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Cámaras y material de fotografía para un safari fotográfico

Luis Miranda. Serengeti. Tanzania. Septiembre de 2006

Como ya he dicho en alguna ocasión, no me gusta nada el término “Safari fotográfico“, por forzar u parecer obligar a convertir el viaje en un maratón de fotos y tener como principal objetivo la “caza fotográfica“. Sin embargo es evidente que es una oportunidad muy buena de obtener preciosas fotos de animales, paisajes y Naturaleza para todos los amantes de la fotografía. Ni me considero fotógrafo ni soy ningún experto, pero vayan pues unos consejos.

Cámaras reflex digitales. Las más modernas. Muchos de mis clientes me confiesan que aprovechan el viaje para tener la excusa perfecta para renovar su equipo de fotografía y pasar de las convencionales cámaras de carrete a una potente réflex digital. Hay tantos equipos y precios que no voy a entrar en detalles técnicos. Tan solo mencionar que un 300 sería el teleobjetivo ideal para un safari fotográfico. Uno menor se nos puede quedar excaso, y uno mayor necesitará mejor apoyo y puede resultar algo lento para manejarse bien. Pese a que un safari es un viaje bastante seguro, recomiendo sin duda sacar un seguro temporal de viaje para el equipo de fotografía para evitar disgustos en caso de robos o pérdidas.

Cámaras compactas con potente zoom optico. Hoy en día existen en el mercado numerosos modelos de cámaras compactas digitales de toda las principales marcas, que incluyen un potente zoom optico de 10, 12 o hasta 18x. Probablemente sea la mejor opción para aquellos que no sean especialmente aficionados a la fotografía o los que no quieran invertir mucho dinero en un potente equipo de fotografía. Con estos objetivos podemos lograr buenos planos de animales y por lo general este tipo de cámaras tienen muchas opciones para poder lograr buenas fotografías. Estos modelos han bajado mucho de precio, llegandose a encontrar algunos modelos por debajo de 200 euros.

Cámaras compactas digitales. Las más habituales y normales. No hace falta hacer una inversión en equipo de fotografía para un safari si se es un aficionado medio. Estas cámaras hoy en día ofrecen grandes prestaciones de resolución. Se obtendrán buenas fotos de paisajes, pero se echará de menos más zoom a la hora de fotografiar animales. Estos modelos normalmente llevan un zoom optico de 3x y digital de 12x.

Cámaras Polaroid. Aunque están prácticamente en desuso, recomiendo desempolvar la vieja cámara Polaroid y llevarla además de nuestra nueva cámara. Así podremos tener la grata experiencia de hacer fotos a la gente que nos encontremos durante el viaje, en los poblados, a los niños, a los masais o gentes de otras tribus y poder regalarles la fotografía.

A tener en cuenta:

– A la hora de comprar una cámara es más importante la calidad de la óptica que las prestaciones que pueda tener la cámara.

– El polvo será el peor enemigo de la cámara durante el safari. Los caminos y carreteras pueden ser muy polvorientos. Proteger la cámara al cruzarse con otros coches o llevarla guardada en los desplazamientos. No olvidar un kit limpialentes.

– Llevar fundas y protecciones para la cámara. Protegerán al equipo de golpes e incluso de agua.

– Baterías. Por pura ley de Murphy nos quedaremos sin batería justo cuando presenciemos una escena de caza, un leopardo u otra escena interesante. Aunque en todos los hoteles y campamentos de pueden recargar las baterías, no está de más llevar al menos una batería complementaria. Para aquellos modelos que funcionen con pilas convencionales, no olvidar llevar pilas suficientes para todo el viaje desde origen. Lo mismo para las pilas tipo botón de las reflex. Durante el safari puede ser dificil encontrar pilas y baterías, la calidad será menor y el precio mucho más alto.

– Llevar carretes suficientes y demás material fotográfico desde origen. Los precios durante el safari serán abusivos y no encontraremos ni variedad ni calidad.

– Llevar tarjetas de memoria suficientes. No tendrán oportunidad de descargar las fotos durante el safari a no ser que se lleve el ordenador portatil, lo cual no es del todo recomendable.

– Para aquellos que lleven un potente equipo de más de un tele 400, un saquito de arena para apoyar la lente en el techo del coche, pértiga para sujetar el objetivo o trípode.

– Apagar todos los sonidos de la cámara. Hay que evitar en todo momento molestar a los animales. Por tontería que parezca, tanto bip bip alrededor puede ser estresante y molesto para ellos.

Tipos de alojamiento en un safari:

 

Joys Camp
Joy’s Camp. Shaba. Kenya

Otro de los aspectos importantes a la hora de organizar un safari, es el tipo de alojamientos que se va a usar. Esto es muy importante ya que lo ideal es que prácticamente todos sean del mismo nivel, dejando a lo mejor una concesión a un mayor lujo concesión especial en una de las etapas del viaje. Para ello hay que tener muy claro cuales son las pretensiones del viaje, presupuesto y la importancia que uno le de a un alojamiento más o menos exclusivo.

