Archive for the 'Animales' Category



Big Five – Los cinco grandes

Leopardo. Masai Mara, Kenya, septiembre de 2005

Los famosos “Big Five” o “Cinco Grandes” son cinco de las especies más representativas de África: Lepardo, León, Elefante, Búfalo y Rinoceronte.

 

Esta curiosa clasificación viene de la caza, ya que estos Big Five son considerados como los cinco principales trofeos de África por ser precisamente los cinco animales más peligrosos para cazar.

 

No se muy bien quién fue el primero a quien atribuir este término, pero viene desde hace ya muchos años, desde los primeros safaris de cazadores míticos como Selous, Hunter, Finch-Hutton, Blixen o tantos otros de aquella época clásica y romántica.

 

León. Masai Mara, Kenya. Septiembre de 2006

Sobre esta lista de los Big Five hay quien discrepa un poco y sustituiría el rinoceronte por el hipopótamo. No en vano el hipopótamo es el animal africano que más muertes humanas provoca a lo largo del año. El rinoceronte, que es un animal potencialmente muy peligroso, lo es más en su variedad de rinoceronte negro (mucho más escaso) que la del blanco. Para zanjar esta pequeña discusión, hay quien habla de los “Big six“, para así incluir al hipo.

 

Curiosamente está fuera de la lista el cocodrilo, que pese a ser otra especie muy peligrosa, no lo es tanto a la hora de cazarlo. También el guepardo, que en contra de lo que mucha gente piensa es prácticamente inofensivo, por ser probablemente el más canino de los felinos.

 

Elefante. Parque Nacional de Shaba. Kenya. Septiembre de 2005

Hoy en día hay posibilidad de ver los Big Five en un solo safari en varios países. Probablemente donde es más sencillo es en Sudáfrica, ya que prácticamente todos los Parques y Reservas están vallados y muchas de estas especies han sido reintroducidas.

 

En Kenya es posible ver todos en un recorrido completo por varios Parques, aunque el rinoceronte en esta zona es bastante escaso, en pleno proceso de recuperación en Parques abiertos como Masai Mara. Sin embargo es muy fácil verlos en los santuarios del Lago Nakuru o Tsavo, precisamente por estar vallados.

Rinocerónte blanco en el lago Nakuru. Kenya, septiembre de 2006

En Tanzania está el Parque donde probablemente tengamos la mejor oportunidad de ver los Cinco Grandes en una sola jornada y además en un espacio sin vallas: El cráter de Ngorongoro. Además los rinocerontes del cráter son los escasísimos negros. La población de esta maravilla de la Naturaleza está creciendo en el cráter, habiendo hoy entre 20 y 25 rinos. Es relativamente fácil verles cerca del bosque de Lerai, aunque su zona de querencia está protegida y se suelen ver a una distancia media-larga.

 

El más dificil de ver, en cualquier caso, siempre es el leopardo, por sus costumbres nocturnas y pasar la mayor parte del día subido a un árbol. Eso si, lo puedes encontrar en cualquier acacia, probablemente en la que menos puedas esperarte.

 

Los Cinco Grandes son especies protegidas pero que gozan relativa buena salud en sus poblaciones (a excepción del rinoceronte, en especial el negro como ya he mencionado. De hecho se pueden seguir cazando legalmente con licencias especiales muy limitadas y permisos CITES en algunos países.

 

Normalmente en un safari fotográfico, cuando completamos el avistamiento de los Cinco lo celebramos y brindamos por ello. El cliente puede contar satisfecho que ha hecho un safari Big Five.

Búfalo cafre. Lago Nakuru. Kenya. Septiembre de 2006

Impresionante escena africana

No tengo ni idea de la procedencia, ni del autor. Me llegó hace tiempo por email. Es de las escenas africanas más impresionantes que he visto y creo que es claro ejemplo de las cosas que realmente, con un poquito de suerte, se pueden llegar a ver a lo largo de un safari fotográfico.

