre de cazar para comer. Las especies más difíciles de cazar para un masai son las jirafas y los avestruces, por su gran velocidad, y una de las más fáciles, curiosamente al contrario que a los cazadores blancos, los búfalos solitarios, ya que al cazar en grupo los rodean y no les dan muchas opciones. Yo les he visto en Loita Hills cazar gacelas con increíble destreza, ya sea con lanza o con el rungu, golpeando en plena cabeza a una gacela Thomson a la carrera desde cierta distancia, algo que si no hubiera contemplado con mis propios ojos no me hubiera podido creer. También les he observado intentar cazar gallinas de Guinea en pleno vuelo con el mismo rungu.

Guerreros masai saltando. Kenya. Agosto de 2003Sin embargo, si por algo son famosos los masai es por su caza ceremonial del león. Como parte de proceso vital, los guerreros han de enfrentarse al menos una vez a un león. En ocasiones estos encuentros son casuales, si uno de estos felinos se adentra demasiado en el territorio del clan, y en otras organizan partidas para localizar y dar caza a un gran macho.

En estas cacerías los guerreros se dividen en parejas, eligiendo a su mejor amigo, a quien pueden confiarle su vida. Recorren gran parte de su territorio e incluso se internan en Parques o Reservas hasta localizar el rastro de un macho y acercarse a él. Hay dos guerreros que logran mayor protagonismo, el que reúne valor suficiente para acercarse al león sin estar herido y hacer la primera sangre, y el que consigue cortarle la cola estando aún vivo. Al primero le corresponde quedarse la melena como trofeo, al segundo la cola, y ambos pasarán a formar parte del consejo del clan una vez terminado su periodo de guerrero. Tras la cacería regresan al poblado formando una fila, yendo en cabeza el guerrero que ha conseguido la melena y cerrando el grupo el de la cola. Si van haciendo zigzag y cantando es que nadie ha resultado muerto, y al verles desde lejos, en el poblado preparan una gran fiesta. Si alguno de ellos ha muerto, van en línea recta y sin cantar, y no hay celebración.

EUNOTO: El periodo de un guerrero termina con la ceremonia eunoto, que se celebra cada 10 años aproximadamente. Se construye un pueblo ceremonial o manyatta, de unas 80 chozas dispuestas en círculo que se dividen en sectores para cada clan y en el centro una gran choza para los jefes. Se celebra una gran fiesta durante días en los que se matan numerosos bueyes y finaliza cortándole el pelo a los guerreros, que en ese momento se convierten en hombres adultos y pueden casarse. La última eunoto en Loita fue a principios de 2005, y durante este último año los guerreros han estado en la reserva mientras la nueva hornada se prepara para sucederles.

Paco y Kirotie. Agosto de 2005LAS MUJERES: Respecto a las mujeres, como en toda cultura primitiva, están relegadas a un segundo plano, por decirlo suavemente. Se encargan de la construcción de las casas, fabricadas con una base de palos y hojas cubiertas con boñiga de vaca seca, que le proporciona un ambiente fresco durante el día y cálido durante la noche. Las mujeres recorren diariamente largas distancias hasta pozas o manantiales para recoger agua, que cargan sobre sus cabezas en pesados bidones. La mujer también tiene la obligación de cuidar y educar a los niños. Al igual que con la circuncisión, las mujeres participan de ese rito iniciático en torno a su cultura de no presentar miedo al dolor y se les practica la ablación antes de casarse, justo después de tener su primer periodo. Sin embargo, al contrario que en otras culturas, no se les hace para insensibilizarlas o “prevenir” posibles adulterios, ya que los masais son un pueblo ciertamente promiscuo. Recomiendo la lectura del libro “La Masai Blanca”, de Corinne Hoffman, recientemente llevado al cine, en el que la autora narra autobiográficamente su experiencia de vivir tres años en un poblado Samburu (estrechamente emparentados con los masais), tras dejar su vida en Suiza al enamorarse de un guerrero de esta tribu. Los contrastes para una mujer occidental no pueden ser más extremos.