Aún así, me gustaría que la gente no se quede tan solo con la palabra “lujo” y “exclusivo“, que por supuesto muchas veces van ligadas a un presupuesto condicionado. No solo hay que valorar la calidad del alojamiento, sino además darle mucha importancia a su ubicación, su número de habitaciones, su privacidad, el entorno, si está fuera o dentro de un Parque o Reserva, los guías y vehículos con los que cuenta, servicios, excursiones exclusivas y además algo importantisimo: el hosting, o para evitarme la cursilería del término inglés: la manera que tiene el anfitrión de tratarte.

El tema tiene mucha miga y lo iré desarrollando punto por punto en futuros posts. Aquí tan solo me sirvo a citar una clasificación fundamental:

 

Ekland
Ekland, Limpopo province, Sudáfrica

Fincas y Reservas privadas. Probablemente la manera más exclusiva de ir de safari. Abundan mucho en Sudáfrica, Namibia, Botswana (algo menos) y Kenya. No hay en Tanzania. Es lo ideal para huir de la masa turística. Los alojamientos pueden ser lodges o tented camps, pero generalmente muy exclusivos, con todas las comodidades y detalles espectaculares. Algunos de estas reservas están incluidas en categorías hoteleras tan importantes como “Leading Hotels of the World“, “Small luxury Hotels of the World“, “Relais & Chateaux“, etc. No solo son exclusivos por sus alojamientos, sino por ofrecer muchas excusiones que no puedes hacer en Parques Nacionales, tales como: Game drives nocturnos, paseos a caballo, paseos a lomos de elefante, paseos en quad, excursiones andando, rafting, canoa, pesca, cursos de pistear animales, mountain bike, vuelos en helicóptero y un largo etcétera.

 

Elephant Pepper Camp
Elephant Pepper Camp, Masai Mara. Kenya

– Tented Camps: Un tented camp es un campamento de tiendas de campaña. Pero no se trata de tiendas de camping, sino de grandes tiendas de estilo Hemingway que cuentan con cama, mobiliario, cuarto de baño con ducha o bañera, retrete, electricidad y todas las comodidades de una habitación de hotel. Las tiendas en estos campamentos fijos suelen estar sobre una plataforma de madera o construida y tener el suelo de madera o de cemento pulido. También suelen tener una pequeña terraza y una techumbre. Pueden ser más sencillos y modestos o lujosísimas tiendas de hasta 120 m² con muebles coloniales y alfombras persas. Los hay enormes, con muchas tiendas, lo que no les hace muy recomendables (normalmente usados por grandes touroperadores y con más de 70 tiendas). Algunos tienen piscina, spa y demás servicios

Para mi un buen tented camp tiene que reunir las siguientes características: No tener más de 15 tiendas, que estén lo suficientemente alejadas unas de otras, bien situadas y camufladas en su entorno natural y en un emplazamiento bien elegido, dónde haya agua, buena vista y sombra. En el entorno debe haber tan solo Naturaleza y evitar que haya poblados, aldeas y ganado.

En cualquier caso es una experiencia muy recomendable, la de dormir en este tipo de tiendas, amplias y confortables pero que te permiten un contacto muy directo con la Naturaleza y el espectáculo de oir la noche de la sabana africana por la noche.

 


Ngorongoro Farm House. Karatu, Tanzania

– Lodges: Para entendernos, son cualquier otro tipo de hotel de safari en la que la construcción sea de madera, piedra, ladrillo, etc. Puede ser un edificio principal, o varios en los que cada uno alberge unas cuantas habitaciones, o chalets pareados, individuales, bungalows o cottages. En este caso también importa mucho factores ya mencionados en los tented camps. Hay lodges impresionantes de tan solo 4 u 8 habitaciones exclusivas o los hay de 200 o más habitaciones que son un hormiguero de gente y se pierde la sensación de estar de safari. Estos últimos son los preferidos por los touroperadores y mayoristas ya que son los más económicos. En muchos casos los servicios también dejan que desear.

 

Naibor. Masai Mara
Naibor Camp. Masai Mara. Kenya

– Campamentos móviles. Es la mejor manera de alojarse en un safari. La mejor por confort, por calidad precio, por exclusividad y sobre todo por autenticidad. También es la más desconocida. Se trata de montar un campamento privado al grupo de safari en algún lugar especial, tanto dentro como fuera de los Parques. Se monta toda la infraestructura: Tiendas, muebles, cuartos de baño, duchas, cocina, servicio de campamento, cocineros, mozos, tienda comedor… Es como ir a un safari de antaño, en tu propio campamento, alejado de otros turistas y sin compartir la zona de acampada con nadie. Al ser un gran montaje, tiene que haber un mínimo número de personas para que sea rentable montarlo. Normalmente es a partir de 6. En contra a los tented camps convencionales, no tienen estructura sino que las tiendas están directamente plantadas en el suelo, cubierto este por una lona o un plástico.