Disfrutarla

Los 6 magníficos

Hacía un día precioso. Era el primero que pasabamos en Mara después de casi una semana de safari por Loita Forest y Loita Hills, con toda la tropa de guerreros masai, vagabundeando por allí como si fuera nuestra casa (de hecho, lo es), habiendo conquistado algún Bicon fronterizo y haber vivido más de una aventurilla (esa cobra escupidora al lado de Ilkerin fue un pasote)…

Masai Mara me emociona. He estado ya muchísimas veces allí, pero cada vez que llego, que veo esas suaves colinas, esa praderas y desde Narok veo a lo lejos la entrada del parque, o bien desde Loita, por esos bosques de acacias de fiebre amarilla repletos de elefantes, y la emoción de cruzar el mítico Sand River y llegar a Ololaimutia Gate, me entra una alegría por dentro que no sabría comparar y se me pone una sonrisa en la cara que no se me quita hasta que volvemos a Nairobi.

Esa noche ya habíamos acampado a orillas del Sand River, en el Sur de la Reserva y a unos 100 metros de la frontera con Tanzania. Estabamos a 500m del puesto de los Rangers, pero en un sitio completamente salvaje y totalmente solos. Vimos huellas de león en el camino, justo en la Puerta, y los estuvimos oyendo toda la noche, a las 4 de la mañana sonaron tan cerca que me despertaron y, en la írónica protección de la fina tela de mi pequeña tienda, no pude evitar un escalofrío, y cada ruido a mi alrededor era fascinantemente estremecedor. La tarde anterior había sido la llegada, la primera de N en Mara, y le recibió como nunca lo he visto, repleto de migración, apenas se veía el verde de las praderas entre tantísimo ñu. Vimos los primeros elefantes, los primeros leones… elegimos el sitio más alucinante para acampar, y esa noche con T y con N, con el fiel Pak, poniendo el campamento, flipando con el cruce de cientos de ñues saltando el río a tan solo 50m de dónde estabamos… Es dificil olvidar una noche africana, pero aquella con mis amigos en un sitio tan increible nunca la podré olvidar.

El día estaba precioso, Mara es mucho Mara y ya nos había ofrecido varias sorpresas. Veníamos desde el Oeste, casi llegando a Olololo, y habíamos comido en la cantina para conductores de Keekorok y tomado la primera birra fría en muchos días. Pusimos gasolina a la sedienta Dili, que aunque tenía un problema en el arranque nos había sido como siempre eficaz desde la reparación de campo que le hicimos a la suspensión en Loita. Recien salimos de Keekorok hacia el Sur, es una zona de suaves colinas y praderas amplias, muy despejadas y apenas sin acacias. Algun matorral aquí y allá… Al poco de salir, completamente solos vi agazapado entre las matas un pequeño steenbok. Es un antílope que no abunda en Mara, había visto pocos allí y lo tomé como una buena señal de lo que nos depararía la tarde… Al poco nos cruzamos con un camión de safari conducido por una rubia guapísima!!!! A parte de la emoción de ver las primeras chicas guapas en más de una semana… una chica bonita conductora de camiones para safari? la chica de mi vida????!!!!!… Esto tenía que ser otra señal…

No me equivoqué… seguimos camino y al poco la vi. Duma!!! Chetaah!, una hembra de guepardo estaba a punto de cruzar el camino. Llegamos junto a ella, nos miraba desconfiada, y miraba insistentemente hacia atrás. Sin embargo no veía hermanos , y era una hembra adulta, y parecía hambrienta… De pronto cruzó lentamente el polvoriento camino. Con el motor de La Diligencia apagado solo se oía el replicar de un millón de ñues a nuestro alrededor.

