Archive for the 'Consejos' Category

Decálogo del viajero responsable

Personas Ejemplo: En algunas zonas las personas parecen muy serias cuando te reciben, especialmente en áreas rurales. Ponerse en su lugar significa entender que ellos son tanto o más tímidos que nosotros e incluso en algunos casos pueden sentir cierto temor. Una sonrisa, un saludo, un minuto de conversación y normalmente todo cambia.

Contraejemplo: En presencia de animales salvajes, siempre hay que seguir las indicaciones de los guías. Pese a saberlo, algunos turistas cometen errores que puede resultar graves. Acercarse demasiado, tener comida cerca, obtener la mejor foto, gritar o incluso lanzarles objetos para llamar la atención, etc, no son conductas responsables.

Escuela Ejemplo: Dicen por ahí que cada lengua que se pierde es una manera de ver la vida que se pierde. Así pues, cada lengua que se aprende, es una manera diferente de aproximarse a las diferentes realidades. Aprender frases en otro idioma nos aproxima a los locales y nos permite ver las cosas desde otros ángulos.

Contraejemplo: En presencia de animales salvajes, siempre hay que seguir las indicaciones de los guías. Pese a saberlo, algunos turistas cometen errores que puede resultar graves. Acercarse demasiado, tener comida cerca, obtener la mejor foto, gritar o incluso lanzarles objetos para llamar la atención, etc, no son conductas responsables.

Entorno Ejemplo: Priorizar establecimientos de propiedad local o comunitaria, tanto para dormir, como para comer, moverse o hacer compras, favorece las microeconomías locales.

Contraejemplo: Generar demanda de productos importados, como comida u otros, normalmente solo conlleva un perjuicio para los productores locales y un montón de envases y otros desperdicios difíciles de eliminar o reciclar.

Costumbres Ejemplo: Utilizar pantalón largo e incluso manga larga en algunos países pese al calor, permite un acercamiento más tranquilo a la población local, que no se siente tensa por la situación.

Contraejemplo: Pese a que normalmente nadie se queja, fumar o beber en público no está demasiado bien visto en algunas culturas, así como demostraciones muy intensas de afecto entre hombre y mujer.

Comprension Ejemplo: En muchos sitios, los vehículos públicos salen cuando se llenan. Demostrar paciencia en esas ocasiones es una de las mejores formas de empezar a entender el tiempo en términos de los habitantes locales.

Contraejemplo: En los restaurantes locales, ponerse a gritar y protestar porque la comida tarda no funciona. Lo que sí funciona es pedir el plato del día, lo que tienen ya preparado y no tienen que ir a buscar al huerto.

6 RECONOCE LA IMPORTANCIA DE LA DIGNIDAD de ambas partes, locales y extranjeros.

Dignidad Ejemplo: En muchos sitios, los vehículos públicos salen cuando se llenan. Demostrar paciencia en esas ocasiones es una de las mejores formas de empezar a entender el tiempo en términos de los habitantes locales.

Contraejemplo: Es un detalle, pero algunos viajeros no se dan cuenta que están hablando con alguien sin quitarse las gafas de sol, tan necesarias en muchas ocasiones, pero que crean una especie de jerarquía innecesaria en tales situaciones. FOTOS: pedir siempre permiso!

Ayuda Ejemplo: Pasear por los parques usando los recorridos establecidos y no salir fuera de las pistas; no arrancar vegetación local; no consumir carne de animales en peligro de extinción o prohibidos.

Contraejemplo: Hay un preocupante incremento en el uso de quads y otros vehículos terrestres o acuáticos, terriblemente dañinos para algunos entornos. Evitar usarlos es una buena manera de prevenir la degradación del entorno.

Ayuda Ejemplo: Pasear por los parques usando los recorridos establecidos y no salir fuera de las pistas; no arrancar vegetación local; no consumir carne de animales en peligro de extinción o prohibidos.

Contraejemplo: Hay un preocupante incremento en el uso de quads y otros vehículos terrestres o acuáticos, terriblemente dañinos para algunos entornos. Evitar usarlos es una buena manera de prevenir la degradación del entorno.