Según su infraestructura se dividen en campamentos móviles de lujo y campamentos móviles de semi lujo. Puede haber muchas diferencias entre unos y otros, siendo desde tiendas super exclusivas y muy decoradas y con muchos detalles, pero la diferencia fundamental entre las de semi lujo y las de lujo es que las de semi lujo no suelen incluir el cuarto de baño con ducha dentro de la tienda, sino que está en el exterior, aneja. Los campamentos móviles de lujo si incluyen el baño y ducha in suite.

En muchos países montan este tipo de campamentos para las temporadas fuertes de ciertos Parques. Por ejemplo en Mara abundan en la época en la que está la migración, entre julio y octubre, destacando preciosos campamentos móviles como Naibor o Sala’s Camp

En España curiosamente no hay mucha tradición ni filosofía con estos campamentos. Sin embargo en otros mercados son muy usados y populares y hay compañías de safari especializadas en este tipo de safari. Estos campamentos son ideales para combinarlos con tented camps o lodges convencionales en alguna otra de las etapas.

 


Speke Camp, Bujangali Falls. Uganda

– Camping: Ni más ni menos que una tienda igloo o una tienda igloo fija con un camastro, plantadas en zonas comunes de camping. Los campings suelen estar masificados en temporada alta y las infraestructuras suelen dejar mucho que desear por no decir que son lamentables. Las letrinas en los campings de los Parques no suelen ser mucho más que un agujero en el suelo, por lo que la gente acaba por no usarlo al estar sucios. Eso si, como no se atreven a alejarse, las inmediaciones de las letrinas son un espectáculo lamentable y muy oloroso. Las duchas pues.. os podéis imaginar. No es como ir a un cómodo camping europeo.

A mucha gente le da miedo porque los animales están tan acostumbrados a la gente, que es frecuente que babuins, hienas y chacales merodeen entre las tiendas. Cosa que suele ser inofensiva a no ser que dejes comida dentro de la tienda.

Es la manera más económica de ir de safari, aunque no hay apenas calidad precio. Entre las tasas de acampada, material de camping, cocinero, etc muchas veces ya te plantas en costes de un lodge barato.

NOTA: La foto de EP y Joys Camp es de catálogo.

Vacunas para viajar y profilaxis de malaria

Es curioso que a mucha gente, cuando le hablas de hacer un safari, te empieza a poner caras raras y te dicen: que horror! si seguro que para viajar allí hay que ponerse toda clase de vacunas!

Este es otro de los topicazos absurdos por los preconceptos que muchos tienen metidos en la cabeza. He llegado a oir muchas veces a gente diciendo que si hay que ponerse una vacuna, ya descarta el viaje. Inspirado por las preguntas del muy recomendable foro de Los Viajeros, a los cuales saludo desde aquí, me he animado a escribir este post.

Cada uno es libre, por supuesto, de hacer lo que desee, pero creo que es interesante informarse antes un poco de cual es la situación de cada país y la realidad sobre las vacunas hoy.

El Ministerio de Sanidad, tiene una web donde informa de la situación sanitaria por países en la que indica la obligatoriedad o no de vacunarse y además aconseja sobre qué vacunas pueden ser recomendables.

La realidad, hoy en día, es que la política del Ministerio sobre este asunto es terrible y en mi opinión bastante alarmista y poco profesional. Se dedican a meter miedo a la gente y a seguir la filosofía de “si te quedas en tu casa seguro que no pillarás ninguna enfermedad tropical“. Prefieren dejarte el brazo hecho un acerico con vacunas innecesarias antes de admitir que realmente no hay necesidad de vacunarse de ciertas enfermedes para ir a ciertos destinos. No voy a elocubrar si esto encubre un negocio con los laboratorios que fabrican dichas vacunas, pero realmente si uno se pone a pensar debe ser un pastón a lo largo del año… Los centros de vacunación están completamente petados durante gran parte del año, cada temporada más y más, y en ciudades como Madrid hay colas de 4 meses para vacunarse.

Otro absurdo: Hay tales colas que te dan cita para vacunarte incluso pocos días antes del viaje, cuando lo recomendable es tenerla puesta al menos un mes antes para que tenga la máxima eficacia. Vamos, que se limitan a cumplir el trámite aunque no tenga tanta eficacia ni sea obligatorio.

Tampoco quiero decir que no sean importantes las vacunas. Hay mucho miedo al respecto pero hoy en día están muy avanzadas y no tiene por qué dar reacción. Creo en ellas y creo que es importante ponerselas pero SOLO EN LOS CASOS NECESARIOS.

No hay que olvidar, además, que un turista medio tan solo pasa unos 15 días como máximo en el país de destino, y lo hace en hoteles lujosos por lo general, en los que la comida es buena, lleva sus controles sanitarios y no tienen mucho contacto con la gente local ni con la higiene local. Otra cosa sería irse a vivir a una de estas zonas e incluso convivir con una tribu.