 

Mujeres masai. Kenya. Agosto de 2003

LOITA HILLS: Mi primer contacto con esta tribu fue en las colinas de Loita, probablemente la última frontera que alberga a los poblados de esta tribu más auténticos y aislados de la influencia del turismo, de la agricultura o de la “occidentalización”. Los masais de estas tierras luchan por mantener su identidad, su cultura y su folklore, en una etnia que carece de escritura, escultura, pintura o arquitectura imperecedera, y que al mismo tiempo trata de integrarse en el desarrollo natural de un país que poco a poco se va desarrollando y adaptarse al turismo y su nueva realidad. Luchan por mejorar su calidad de vida, no por cambiar sus costumbres. Para mí, África siempre será las colinas de Loita, y sobre todo sus masais

Sobre la penúltima foto: es una foto a la que tengo mucho cariño. El que tengo encima es mi amigo Kirotie, guerrero masai…. creo que muy poca gente puede presumir de tener una foto con un guerrero masai subido a caballito!!!

La última frontera Masai (II)

 

Guerreros Masai. Kenya. Agosto de 2004

Guerrero Masai. Kenya. Agosto de 2005

MORANIS. La etapa más importante en la vida de los masai es el periodo en que son guerreros, llamados il moran o moranis en maa. Este periodo comienza justo tras la circuncisión, ceremonia iniciática de vital importancia en la que los niños han de demostrar su valor y no alterarse ni mostrar ningún signo de dolor a la hora del corte. Si la superan con éxito, serán unos buenos guerreros y salvarán el honor de la familia. Si por el contrario lloran, gritan o demuestran dolor, caerán en el deshonor y nunca podrán ser guerreros o llegar a formar parte del Consejo. Estas ceremonias son realmente complejas, y el futuro guerrero ha de llevar una pintura y una vestimenta determinada según el momento, completamente de negro y con la cara blanca justo después de la circuncisión, de azul y con un tocado con pieles de pájaro justo antes, mientras se prepara y la generación de guerreros predecesora le adiestra en el arte de sobrevivir en la sabana.

Los moranis se dividen en grupos de la misma edad. Estos compañeros seguirán teniendo un significado especial a lo largo de su vida, e incluso compartirán sus mujeres y tendrán la obligación de darles siempre comida y cama. Entre las obligaciones de los guerreros está el defender a la tribu y al ganado, ya sea de otros clanes masai u otras tribus. También deberán robar todo el ganado que puedan y mantener lejos de los poblados a los depredadores u otros animales que puedan suponer una amenaza para el ganado. Las ceremonias y ritos masai son muy complejos y hay tantas variables que en ocasiones resulta complicado describirlas, pero por lo normal el periodo de morani dura una década, entre los 15 a los 25 años, en los cuales el desarrollo del guerrero es evidente, haciéndose cada vez más fuerte, más adaptado a su medio, más experto a la hora de cazar y de luchar, y forjándose una leyenda y una fama en su clan que le hará aumentar el honor de su familia, optar a las mujeres más deseadas y ricas e incluso llegar a ser miembro del consejo de su clan. Adaptados a la vida en la sabana, son capaces de recorrer distancias de hasta 100 km en un solo día, tienen conocimientos del uso de hierbas y plantas medicinales y cómo encontrar agua en raíces o determinados troncos. Pueden estar días sin comer ni beber. En sus costumbres, no pueden comer delante de las mujeres, ni nada que estas hayan tocado ni tan siquiera mirado. No pueden dormir en el poblado durante el periodo que sean guerreros y han de obedecer todas las decisiones del Consejo.