Educa Ejemplo: Hay muchas maneras de ayudar sin perjudicar la cultura local: ofrecer materiales comprados localmente o dinero a organizaciones de ayuda, misiones, a asociaciones de mujeres, escuelas? ofrecerse voluntario/a para realizar labores educativas, o simplemente pasar un buen rato con niños y/o adultos compartiendo información.

Contraejemplo: Es tentador, pero dar dinero, caramelos, bolígrafos (que se revenden), camisetas, globos, juguetes, solo convierte a los niños en pedigüeños y perjudica los mercados locales. No se trata de un caso, sino de miles de turistas haciendo lo mismo. Es altamente impactante en la cultura local y en el desarrollo del turismo.

Compra Ejemplo: Cada vez más se encuentran más productos artesanales realizados con elementos reciclados o maderas que no están en peligro de extinción o que perjudiquen gravemente los ecosistemas locales. Libretas o muñecas realizadas con materiales reciclados, o incluso telas y vestidos son un buen ejemplo.

Contraejemplo: Comprar artesanía fabricada con marfil, ebano, u otras maderas tropicales solo favorece la caza furtiva y la deforestación, con la perdida de hábitat para miles de especies de fauna y flora. La compra masiva de tambores djembe empieza a ser un problema.

Fotos: Turismo Solidario y Sostenible en África, Fundación Banesto

Lo más importante en un safari: El guía

mancho1-061Hagai Kissila – Tanzania 2007

Por muchos post que escriba dando consejos y recomendaciones sobre safaris fotográficos, todo esto quedaría incompleto sin hablar de la figura más importante de un safari, el elemento sobre el cual depende el 80% del éxito de un safari: El guía.

Un buen guía es importante en cualquier tipo de viaje, pero en un safari fotográfico lo es aún más y por numerosas razones. Vamos a enumerarlas, así como las virtudes que a mi parecer ha de tener un buen guía.

Confianza. Un safari se realiza en, a priori, un territorio hostil para el turista. No olvidemos que se visitan países tercermundistas, en cuyas calles y pueblos normalmente uno no se siente confiado y a gusto por ser completamente distinto al ámbito en el que solemos movernos. Por eso mismo el guía será quien nos de la confianza necesaria para sentirnos a gusto en todo momento.

Habla local. Unida a la confianza, que un guía domine varias lenguas, incluidas algunas locales además del inglés da confianza al turista, ya que no se siente tan aislado respecto de la gente local. Además tenerle de traductor nos dará la oportunidad de entablar conversaciones con gente de las etnias locales, una experiencia que puede ser de las más enriquecedoras de nuestro viaje.

Visión. Los buenos guías tienen un ojo excepcional para avistar animales. Este ojo lo va reforzando la experiencia, si son buenos conocedores de la fauna local, conocen sus querencias y hábitos y deben localizar de un solo vistazo los animales. Si un turista entra en un Parque con un coche alquilado o en un coche particular, no vería ni la mitad de los animales que pudiera ver con un guía experto. Por muchos conocimientos que tenga sobre la fauna, no servirá de nada si no es capaz de encontrar animales.

91-a22Niurdu – Tanzania 2004. Foto: Pedro Fernández

Conocimiento. Además de tener buena visión, ha de tener buenos conocimientos sobre fauna, flora y avifauna. Conocer bien las especies, los nombres, los hábitos y costumbres de tal manera que haga el safari más ameno a los clientes y que estos puedan aprender mucho durante su safari. Además ha de tener buenos conocimientos sobre su cultura, las distintas tribus y etnias del país y la Historia de la zona que visitemos.