 

FIEBRE AMARILLA. La famosa vacuna de la fiebre amarilla, que para muchos viajeros supone un calvario (injustificado, salvos casos médicos puntuales), no es obligatoria en ninguno de los destinos principales de safari como Kenya, Tanzania, Sudáfrica, Zimbabwe, Namibia, Botswana, Mozambique… En países como Kenya no es obligatoria desde hace años y hace decadas que no se tienen registrados casos. En otros como Tanzania acaban de quitar la obligatoriedad, aunque tampoco hay ya casos de fiebre amarilla, tan solo la OMS ha tardado más tiempo en decretarlo.

No olvidemos que la OMS (Organización Mundial de la Salud) es la que dicta estas normas.

OTRAS VACUNAS: Para fiebre tifoidea, hepatitis, cólera y demás, pasa un poco lo mismo. No son obligatorias y en un viaje turístico las posibilidades de contraer estas enfermedades son más que minimas. La única que a mi me parece recomendable y fundamental es la del tétanos, y esa es recomendable tenerla puesta incluso en España.

PROFILAXIS DE LA MALARIA. En el caso de la malaria también depende mucho de la zona, país y época del año en la que viajar. Aún así yo siempre recomiendo tomar la profilaxis de la malaria. Por una sencilla razón: contraer la malaria en un viaje de 15 días es muy raro, contraerla en época seca aún más, contraerla además con profilaxis supone tantas probabilidades como acertar la Primitiva!

Aún así yo recomiendo tomarla siempre que sea recomendable (ejemplo: Kenya y Tanzania, en Sudáfrica, Namibia y otros países hay muchas zonas libres de malaria), ya que con esto hay también mucho mito, ya que las primeras profilaxis eran terribles, quinina, veneno puro. Pero la medicina avanza y por tanto la profilaxis también, y hoy en día no hay esos tremendos efectos secundarios de los que habla la gente. Ojo, siempre digo que para casos particulares lo mejor es consultar a un médico.

Es especialmente recomendable tomar el Malarone. Es la más moderna de las profilaxis, se toma diariamente por lo que la dosis es muy pequeña y minimiza los posibles efectos secundarios. Se empieza el tratamiento un día antes del viaje, se toma una pastilla diaria durante el viaje, y finaliza el tratamiento tomándola entre cuatro y siete días después de volver. El único inconveniente es que es una pastilla cara, unos 60€ la caja de 12. Siempre hago la misma reflexión: Si tenemos aprensión por tomar las pastillas y dudamos si tomar pastillas “más fuertes”, no hay que dudar en tomar el Malarone porque es la mejor opción. Seamos realistas: ¿Qué suponen 60 o 90€ más en un viaje que nos cuesta miles de euros? La salud es lo principal, no?

Entre las que receta la Seguridad Social, y por tanto son más baratas, el Lariam es la mejor opción. En este caso son dosis semanales. Se empieza una semana antes del viaje, luego una por semana durante el viaje y termina tomándo una por semana hasta cuatro semanas después del viaje. Al ser semanal son dosis más fuertes y su efecto residual es en el higado, por lo que personas con el higado sensible han de consultar con su médico.

En mi experiencia, he organizado safaris a cientos de personas y no he tenido ni un caso en que se hayan puesto malos o tenido efectos negativos con cualquier tratamiento. Y eso que, como insisto, la profilaxis se la recomiendo a todo el mundo.

En fin, creo que lo mejor es despojarse de leyendas urbanas y tópicos, y alrededor de los safaris hay muchos que espero ir desgranando poco a poco!

¿Qué llevar a nuestro safari?

 

Cargando la Diligencia. Nairobi. Kenya, agosto de 2005

Aunque tampoco hace falta seguirlo al pie de la letra, este podría ser el packing list de lo imprescindible para el equipo de safari fotográfico. ¡Ojo! que esto también dependerá del país y la época en que se vaya. Esta lista puede ser ideal para un safari por el Este de África:

 

Cargando la Diligencia. Nairobi. Kenya, agosto de 2005

– Ropa cómoda y ligera, pantalones cortos, y camisetas. Se recomiendan los pantalones desmontables por su comodidad.
– Calzado cómodo. Para walking safaris unas botas tipo chiruca de verano, a ser posible que no sean nuevas y a estrenar para evitar rozaduras. No es necesario botas de goretex ni demasiado calientes. En el coche se suele ir descalzo ya que para observar bien a los animales, irán de pié sobre el asiento, asomados al techo. Un calzado cómodo, náuticos, sandalias o zapatillas de deporte es lo perfecto para los desplazamientos en coche.
– Sombrero o gorra. Es recomendable llevarlo en el coche para no llenarse el pelo de polvo.
– Impermeable. A ser posible plegado y ligero. A excepción de abril y mayo es muy raro que llueva.
– Un forro polar como ropa de abrigo será suficiente para las noches y una sudadera para las mañanas.
– Mochila para llevar efectos personales a mano durante los game drive.
– Se recomienda una funda impermeable para el material fotográfico y de video.
– Linterna de bolsillo.
– Pilas y baterías de repuesto para los aparatos electrónicos.
– Material fotográfico suficiente. Carretes, tarjetas de memoria, cintas de video, etc.
– Adaptador de enchufe europeo a británico (tres puntos de enchufe).
– Pequeños candados para cremalleras de mochilas y bolsones.
– Un bolsón vacío para los souvenirs y compras. Altamente recomendable.
– Crema protectora para el sol y after sun. Mucho cuidado con las quemaduras
– Gafas de sol. Durante los desplazamientos en coche son muy recomendables por el polvo.
– Billetes pequeños y cambio para comprar souvenires. Moneda local y billetes pequeños de dólares.
– En caso de hacer camping, saco de dormir de verano.
– Preferiblemente bolsones de viaje, no es aconsejable maletas rígidas, en especial para safaris con camping o grupos grandes.
– Prismáticos potentes. Muy importante.
– Repelente de insectos.
– Block de notas para apuntar nombres de lugares, personas, especies vistas. Un diario puede ser un recuerdo inolvidable.
– Toallitas humedas para quitarse el polvo.
– Caramelos para los niños de los poblados.
– Guía de bolsillo de mamíferos y de aves de África Oriental.