Mujeres masai. Kenya. Agosto de 2004

Masais bebiendo sangre. Agosto de 2004La apariencia de los moranis es muy particular. En el tiempo en que son guerreros no se cortan el cabello, y lo llevan recogido en un particular tocado, dejando una especie de moño alargado hacia delante en cuya punta se colocan una concha de río que sirve para brillar a distancia y advertir de la presencia de un guerrero. Son muy orgullosos y presumidos, van adornados hasta el más mínimo detalle con pendientes, collares, brazaletes, pulseras y demás abalorios. Para ciertas ocasiones llevan pintada la piel con arcilla roja, y suelen tenerla decorada con marcas hechas al rojo vivo, prueba de su valor y resistencia al dolor. Llevan un vestido muy ligero, apenas una falda-taparrabos, una manta que se anudan al cuello para protegerse del frío y unas sandalias de cuero y neumático. Sus armas son la lanza, el machete y el o’ringa o rungu

(una especie de maza de madera); llevan también un bastón y a veces un arco y un carcaj con flechas envenenadas (arma adquirida de otras tribus, que no forma parte de sus costumbres tradicionales). En las batallas se protegen con un escudo de piel de búfalo.

La última frontera Masai (I)

 

Masai. Kenya, agosto de 2005

En esta ocasión me gustaría hablar no tanto de un lugar en concreto, sino de la gente que nos encontramos por nuestras sendas, y escribir de un pueblo único al que admiro. Cuando mis amigos me preguntan por las vivencias de mis viajes, se sorprenden de que las más valiosas no sean encuentros con elefantes, leopardos o leones, o un atardecer en la sabana con el Kilimanjaro como telón de fondo, sino los momentos en los que he tenido la suerte de convivir con una tribu que para mi representa la esencia misma de África, y que cada vez que visito me sigue ofreciendo instantes únicos y auténticas lecciones sobre la vida: la tribu masai

Muchos cazadores que hayan tenido la oportunidad de hacer un safari de caza en Tanzania es posible que hayan tenido a algún miembro de esta tribu como excelentes pisteadores, especialmente si han cazado en las Estepas Masai del Sureste de Arusha o en pleno masailand en Loliondo, Natron u otros blocks de caza adyacentes, o hayan pasado cerca de los kraals (poblados). También los turistas de los safaris fotográficos los habrán visto pasar camino de los Parques, o les haya visto ofrecerse para hacerse fotos con ellos, o incluso hayan visitado uno de sus poblados, pero es casi seguro que no sepan mucho sobre esta tribu.

 

Lentano y Kirotie. Kenya, agosto de 2004

Masai: El pueblo masai tiene un claro origen nilótico. Se sabe que su origen está en la antigua Nubia y se estableció en lo que hoy conocemos como su territorio hace unos cinco siglos. Hay una teoría preciosa que habla de unas caravanas romanas que se sabe que partieron hacia el alto Nilo en busca de sus míticas fuentes pero nunca regresaron ni se supo de ellas. Algunos afirman que los masais son descendientes directos de esos romanos, y eso explicaría el pequeño vestido que llevan, cruzado sobre el pecho, la peculiar forma de anudarse y colocarse la shuka (manta masai con su característico color rojo), sus peculiares sandalias, la forma de su cuchillo, muy parecido al glaudius (espada corta romana) y las hojas largas de sus lanzas. Sin embargo, esta romántica teoría ha sido echada por tierra por expertos antropólogos.Guerrero Masai. Kenya. Agosto de 2004

Lo que sí sabemos es que es un pueblo anclado en el neolítico, nómada, que es animista y cree en el dios Lengai, que habita en su montaña sagrada, el Ol’Donyo’ Lengai, un volcán activo muy particular por ser el volcán en el que la lava sale más fría de todo el mundo, situado entre el Lago Natron y los cráteres de Ngorongoro (Empakai, Olmuti y Ngorongoro). Los masais son el pueblo elegido por el dios Lengai, y les pertenece por derecho todo el ganado de la Tierra. Los masais son un pueblo aguerrido, presumido y muy orgulloso. Un pueblo ganadero donde la riqueza se mide por el número de vacas que poseen. Incluso pueden casarse tantas veces como quieran siempre que tengan vacas suficientes para mantener a todas sus mujeres.