Simpatía. Durante un safari fotográfico se pasan muchas horas en un vehículo. Si nuestro guía es simpatico, se  muestra amable y nos atiende siempre con una sonrisa a nuestras preguntas y peticiones, tenemos mucho ganado. Esta es una profesión bastante vocacional, y se nota cuando el guía disfruta llevando un grupo. La experiencia le dará el don de gentes necesario para tratar con personas diferentes de culturas diferentes.Un guía con buen sentido del humor hará la estancia más agradable al grupo que un guía experto pero seco y antipático.

sacha-114El Gran Milton Siloma – Kenya 2006. Foto: Sacha Pañeda

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Comidas en un safari

Desayunando en Base Camp con vistas al Mara. Agosto de 2004

Hace poco he recibido dos comentarios, de Bea e Inma, reclamando un post sobre las comidas en los safaris ya que ellas son celíacas. Así que a petición popular, aquí va…

En el tema de la comida, como en muchos otros, hay muchos tópicos falsos. No cabe duda que, en líneas generales, África no es precisamente un gran destino desde el punto de vista gastronómico. Sin embargo, y aunque depende de varios factores, la comida durante un safari suele ser buena, abundante y variada.

Llegados a este punto hay que aclarar que la calidad de la comida dependerá del tipo de safari que hayamos contratado, del tipo de alojamientos que tengamos, y de la calidad de los mismos:

Safaris de camping. En este caso, la “cocina” se lleva a cuestas en el camión o en el vehículo. Cada grupo lleva un cocinero y un ayudante (dependiendo del tamaño del grupo), que se encargan de preparar las comidas. Si el grupo es numeroso agradecerán la ayuda de pinches voluntarios y friega platos. Los menús en estos casos no suelen ser muy variados: Café o té, tostadas, tortillas o huevos fritos en el desayuno; ensaladas y sandwiches para comer y sopa y pasta o un guisote de carne y verduras para la cena. En estos safaris recomiendo que se lleve una mochila con comida “extra” desde España. Todo refuerzo de embutido, latitas o demás lo agradeceréis.

Catering sobre ruedas en Uganda. Agosto de 2003

Lodges. En los lodges, por lo general, organizan grandes buffets para las tres comidas. El desayuno suele ser fuerte, habiendo fruta, tostadas, mermeladas, variedad de huevos, cereales, quesos, embutidos, etc. Para la comida el buffet suele componerse de gran variedad de ensaladas, carnes frías, pastas, sopa o crema, algo de pescado, pollo, frutas… La cena siempre es la comida más fuerte del día (al estilo british), y por lo general también es un gran buffet con ensaladas, pastas, guisos de carne, parrilla de carne y pescado, frutas, quesos, postres… En muchos lodges tienen algo de comida hindú. Si el lodge no es de mucha categoría los buffets son algo más cutres en cuanto a calidad, pero suelen tener mucha cantidad.

Espectacular “afternoon tea” colonial en el Royal Livingstone. Zambia, abril de 2008

Tented camps. En los campamentos de tiendas de campaña de lujo también suele ser buffet, a excepción de los más lujosos y privados, en los que las comidas se componen de menus en los que suelen dar a elegir dos primeros y dos segundos. En la mayoría de estos tented camps y lodges de gran lujo suele haber buenos chefs y la cocina es muy buena. Hay que dar mérito a estos cocineros ya que no siempre cuentan con todos los medios a los que podemos estar acostumbrados en Occidente.

Cena en Losho Camp. Siana plains, Kenya. Septiembre de 2007

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El “escucha” de la Naturaleza – Carlos de Hita

Foto: Pedro Cáceres

Internet es una gran espiral que a veces nos fascina, otras nos devora, en ocasiones nos hace tan solo perder el tiempo y afortunadamente nos da alegrías ocasionales. Una gran alegría me llevé hace unos meses cuando “me topé” con “El sonido de la Naturaleza“, el blog sonoro del gran Carlos de Hita que se edita en la página web del diario “El Mundo“. Os recomiendo de corazón echarle un buen vistazo y sobre todo prestarle buen oído.

¿Os imagináis? Caza fotográfica de la Naturaleza, pero en lugar de usar cámaras y teleobjetivos, ir armados con un grabador digital y toda clase de micrófonos… y por supuesto con una paciencia infinita. Y luego en el estudio, “limpiarlos“, montarlos y condensarlos para transmitir lo intangible: Recoger la esencia de una noche o de un amanecer en la sabana, o de la algarabía de un humedal en un frasquito de sonido. A mi me parece alucinante.