 

Con Nacho en el ro Mara. Masai Mara, Kenya, agosto de 2005

Me voy de safari… ¿qué debo tener en cuenta?

 

Mucha gente sueña durante años con hacer un safari. Pero una vez decidido, muchos son los factores que debemos cuidar y tener en cuenta para que sea el safari perfecto y soñado.

 

Hay muchos detalles que por desconocimiento o por ceñirnos a los tópicos se nos pueden escapar. El primero es generalizar África. Hablamos de un continente gigantesco, y por lo tanto comparar, por ejemplo Senegal y Sudáfrica es como comparar Portugal con Kazajstan.

 

Cuando llega un nuevo cliente lo primero que hago es preguntarle qué espera del viaje, cuáles son sus prioridades, sus aficiones y si hay algo “innegociable” para él que no puede faltar en su safari. He de admitir que muchas veces vienen con una idea y tras hacerles mis recomendaciones se van con un safari completamente distinto.

 

Básicamente hay que tener muy en cuenta lo siguiente:

 

1- Época del año en la que se desea o se puede viajar. Esto puede ser un condicionante determinante para el safari. Hay destinos que no son nada recomendables en ciertas épocas del año, por climatología, escasez de animales, mal estado de las carreteras, etc. En otras ocasiones pueden ser épocas que sin ser las peores para un cierto Parque, pero que sin embargo eligiendo otra ruta podemos aprovechar mejor el viaje o ver cosas más interesantes para ese momento. Insisto mucho en este punto, ya que muchos mayoristas tienen los mismos programas para todo el año y sin embargo el agente que te lo vende no suele tener idea de si es buen momento o no para hacer esa ruta.

 

2- Ruta. A la hora de diseñar un safari yo nunca tengo en cuenta minimizar gastos o costes. Esto si que lo hacen muchos grandes touroperadores. Un safari bien diseñado es para mi aquél en el que optimiza el tiempo y el coste. A veces no merece la pena hacer muchos kilómetros para ver un Parque más si no se van a estar más que unas pocas horas. También se pueden hacer rutas de safari que terminen en la costa y así nos ahorremos un trayecto en avión. En mi opinión es mejor ver menos Parques y Reservas pero explorar mejor los que visitamos.

 

3- Intereses. Hay gente que lo único que espera de un safari es ver muchos animales. Otros en cambio van buscando paisajes, otros formaciones geológicas, otras encontrar retos físicos, otros disfrutar del componente étnico de estos viajes, los hay que su prioridad es ver felinos, otros pájaros… Probablemente lo ideal es combinar todos estos intereses, pero lo ideal es hacerse un safari a la medida de cada uno. Personalmente creo muy importante que el viajero, además de disfrutar de una Naturaleza privilegiada (no olvidemos la perspectiva de que un safari es un viaje de Naturaleza), tenga un cierto contacto con la realida del país que visita. Aún así mi prioridad es que cada uno de mis clientes haga un safari a su medida, por lo cual respeto sin problema al que prefiera prescindir de ello.

 

 

4- Extensiones de playa. Para distribuir bien los días, hay que elegir ir a la playa o no. Una extensión de menos de tres noches en mi opinión no merece la pena. Serían tan solo dos días completos y probablemente no se rentabilice el coste del billete hasta la costa. Lo ideal probablemente es hacer de 7 a 12 días de safari y de 5 a 7 de playa.

 

5- Dejar algo para próximos safaris. El que viaja a África y lo vive de manera auténtica, no parará de pensar en volver. A muchos nos ha “picado” ese mosquito africano y no podemos quitarnos la llamada de África de la mente. Por lo tanto es mejor ver las cosas tranquilamente y no intentar abarcar demasiado en un mismo viaje.

 

6- Viaje en privado o en grupo. La actividad principal de un safari son los game drives, paseos en coche por las reservas para poder ver animales. Son muchas horas en un vehículo. Por lo tanto hay que tener mucho cuidado con los viajes en grupos. Puede ser un absoluto desastre!!! Convivir tantas horas en un espacio tan reducido con gente que no conoces puede ser dificil y provocar situaciones tensas, especialmente si no congenias bien con tus compañeros de viaje. Un safari es un viaje distinto, a ti te pueden encantar los animales, a tus compañeros no tanto, o tener miedo, o estar cansados, o protestar. Por eso si que recomiendo hacer el viaje en privado, lo digo por experiencia propia. Merece la pena hacer un esfuerzo y hacerlo en privado. No en vano, si acabas harto de tus compañeros de viaje y te amargan tus vacaciones, entonces si que te habrá salido caro el safari.