Su territorio tradicional era realmente muy extenso, desde el sur de la meseta de Laikipia, bordeando el lago Nakuru y Naivasha hasta Nairobi, Amboseli, la extensa región que comprende entre la falla del Valle del Rift hasta Narok, Loita Hills, Loita Plains, Loita Forest, Masai Mara hasta casi llegar al lago Victoria en Kenya, y en Tanzania todo el Serengeti, el Área de Conservación de Ngorongoro, los alrededores de Arusha, la zona del lago Natron y las Estepas Masai. Tras la llegada del hombre blanco y la colonización inglesa y alemana, perdieron parte de sus tierras, como los montes y bosques Mau (arrasados y convertidos en huertos kikuyu).

Paseando por Loita Hills. Agosto de 2005. Kenya

Kirotie

Mi amigo Kirotie no tiene teléfono móvil. No puede mandarme un sms para felicitarme por mi cumpleaños. Tampoco tiene ordenador, así que tampoco tenemos contacto por mail ni puede leer mi blog. Da igual, tampoco sabe lo que es un móvil ni un ordenador, ni un mail, ni un blog, ni un sms. Tampoco sabe dónde vivo, da igual, tampoco sabe que existe Madrid o que narices es España… tan solo que estamos tan lejos que nunca podrá venir a verme pues no puede dejar solas a sus vacas y cabras. No puedo avisarle cuándo voy a verle, no le puedo mandar un fax o llamarle por teléfono. Ni siquiera le puedo escribir una carta, pero se que cuando pongo un pie en Loita no tardará enterarse de mi presencia y correrá kilómetros para encontrarse conmigo.


Kirotie no puede ser más distinto a mi, o al resto de mis amigos. Kirotie es un guerrero masai, bueno, ahora está “en la reserva”, pues tras la ceremonia Eunoto del año pasado ya ha dejado de ser un guerrero y es un hombre adulto. Kirotie debe tener unos 27 años, al menos eso es lo que cree, porque no está muy seguro de que año nació. Cuando le conocí, en el año 2002 aluciné en colores. Kirotie es un masai prototipo. Tiene una mirada que no he visto a ningún otro guerrero. Una mirada que congela, que atrapa. Una mirada que puede ser realmente temible, una mirada inocente y curiosa a la vez que asesina. Se te queda mirando fijamente, y como consciente de su fuerza y su poder es capaz de clavartela sin parpadear mientras se la mantienes. Tiene una estampa imponente, mide aproximadamente 1,90 m, un impresionante cuerpo fibroso y musculado y una fuerza prodigiosa. Tiene la presunción, la altanería y el orgullo propio de un masai. Respetuoso, siempre mantenía un poco más las distancias, se mostraba algo más frio que el resto de los guerreros hasta que poco a poco iba pillando confianza. Sin embargo no apartaba su mirada curiosa. Yo era para el tan extraño e inédito con mis botas, pantalones, camisa y chaleco de bolsillos, con mis gafas de sol, prismáticos, camara digital y demás chismes que el a mi con su taparrabos, sus abalorios, sus orejas perforadas y su peinado masai, su lanza, su rungu, y demás aperos… Kirotie es tremendamente educado y respetuoso. Es pausado, nunca habla más de la cuenta y sabe escuchar. Cuando estoy por el campamento haciendo cualquier cosa puedo notar como me sigue con su mirada, analizando atentamente cualquier detalle, intrigado y asombrado, pero no se mete en mis cosas o no se abalanza a cojer mis cosas si yo no se las doy. Pero cuando nota que necesito ayuda, siempre aparece y me la presta.