Carlos de Hita es técnico de sonido especializado en grabar y registrar sonidos de Naturaleza. Aparatos de grabación en mano, lleva 20 años recorriendo España y gran parte del Mundo, buscando registrar cualquier tipo de sonido, ya sea de fauna, flora o elementos del paisaje. Carlos es un registrador y creador de paisajes sonoros, en ocasiones acompañando imágenes, como parte de banda sonoras para películas y documentales pero también para entregarnos el sonido por si solo, ya que ha publicado numerosos discos, muchos de ellos paisajes sonoros naturales de diferentes ecosistemas ibéricos. Escuchar estos discos de Carlos es evadirse al campo y al monte, cerrando los ojos, deslizándonos por humedales como Doñana o las Tablas de Daimiel o bosques en sus diferentes sonidos a lo largo del año, como los Pinares de Valsaín, rincón íntimo de Carlos. Es probable que muchos lo conozcáis por su larga colaboración en el programa “Hoy por hoy” de la Cadena Ser, junto a Iñaki Gabilondo. Carlos ha colaborado con diferentes medios y entidades, llegando incluso a ser nominado a un premio Emmy, en la categoría de música y sonido, por sus colaboraciones con National Geographic. Pero ante todo y sobre todo, Carlos es un gran tipo, amante de la Naturaleza y gran conservacionista y un excelente comunicador que con una gran sencillez consigue transmitir su gran pasión y contagiar su entusiasmo a quienes le rodean o escuchan sus obras.

Conocí a Carlos hace ya una década, a través de mi padre cuando ambos trabajaban juntos en el canal de caza, pesca y Naturaleza Seasons (hoy en día Caza y Pesca). Era curiosa la relación de amistad y cariño que tenían, siendo de dos generaciones muy distintas y en muchas ocasiones con opiniones contrarias, pero siempre mostrando respeto y admiración el uno por el otro.

El tiempo nos come y devora, y la verdad es que hace tiempo que no le veo, pero desde aquí le mando un abrazo cariñoso y el deseo y la ilusión de que un día podamos participar en algún proyecto juntos, como por ejemplo, ¿por qué no grabar los sonidos de diferentes Parques de África? ¡Desde luego Carlos estás invitado a venir conmigo de safari!

Visita a un poblado local. ¿Qué esperar?

 

Visita a un poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006
Foto: Luis Miranda. Poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006

Una de las actividades que se suelen realizar en los safaris en el Este de África y en algunas otras partes del continente, son las visitas a los poblados locales. Estas visitas pueden ser o bien a pueblos de pescadores o bien a poblados de etnias representativas de la zona en cuestión, como los masais, los bosquimanos, los datoga, samburu, himba y un largo etcétera. Sin embargo hay muchos tópicos falsos en estas visitas y la gente no sabe muy bien como afrontar estas situaciones, ya de por si peliagudas: ¿Cómo enfrentar a un turista “convencional” con una tribu ancestral del Tercer Mundo.

No voy a entrar en polémicas sobre el impacto del turismo en estas culturas, ni si es o no frívolo el ir a hacerse una foto con un paisano que vive anclado en el Neolítico. A lo largo de varios años llevando a mucha gente a este tipo de visitas he sacado mis propias conclusiones, y si no lo viera positivo para ambas partes, ni las organizaría ni las fomentaría. Es muy difícil establecer ciertos límites, y no seré yo, que muchas de las mejores experiencias de mi vida las he tenido con este tipo de tribus, quien diga que hay que aislarlas y protegerlas dejándolas sin contacto alguno con Occidente. La realidad a día de hoy es que el turismo ha llegado a su territorio y por lo tanto hay que asumir esa realidad de forma natural, adaptándose ellos a esos visitantes y por supuesto adaptarse el visitante a ellos.