Y de repente, aparicieron…

Al principio no daba crédito y pensé que se trataba de un honey badger… pero no!! 6 pequeñas crías de guepardo. 6!!!! apenas debían tener un mes y atropeladamente cruzaron siguiendo los pasos de su madre. Preciosos!!! impresionantes!!! iban uno tras otro con aire altanero, con las bandas blancas que tienen en esta etapa. Les seguimos y la madre se paró. La tropilla se juntó junto a ella, unos jugaban entre ellos, lanzàndose zarpazos, otros remoloneaban entorno a su protectora… 6 cachorros!!!! Menuda campeona!!!! es inusual que nazcan tantos. Estaban todos fuertes y sanos. Se les oía chillar y jugar. Menuda gozada!!! estuvimos un rato flipando, y la madre decidió que ya era hora de comer algo y se puso en movimiento, trotando y pronto corriendo, para dejar atrás la prole mientras salía a cazar. Los cachorros la siguieron unos metros hasta que comprendieron que mami tenía cosas importantes que hacer, así que junto a una mata algo tupida se juntaron los 6 y se quedaron en silencio. Es increible el instinto de superviviencia que pueden tener siendo tan pequeños… Nos quedamos inmoviles contemplando la escena… No tardó en volver la madre, siempre en todo momento pendiente de nosotros… con las fauces vacías… Había varias gacelas thomson alreedor…

Con pena decidimos seguir camino, sin duda estaba nerviosa por nuestra presencia y era mejor dejarla cazar tranquila… Nos alejamos con una sonrisa enorme en el rostro, y mirandonos, sin decir nada, compartiendo ese momento… Mara es mucho Mara…

Han pasado ya 5 meses de aquello. Me pregunto que habrá sido de esos 6 pequeñajos. Los que hayan sobrevivido probablemente saldrán ya adelante. Lo normal es que tan solo 3 hayan conseguido pasar la temporada corta de lluvias. Si 4 lo han hecho, sería genial… 5 o 6 y a la madre habría que hacerle un monumento… Esos días me estrmecía al ver chacales o hienas, y no quería pensar que pasaría si se topasen con ellos, o un babuino, o un león, o un leopardo, o prácticamente cualquier bicho que tuviera pico o colmillos… Afortunadamente en esa época Mara es una orgía de carroñeros saciados de tantos cadaveres que siembran de muerte y vida las praderas…

Echo de menos esos atardeceres en nuestro campamento, en el Campi ya Upepo, viendo como aquellos 4 viejos búfalos se retiraban siguiendo la ribera del Sand River. Echo de menos esos atardeceres de gamas rojas, lilas y naranjas, y el sonido de los ñues, y del leopardo, y del león del clan del río. Pienso en la suerte de aquellos 6 magníficos y su lucha por sobrevivir, por la metáfora y lección que nos da Mara sobre la vida, pienso en Pedrito, ya sano y fuerte…

9 de febrero de 2006

.. y tengo tanta morriña africana que necesito volver pronto…

La soledad del gran macho

La vida en África es dura, muy dura. Se cumple la máxima de que tan sólo los más fuertes sobreviven.

En África vivir significa luchar, se lucha desde antes de nacer, cuando la hembra preñada y por tanto más mermada en condiciones, se las ingenia para sobrevivir ese periodo sin ser devorada, esforzandose para ocultarse de los enemigos o seguir a la manada…

Se lucha desde que se nace, si una gacela o un ñu se pone de pié antes de 5 minutos, tendrá más posibilidades de aprender a correr lo suficientemente pronto como para ponerse a cobijo antes de que las hienas o chacales, atraidos por el olor de la placenta, lleguen hambrientos a una fácil carnicería.

Se lucha por ser el lider, por ser el más fuerte, el que cubra a las hembras, el que deje su semilla y siembre el futuro de la sabana. Los mejores llegan a dominar el territorio. Su recompensa es un harem de hembras, que en el caso de los leones cazarán para él.

Pero los jovenes, sedientos de poder, no tardarán en doblegarle. Entonces el gran macho, derrotado y hundido pierde su cetro y se retira a una vida de peligros, en la cual tendrá que valerse de su fuerza para sobrevivir y no caer presa de otros depredadores. Son carne de cañón. Los machos de león viejos se ven mermados para cazar, y sin fuerzas ni habilidad suficiente para robarles las presas a otros animales, más rápidos y ágiles que él. Los elefantes viejos son todopoderosos cascarrabias que no quieren saber de la existencia de nada a su alrededor. Los viejos búfalos se unen con otros grandes colosos caidos e intentan protegerse uniendo sus fuerzas brutas…

En este capítulo, como en todos, África vuelve a darnos lecciones vitales y mostrarnos sus paralelismos con la vida moderna y occidental…

El gran macho solitario, enorme, espléndido, y solo, solo en la sabana, perdido en su paraíso…

Las fotos son de un cliente mio, I.G, tomadas en el Ngorongoro en un safari que le organicé en abril.