 

 

Atardecer en Ngorongoro. Tanzania. Marzo de 2002

Quiero ir de safari… ¿con quién?

El Dr. Llodio caminando con guereros masais. Loita Hills, Kenya. Marzo de 2002

Supongo a que mucha gente que ha tenido o tiene en mente irse de safari, se le planteará la cuestión de con quién, de que manera o a quién acudir para contratarlo o organizarlo.

Un safari fotográfico es un viaje distinto, y como tal, en mi opinión, hay que organizarlo de manera diferente y atender a detalles que en otras ocasiones no tienen tanta importancia.

POR TU CUENTA:

Hoy en día cualquiera puede conectarse a internet, visitar unas cuantas páginas como esta, contactar con alguna agencia local o directamente con hoteles, buscarse un vuelo barato, pillar la mochila y plantarse en el país de destino y disfrutar del viaje sin ningún problema. Sin embargo yo no lo recomendaría para un safari.

Ir de safari por tu cuenta es muy arriesgado. Y no solo por la seguridad (que también). No hay que olvidar que no solo se trata de países que en mayor o menor medida pasan por muchas dificultades, sino que además tienen infraestructuras muy limitadas. Además se trata de un viaje de Naturaleza, y en mitad de los Parques Nacionales no puede uno plantar una tienda donde le de la gana. Alquilar un vehículo e ir por tu cuenta puede ser una opción en Sudáfrica, Namibia o Botswana, pero piensa que sin experiencia no vas a encontrar muchos animales. Puedes pasar al lado de ellos sin verlos!

 

La Diligencia a toda pastilla en la depresión Bul Bul. Tanzania, marzo de 2002

AGENCIAS LOCALES:

Hay que tener mucho cuidado con las agencias locales. Prácticamente un individuo con un mini bus puede ser una agencia de viajes. Muchos de ellos no están registrados ni tienen seguros ni licencias, por lo que te arriesgas a tener problemas con policias y rangers que seguramente se aprovecharán para sacarte una “mordida”. Me he encontrado a mucha gente que se ha quedad completamente tirada en estos casos. El año pasado vi a un grupo de 15 personas que tenían que dormir en Tanzania en los vehículos porque los guías les habían dicho que había overbooking en el campamento, cuando en realidad ni siquiera habían hecho una reserva. Además si tienes algún problema, vete tu a reclamar desde España… dinero perdido.

MAYORISTAS Y GRANDES TOUROPERADORES:

Los mayoristas y grandes touroperadores organizan safaris realmente muy baratos. Sin embargo suelen mezclar gente en el grupo, lo cual no es muy recomendable. Además utilizan grandes hoteles, en ocasiones de 200 o más habitaciones y de calidad media. No nos engañemos, un 4 estrellas en África no es igual que en Europa, y un 3 estrellas es directamente una guarrada de hotel. En estos hoteles no da mucha sensación de estar en el África de safari que tanto hemos soñado. Lo peor de estos safaris son las rutas: no están aprovechadas, las hacen para minimizar los gastos y optimizar su beneficio y te meten demasiados Parques en pocos días. Los guías además no se suelen esforzar mucho, ya que con estas compañías trabajan mucho y les pagan poco. En temporada alta, incluso contratan a conductores de taxi o de autobús para guiar safaris. No tienen ni idea de Naturaleza o de animales y se limitan a ponerse en contacto con radio con otros chóferes para que les indiquen dónde hay animales, y estarán tan solo preocupados de que compres souvenires en lugares donde les dan comisión. Lamentable. Ojo también con los que fletan vuelos charteres. Tienes muchas más posibilidades de retrasos o de cancelaciones de vuelos.

Además un apunte fundamental: En los catálogos de los mayoristas NO se tiene en cuenta la fecha del viaje, sino que siempre son las mismas rutas. Esto puede ser desastroso, ya que según la época del año es más recomendable o nada recomendable ir a un lugar u a otro. Por ejemplo: Ir a Tanzania, al Ngorongoro o al Serengeti entre julio y octubre no es NADA recomendable, ya que esta todo muy seco y por eso la Migración se desplaza al Norte, a Masai Mara, en Kenya. Esto nunca te lo dirán en una gran agencia de viajes, entre otras cosas porque el que te lo vende no lo sabe.

Atardecer sobre Amboseli. Kenya, septiembre de 2005

 AGENCIAS  ESPECIALIZADAS

Sin ninguna duda, lo más recomendable es ir de safari con una agencia especializada. Ellos sabrán diseñarte una ruta idónea para la época del año en que viajes y a ser posible lo podrás hacer en privado. Son especialmente recomendables aquellas que no usen intermediarios y tengan su propia infraestructura en el país de destino. Si no es así, tendrán proveedores locales (ground holders) contrastados y de confianza. Además usarán campamentos y lodeges más pequeños sin tanto turista y sus guías serán suficientemente habilidosos como para huir de la masa turística.