Visita a un poblado Samburu en Shaba. Septiembre de 2005
Visita a un poblado Samburu en Shaba. Septiembre de 2005

La primera pregunta que me hacen sobre este tipo de visitas, es si se trata de una “turistada” y por tanto merece la pena hacerla. La respuesta es un “si, pero”. Y doy mis razones…

Si, es cierto que este tipo de visitas suelen ser algo descafeinadas. Pero eso no quita, en absoluto, para que no sean auténticas. Tener por seguro que la aldea que os están enseñando es donde viven y os están enseñando su modo de vida, por alucinante que parezca. Mucha gente se cree que es un puro folklore, que tras la visita se cambian de ropa y se van a la “urbanización secreta de detrás de la colina”. Nada más lejos de la realidad. A todo el mundo le pongo el mismo ejemplo: si un grupo de japoneses llama a mi puerta y me ofrece 3.000 euros por enseñarles mi casa, yo la verdad es que me visto de torero, les enseño la casa, les hago una tortilla y les bailo un fandango. ¿Vosotros no?

Es realmente impactante llegar y ver las condiciones de vida de estas aldeas. A mucha gente le impresiona la pobreza y las malas condiciones de higiene y le deja mal sabor de boca, a otros en cambio les parece fascinante tener la posibilidad de tener un contacto con estas culturas y es una de las mejores experiencias del safari.

 

Visita a un poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006
Mi amiga Idoia cámara en ristre ante la mirada de Hendaya. Foto: Luis Miranda

Lo normal es que en la visita se empiece con un canto de bienvenida, un rezo de bendición o un pequeño baile. Luego un paseo por el poblado y os enseñarán una casa por dentro. También suelen enseñar como hacen fuego con dos palitos y alguna de sus costumbres. La visita suele finalizar con un baile y luego siempre ofrecen collares y abalorios para comprar.

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Mi amigo Oscar Orozco visitando un poblado en Masai Mara. Septiembre de 2003

Mi recomendaciones para disfrutar de estas visitas son las siguientes:

– Siempre intentar que nuestro guía nos lleve a una aldea un pelín alejada de las rutas convencionales. En algunos Parques hay aldeas justo al lado de la puerta o en carreteras de paso. Estas aldeas reciben tantos visitantes que simplemente han perdido el interés y no se esfuerzan en que el visitante tenga una grata experiencia, tan solo esperan los dólares de la entrada.

– Intentar romper el hielo, saludar y sonreir a todo el mundo, intentar abrir un dialogo y preguntar todo lo que se nos ocurra. Antes de liarse a hacer fotos, primero saludar, interactuar con la gente. No olvidar que ellos sienten tanta curiosidad hacia nosotros como ellos para nosotros.

Visita a un poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006
Bromeando con la nueva hornada de guerreros masai. Amboseli, septiembre de 2006. Foto: Luis Miranda

– Enseñarle a los niños y a los adultos las fotos que sacamos en la cámara digital, es algo que les gusta mucho. Si se tiene una cámara Polaroid, llevarla y regalarles las fotos, será un regalo que no olvidarán.

– No soy muy partidario de ir repartiendo caramelos, globos o bolis a los niños. Por supuesto que los piden, pero al llegar en plan “Reyes Magos Muzungus” no hacemos más que crear un hábito de mendicidad. Los niños se acostumbran a que los muzungus les den cosas y por lo tanto lo primero que hacen al vernos es poner la mano y pedir. Creo que es mejor saludarles, hablar con ellos, interactuar y en todo caso, como último paso, darles esos pequeños obsequios.

– Pese al obvio contraste con nuestra cultura, hay que comprender que son etnias diferentes a la nuestra y que ese es su modo de vida. Hay que respetarlo y no compararlo. Ninguna de esas personas que estamos visitando pasa hambre o se muere de hambre. A ellos les es tan chocante nuestra cultura y nuestra ropa, tanto como a nosotros la suya.