Cuando despues de ese primer contacto le volví a ver dos años después, llegamos a Loita y Lentano fue corriendo a avisarle, a él y a Mogue, que no tardaron mucho en recorrer los 7 km que nos distanciaban, corriendo de noche en plena sabana. Recuerdo verles aparecer junto al fuego, recuerdo su sonrisa al verme y como dijo: Paco!!! dos años después un guerrero masai se acordaba de mi nombre… creo que fue el momento más emocionante que he vivido en mi vida. Nos abrazamos, bailamos, jugamos… se acordaban de los juegos que les había enseñado, a hacer pulsos… era alucinante comprobar como al igual que yo en mi casa había hablado a toda mi gente sobre mi encuentro con los masais, ellos sin duda habían estado recordando su encuentro con aquel blanco, que si bien no era el primero que veían, si era el primero con que trataban.

Entonces ya noté a un Kirotie aún más maduro, más crecido si cabe, y aún más fuerte y musculado. Me contó todo lo que había pasado desde mi marcha, como había ido el ganado, como habían crecido los niños del poblado, y como se había enfrentado con un león que estuvo a punto de matarle. Me enseñó las muescas de los dientes del león en su lanza, y como esta estaba partida y por eso tenía esa soldadura. Tuvo mucha suerte, fue el más valiente y se acercó el primero y le clavó su lanza. El león en lugar de ir a por el se ensañó con la lanza y eso fue su perdición… Ese gran valor le colmó de honores a mi amigo, y eso le hizo acceder al consejo de sabios. Ese viaje nos unió más, y pasamos de ser conocidos a ser verdaderos amigos.

La última vez que vi a Kirotie fue este verano. De nuevo Lentano fue a buscarles y aparecieron, dandome un abrazo y gritando: Paco, Paco Lion!!! Estaba preparando su boda e intentó por todos los medios convencerme para que me quedase un mes más y pudiera asistir como invitado de honor. Yo quise corresponderle y le regalé un saco de azucar para la celebración, una navaja, un reloj y unos chelines. Se emocionó y me dió un abrazo que no olvidaré nunca. En este viaje pasamos de ser amigos a ser hermanos. Si le tengo cerca nadie me hará daño. Es increible como un hombre como el, que puede ser frio como el hielo, que se enfrenta a leones, que lucha en guerras ancestrales y mata a gente de su tribu enemiga puede ser tan cariñoso y tener esa mirada tan potente a la vez.


Podría estar días enteros hablando de mis días con Kirotie y los demás, todos son mis amigos, a todos los quiero como hermanos pero con el tengo una relación muy especial. Me encanta estar sentado junto a el en el fuego, sin decir nada, mirarnos y sonreir, o cuando mientras andamos por la sabana me da la mano y caminamos así un rato, o me lleva la mochila y me da su lanza pq sabe que me encanta andar con ella en la mano. Me encanta ver su sonrisa de niño cuando jugamos a pelearnos, o cuando le subo a caballito y corro con el encima por todo el campamento, o cuando se parte de risa al ver mi torpeza al intentar lanzar la lanza o hacer alguna cosa “masai”, se parte cuando bailo con ellos por la noche, cuando salto como ellos, cuando cantamos sus canticos del clan o cuando les enseño palabras o canciones en español. Es alunciante cuando me habla en maa y da por hecho que le entiendo… Me encanta que me pida mi manta masai para irse a dormir y siempre se asome a mi tienda a darme las buenas noches, me flipa ver como luego me la dobla y la deja sobre la tienda por las mañanas. Me gusta dormir con el junto al fuego, al aire libre y bajo un manto de estrellas… Me gusta cuando asamos una cabra o una oveja, y comemos todos juntos entorno al fuego, me alucina ver a Kirotie contando anecdotas de Mogue, de cuando eran pequeños y como todos se descojonan y se parten de risa con sus historias, y yo me rio igual aunque no pueda entender ni una palabra en maa… Me gusta el respeto que muestra cuando andamos 20 km y subimos un monte y yo me quedo sin resuello, y me espera y me ayuda, y sigue mi ritmo y me da su sonrisa amable… me gusta cuando me avisa de algun bicho que haya podido pasarme desapercibido, para que lo veamos por los prismaticos… o cuando despues de hacer una foto siempre viene a verla por la pantallita de la cámara… y me flipa cuando de repente me da un abrazo o me estrecha la mano y suelta: Paco rafiki oleng!!! (Paco muy amigo).