Sobre todo hay que hacer incapié en una cosa: el 80% del éxito de un safari no es el alojamiento, sino el guía. Un buen guía te tendrá entretenido, te transmitirá confianza, te contará buenas historias y sobre todo te encontrará animales. Es imprescindible que conozcan bien el terreno y los Parques.

Espero que siguiendo estos consejos logres realizar un safari más auténtico.

¿Qué es un safari fotográfico? (II)

 

 

UN POCO DE HISTORIA.

Martin y Osa Johnson

Probablemente los pioneros de los safaris fotográficos fueron el matrimonio norteamericano Johnson, Martin y Osa, quienes hicieron varios safaris por Kenya y Congo entre los años 1917 y 1924, aunque no fue un safari estrictamente “fotográfico”, ya que ambos eran grandes aficionados a la caza. Probablemente la fotografía más famosa de Osa es una en la que posa con un gran león de melena negra. Durante sus safaris, lograron impresionantes imágenes de la fauna salvaje, de extraordinario mérito para los equipos de filmación de aquella época. Filmaron además numerosas costumbres y ceremonias de la tribu masai, incluso lograron filmar a varios moranis (guerreros) haciendo su caza ceremonial del león. En el año 1928 estrenaron su famosa película documental “Simba”. Años más tarde, coincidiendo con el 70 aniversario de la película, un equipo francés volvió a recorrer sus pasos, y guiados por mi gran amigo masai Milton ole Siloma intentaron filmar a unos moranis cazando un león, y pese a llevar vehículos todo terreno modernos y cámaras más ágiles que los pesados equipos de primeros del s.XX, no consiguieron el objetivo, lo que da si cabe aún más valor al histórico film de los Johnson, probablemente el primer documental de Naturaleza filmado en África.

 

 

Osa Johnson filmando

El paso del s.XX, la expansión económica occidental tras la Segunda Guerra Mundial y sobre todo, el boom del turismo a nivel mundial hizo que ese África mítica hasta entonces reservada a cazadores y aventureros empezara a captar la atención de los turistas convencionales. Eso y que en 1963 tras su independencia, Kenya decidiera prohibir la caza en todo su territorio, hecho determinante ya que muchos de los llamados KC’s (Kenyan Cowboys, población blanca kenyata de dos o más generaciones) se vieron obligados a “reciclarse”, y de cazadores profesionales se volvieran guías de safaris fotográficos, como el caso de los célebres Cottar o Richard Bonham, y los ranchos privados que hasta entonces albergaban cacerías, sofisticaron sus campamentos para abrirse a un nuevo turismo de lujo sediento de aventuras. El gobierno de Kenya supo aprovechar el filón y empezó la construcción de campamentos y lodges alrededor de los recién creados Parques y Reservas Nacionales, y el tradicional Servicio de la Caza se transformó en el Kenyan Wildlife Service. En los años 70 se vivió un auge de estos recién estrenados safaris fotográficos, siendo los estadounidenses los mayores visitantes. Las sequías de principios de los 80, que conllevaron la muerte de miles de elefantes y la creación de un incipiente furtivismo supusieron un momento de crisis para el turismo, a partir del cual se fue recuperando, de tal forma que entre finales de los 80 y principios de los 90 los safaris fotográficos volvieron a poblar los catálogos de las agencias de viajes.

 

Martin y Osa Johnson

Fotos: Safari Museum

¿Qué es un safari fotográfico? (I)

El dr. Llodio filmando a un elefante en Mara. Masai Mara, Kenya, marzo de 2002

 

El título de este post puede parecer demasiado obvio, pero creo que es conveniente aclarar algunos conceptos previos y saber bien de que tipo de viaje hablamos, antes de plantearnos ir de safari a África.

Personalmente no me gusta nada el término “Safari Fotográfico”. porque parece implicar necesariamente que el principal objetivo del viaje sea únicamente tirar fotos y “cazar” fotográficamente a los animales que podamos encontrar. También parece obligar a los viajeros que se embarquen a llevar potentes y costosos equipos de fotografía.

Búfalo solitario en Masai Mara. Kenya, agosto de 2003Safari es una palabra kiswahili que significa viaje, concretamente viaje caminando. Para mi un safari fotográfico es una interesante manera de visitar y explorar las más importantes Reservas de África. Un safari es un viaje en el que observar y disfrutar de la Naturaleza es el primer objetivo, muy encima de hacer fotos. La actividad principal son los game drives, paseos en vehículos especialmente acondicionados con el techo abierto, recorriendo las Reservas y Parques, desde los cuales uno puede acercarse mucho a los animales. En muchos destinos los animales han nacido con coches alrededor, están tan acostumbrados a ellos que no se asustan ni les molestan. No nos ven ni como amenaza ni como presa. Esto no quita para que sean completamente salvajes y sigan sus ciclos naturales sin que se vean alterados por el hombre. Es posible tener muchas oportunidades de ver espectáculos como observar leones, leopardos o guepardos cazando, las impresionantes manadas de la gran migración de ñúes y cebras, los cruces de las mismas por ríos repletos de cocodrilos y otras tantas escenas que hemos podido contemplar en documentales.