– Romper el hielo. Enseñarles nuestras cámaras, gafas de sol, prismáticos, cremas para el sol… No os cortéis y no tengáis miedo. Son gente muy amistosa y con gran sentido del humor. Comportaros siempre como si fuerais invitados en su pueblo, decirle al traductor que es para vosotros un honor y un privilegio estar allí, que le diga halagos a la gente que os enseña el poblado y hacerles cualquier tipo de comentario que deseéis.

– Si se tienen serias dudas de que no se va a disfrutar de este tipo de visitas, mejor no la hagáis. No recomiendo hacerla a gente demasiado escrupulosa, cerrada de mente o que tenga prejuicios raciales (bueno, esta gente mejor que se vaya a otro lado y no haga un safari… mejor que se queden en su casa).

Visita a un poblado Datoga en Eyasi, Tanzania. Agosto de 2007
Visita a un poblado Datoga cerca del lago Eyasi. Agosto de 2007
Visita a un poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006
El que suscribe, charlando con la tropa. Foto: Luis Miranda

Los doctores voladores

Flying doctors

 

La ong AMREF (African Medical and Research Foundation) tiene un interesantísimo servicio que me parece más que recomendable para todo aquel que vaya de safari al Este de África. De hecho es algo que yo siempre incluyo en todos los safaris que organizo. Se trata del seguro de los “Flying Doctors“.

Flying doctorsLos “Flying doctors” llevan operando en África desde 1957, aprovechando herramientas y medios de locomoción modernos y rápidos para llegar a zonas de dificil acceso y así poder atender a misiones, centros de Salud y regiones remotas.

Mediante este seguro de evacuación, tendrás cobertura en todo el Este de África, mil kilómetros a la redonda de Nairobi. Si tienes un accidente o una enfermedad grave, avisando tanto por teléfono o por radio una avioneta ambulancia partirá del aeródromo Wilson de Nairobi hasta el punto donde te encuentres. Estos aviones cuentan con instrumentación y equipos médicos avanzados y un médico y enfermero, que en caso de que sea necesario empezarán a intervenir en pleno vuelo.

Los precios son auténticamente de risa. La cobertura para turistas, 500 km alrededor de Nairobi es de 15$ por persona. Para un radio de 1000km serían 30$ por persona, en ambos casos 15 días de duración. Podéis contratarlo sin ningún problema a través de su web.

Flying doctors

Además hay pólizas anuales para residentes. Todos los guías de safaris deberían tenerla. El precio del que hablamos van desde 15$ anuales.

Lo interesante además es que gracias (entre otras muchas cosas) de ofrecer este servicio a los turistas, AMREF puede usar esta infraestructura aérea para llegar a zonas remótas y así atender o evacuar a poblaciones locales.

Es posible que hayáis visto a los “Flying Doctors” en acción, en la película “La Masai Blanca“, inspirada en el libro autobiográfico de Corinne Hoffman.

En definitiva este seguro es un imprescindible para cada safari. Tendrás la tranquilidad de estar cubierto por el mejor seguro de evacuación de África y además colaborarás con una labor muy importante de una ong seria y contrastada.

Como siempre digo, es algo que hay que tener siempre pero para no usar nunca. Sin embargo, además de tener el seguro de “Flying Doctors“, siempre es conveniente llevar un seguro personal de viaje. En caso de tener que recurrir a estos doctores voladores, una vez evacuado a Nairobi, entraría en marcha este seguro de viaje para cubrir los gastos sanitarios que hicieran falta.

La verdad es que cada vez que veo uno de estos aviones en alguna pista de aterrizaje africana, me siento más tranquilo y seguro.

 

Flying doctors

Fotos: Web de Flying Doctors

La vida en una ciudad africana

Nairobi

 

Jeniffer dejó un comentario el otro día en el blog:

“hola finalmente encontre alguien que quizas me pueda guiar, mi esposo esta a punto de tener un puesto en Daar Es Salam y como tenemos dos niños pequeños 4 y 2 años queria tener algunos cometarios sobre la vida alla, mil gracias de antemano”

Así que aquí van unos cuantos comentarios que espero que le orienten un poco.