Echo de menos esas largas conversaciones al atardecer, el interrogandome y Milton o Pac traduciendome. Es increible su inteligencia, como cada año que pasa y me ve me va preguntando cosas distintas, y como se asombra con cada una de las respuestas, como pese a ser su amigo no puede comprender que con mi edad no tenga vacas ni mujeres… y como reflexiona ante todas mis respuestas, las asimila e intenta comprender con su mentalidad neolítica las cosas que le cuento de mi vida, de mi ciudad, de mis costumbres… y como no deja de asombrarme con sus conclusiones, tan prácticas, tan honestas y sinceras… tan aplastantemente sencillas que no dejan de ser una lección. A veces las charlas son algo macarrónicas, pero entonces piensas dónde y con quien estás hablando y lo flipo en colores, no logro acostumbrarme…

Como me hubiera gustado asistir a su boda, q ganas tengo de ir a su casa este verano y que entonces ya pueda presentarme a su mujer, y como, al igual que yo tengo en el lugar más especial de mi casa dos de sus lanzas, su rungu, su cuchillo y las pulseras que me ha regalado, el tiene las cosas que yo le he regalado en su choza hecha con los excrementos de sus vacas…

Algún dia lo tengo que traer a Madrid, y enseñarle mi mundo, y que como el siempre dice: estos blancos son muy listos, pero estan completamente locos…

Creo que soy la persona más afortunda del mundo, es un lujo tener un amigo como Kirotie, un hermano que me salvaría de las fauces de un león, y que se enfrentaría a cualquier cosa por mi… con el y sus primos he vivido los momentos mas alucinantes y privilegiados que he vivido nunca…

… es mi amigo!

23 de febrero de 2006

Encuentro

Paco y Kirotie en Loita Hills, agosto de 2005

Una vez más, un año después, volví a Loita Hills. Cuando uno viaja, llama a sus amigos para avisarles de su llegada, les manda un email con su plan de vuelo, o un mensaje al subir al avión para confirmar que no hay retraso. Da igual el número de kilómetros que recorras que cuando bajas allí te están esperando, con una sonrisa y un abrazo.

Cuando viajo a Loita Hills no hay mails ni faxes ni llamadas avisando mi llegada. Pero uno aparece en el bosque junto a la “boma”, y se encuentra a Lentano recogiendo leña, y cuando comprueba que eres tu, su amigo muzungu, su cara se le ilumina y se acerca corriendo. Comprendes que se lleva una gran sorpresa y que en la oscuridad de la sabana, alrededor del fuego, hablará de ello a su gente durante meses. Cuando Lentano, o Kirotie, o Mogue te dan un abrazo con sus fibrosos y fuertes músculos, sientes lo que es una amistad, el cariño más puro y te sientes en casa.

Que un guerrero masai, capaz de enfrentarse a un león, sienta por ti ese cariño, te reciba en su tierra y te dice:

– Paco Lion rafiki oleng!!!! (mi gran amigo Paco León!!!!)

Sientes una emoción absolutamente sin igual, sonries y le haces ver lo contento y felíz que te hace estar allí con el, y que estás deseando que te cuente las novedades y lo acontecido en las colinas en el último año… Ves sus sonrisas, como no paran de darte muestras de afecto, y sientes siglos de África pura correr por tus venas…

Para mi, África, serán siempre los guerreros de Loita Hills…

21 de septiembre de 2005
Foto: Con Kirotie ole Siloma, guerrero masai. Agosto de 2005


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