Jirafas masai en Masai Mara. Kenya, agosto de 2003Por lo tanto, decimos “Safari fotográfico” tan solo para diferenciar un viaje turístico a ciertas zonas de África, de los safaris de caza, que al fin y al cabo son los primeros y originales safaris que conoce el “hombre blanco”. Por supuesto, en estos viajes hay muy buenas oportunidades de sacar espectaculares fotografías como las que ilustran este blog, por lo que los aficionados a esta actividad pueden disfrutar de lo lindo. Sin embargo siempre insisto a la gente en que no hay que obsesionarse con sacar la foto, sino que lo principal es disfrutar del momento, del paisaje, del atardecer, del elefante, el león o el animal que tengamos delante, verlo, observarlo, sentirlo, olerlo, escucharlo, y después tirar la foto.

Vehículos de safari

Guepardos en Ndutu. Tanzania, abril de 2006

A la hora de organizar un safari hay que tener en cuentas muchos detalles. La elección del vehículo es algo que puede parecer no tener demasiada importancia, pero en mi opinión no se puede dejar pasar por alto.

Gu�a oteando. Masai Mara, Kenya. Septiembre de 2005La mayoría de los safaris de grandes touroperadores y mayoristas son en los llamados Mini Buses. Estos no son más que furgonetas adaptadas para safari. Por lo general se suele usar el modelo Toyota Hiace, aunque también es frecuente ver otros vehículos de Nissan o Isuzu. A estos mini buses se les hace algunas modificaciones en la suspensión, se les añade alguna defensa delantera y trasera, se sustituyen algunos asientos para que todos los ocupantes tengan una ventanilla y por último se les abre el techo para que los turistas puedan ir de pié, teniendo una buena perspectiva del paisaje y de los animales, y puedan obtener además mejores fotografías. Suelen llevar además dos ruedas de repuesto.

Mini bus. Siana, Kenya. Septiembre de 2005

Algunos de estos mini buses pueden tener tracción 4×4, pero lo habitual es que sean vehículos con dos ruedas de tracción y en ninguno de los casos llevan reductora. Esto les hace ser mucho más proclives a quedarse atrapados en el barro. En lugares como Masai Mara, en los que hay un tipo de terreno muy blando y especialmente dificultoso para los coches llamado Black Cotton (algodón negro), suele haber auténticas espantadas de mini buses hacia los hoteles en cuanto empieza a llover. En la temporada alta, entre julio y octubre (coincidiendo con la migración de ñúes y cebras), son frecuentes las tormentas y chaparrones en Mara, por lo que dificulta el tráfico para este tipo de vehículos. También, por las caracteríscas antes mencionadas, es más dificil para los mini buses salirse de las mejores pistas de los Parques Nacionales y Reservas, con lo que puede quedar gran parte del territorio sin explorar.

El vehículo por excelencia de un safari es el todoterreno. Sin ninguna duda el 4×4 más africano es por supuesto el Toyota Land Cruiser. El Land Cruiser es más resistente, confortable y tiene una mecánica más fiable que los Land Rover, Isuzu Trooper, Mitshubishi Pajero (llamado Montero en España por razones obvias), Nissan Patrol, etc. En los safaris estos todoterreno no son los modelos que solemos ver en las ciudades, llenos de gadgets, confort, lujo e inyecciones electrónicas; en África se trata de pickups largos modificados, con una amplia caja en la que los ocupantes tienen garantizada ventanilla y también llevan el techo abierto para poder disfrutar más del safari. Llevan potentes motores diesel, por lo generalatmosféricos, mucho más fiables que los turbo. Al llevar tracción 4 ruedas y reductora tiene muchas más posibilidades de salir de un atasco en el barro o en la arena, y pueden meterse por cualquier pista en los Parques y Reservas.

Por lo tanto es importante tener en cuenta ambas características a la hora de planear un safari. Para el turista no hay mucha diferencia en cuanto a confort, ya que ambos vehículos son muy similares por dentro y tienen un espacio y asientos parecido. La suspensión del 4×4 siempre es más confortable en terreno abierto.

Obviamente el mini bus es más económico que el todoterreno, así que hay que cerciorarse de si la zona a visitar es lluviosa en la época en la que se desea realizar el safari y el tipo de pista en las que se va a rodar. En temporada de lluvias yo descartaría el uso del mini bus. También hay que saber que muchas Reservas Privadas o incluso algunos campamentos de lujo no admiten mini buses por razones meramente de imagen.

Así pues, a no ser que sea un condicionante económico (por ejemplo ser dos personas viajando en privado), siempre es recomendable realizar el safari en un vehículo 4×4

Dunas de Olduvai. Tanzania. Abril de 2006

 



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