En el caso de las ciudades, como en muchos otros aspectos, es posible que tengamos ideas prefijadas de África que no se corresponde con la realidad. Obviamente las ciudades africanas son en la mayoría de las ocasiones muy distintas a las ciudades “del primer Mundo”, por así llamarlo.

Sin embargo la gran mayoría de las capitales africanas no son, como podríamos pensar, poblados grandes de chozas, carentes de servicios, infraestructuras, tecnología, etc. Nada más lejos de la realidad.

Quizá la mejor manera de aproximarnos a ella, es imaginarnos una ciudad que conozcamos, aunque habría que retroceder a la imagen que tenemos de esa ciudad en los años 70. Los centros de las ciudades suelen tener edificios modernos e incluso rascacielos, pero  el resto de las construcciones no suelen ser demasiado altos y ser un poco antiguos y destartalados. Lo primero que suele llamar la atención en estas ciudades es la gran población que hay, y un cierto caos tanto en el tráfico como en los peatones por las aceras.

Las infraestructuras suelen ser bastante aceptables, especialmente en el centro. Buen asfalto, aceras (aunque según nos alejemos del centro las aceras desaparecen y solo hay arcenes de tierra), algunos semáforos (no demasiados), señales e indicaciones, etc. La iluminación suele ser escasa por no decir inexistente en la mayoría de las calles no principales, lo cual hace que tras la caida del sol haya que andar con mayor precaución. Las ciudades suelen ser bastante extensas en superficie.

En cuanto a servicios, en estas ciudades podemos encontrar prácticamente de todo, desde mercados locales a grandes centros comerciales con todo tipo de tiendas. El comercio lo suelen controlar los indúes. Como sucede en muchas grandes ciudades de América, lo habitual es desplazarse en coche de casa a la oficina, de la oficina al comercio y del comercio a casa. El centro suele ser la zona de negocios y luego hay barrios residenciales adyacentes, ya sean de lujo, clase media o barriadas de chabolas (slangs). El servicio para un occidental es bastante barato. Los blancos suelen tener cocinera, niñera, jardinero, chófer…

En cuanto a la educación, en una ciudad como Dar es Salaam encontrarás colegios internacionales donde poder ofrecer una buena educación a tus hijos. Sería conveniente que hablen inglés o empiecen a aprenderlo. Será una buena oportunidad para aprender otros idiomas como el alemán, francés o swahilli.

La oferta de ocio es bastante completa. Hay muchos restaurantes, dependiendo de la zona serán locales o internacionales. Suele haber muchos indús, italianos, parrillas… Para salir por la noche hay numerosos sitios y son ciudades animadas. Desde el Torero de Addis Abeba, el Casablanca en Nairobi, el California en Dar es Salaam… Son sitios de lujo para esas ciudades, donde se reune gente muy variopinta: alta sociedad, estudiantes universitarios, sociedad blanca, cooperantes, trabajadores expatriados, etc. En países tranquilos como Tanzania, verás que son ciudades bastante cosmopolitas por lo general.

En el caso de Dar es Salaam, la costa juega un papel importante. Tienes playas muy buenas cercanas. Es una ciudad donde suele hacer bastante calor.

Por el otro lado, no hay que perder la perspectiva de que es un país tercermundista. Por lo cual para un occidental supone además de muchas ventajas, muchos inconvenientes. Las cosas, por lo general, no funcionan con la precisión a la que estamos acostumbrados. Suelen haber cortes de luz, cualquier trámite burocrático se hace un mundo… La seguridad también es un tema a tener en cuenta. Conviene tomar precauciones. Es habitual que en las casas y complejos de pisos haya guardia de seguridad, intentar evitar ciertas zonas y tomar precauciones

Como anécdota señalar que en Nairobi está prohibido fumar en la calle, y tan solo hay un punto reservado para los fumadores en todo el centro.

Espero que tengas una buena experiencia en Dar es Salaam. Estoy seguro que viviréis una buena época allí y podrás hacer muchos safaris por la zona!

La imágen es de answers.com 


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