Tembo

Tembo

África me proporciona siempre sensaciones incomparables. He hablado y escrito mucho sobre ello, sobre su gente, sobre su luz, sobre su filosofía, sus problemas, mis nostalgias por esta tierra y mis sentimientos vividos allí…

 

Pero hoy quiero hablar sobre una de sus más extraordinarias criaturas, un africano por excelencia, mítico y sorprendente siempre, entrañable, espeluznante, tierno y peligroso a la vez: el elefante.

 

A veces algo de sobra visto puede llegar a decepcionarnos a la hora de verlo con nuestros propios ojos. Esto es algo que suele pasarle a la gente sin sensibilidad y que no se sorprende con nada. Pero en el caso de los elefantes, por mucho que los hayáis visto en la tele, en películas, documentales o incluso en el zoo,no hay nada más emocionante e incomparable a contemplar a un enorme elefante de sabana africano (loxodontha africana)en su hábitat natural, en campo abierto sin vallas, campando a sus anchas como lo han hecho durante miles de años, delante de ti, soberbios, arrogantes, poderosos y elegantes, una mole de cinco toneladas de piel, músculos y huesos coronados por los increíbles colmillos de marfil y su gigantesca trompa. Y un detalle que a muchos pasa desapercibido: el mapa de África que son sus orejas…

 

Son animales sorprendentes ademas por su comportamiento, por sus costumbres, por su manera de comunicarse, su inteligencia y su esquema social. Son a su vez muy tozudos, con un carácter malisimo, violetos y extremadamente agresivos, pues se saben sin enemigos y son partidarios de que la mejor defensa es un buen ataque. Llegan a ser crueles con sus victimas, la crueldad animal que a veces no comprende mi pequeña y querida N (;)). Muchas veces cuando organizo un safari, la gente me pregunta sobre los peligros, especialmente a la hora de caminar por la sabana. Generalmente temen a leones o leopardos, y muchos no se imaginan que cuando ando por África lo que más me preocupa es un inoportuno encuentro con elefantes. Además pese a ser tan enormes, son muy ágiles y rápidos, increíblemente silenciosos y por grandes que sean a veces pueden ocultarse tras un grupo de arbustos o acacias y pasar inadvertidos. De hecho en ocasiones se les detecta por el raro sonido de sus jugos gástricos.

 

Podría hablar horas y horas sobre estos bichos que me apasionan. Tengo cientos de ellos, cientos de escenas todas diferentes y especiales en mi retina. Recuerdo claramente aquel encuentro con un gran elefante macho, algo joven, en el Parque de Tarangire en Tanzania. Subíamos con el Land Cruiser por una cuesta empinada y al atravesar un bosquecillo nos topamos con el a unos 70m. Enseguida levantó’o la trompa amenazantemente y acelero el ritmo. Charles detuvo el coche y le dije que aguantara. El elefante venia hacia nosotros cada vez más rápido, agitando la trompa, la cabeza y las orejas (ver foto inferior). Los clientes empezaron a ponerse nervioso a la vez que no paraban de disparar las cámaras. Hay lenguaje que hay que saber leer en la posición de las orejas, así que cuando a unos 30 metros, en posición de “cuidado conmigo y tengo preferencia”, las dejo quietas medio abierta, le dije a Charles que retrocediera. La gente lo flipaba, pero cuando nos apartamos, el joven elefante continuo pastando tranquilamente.

 

Mi amigo J me tranquiliza, desde su centro de estudio del elefante en Nairobi y me dice que actualmente la población de elefante en África crece un 5% anual. Es mas, por la reducción de su habitat hay zonas donde hay exceso de población y están deforestando Parques enteros…

 

Pero esa es otra historia… yo mientras tanto sueño con aquellas columnas de elefantes en Tsavo, en las que decían que cubrían kilómetros y kilómetros como si quisieran embarcarse en una gigantesca arca y cruzar el Indico…

 

14 de abril de 2007
Foto superior: José Cabrerizo. Elefantes al atardecer en Shaba, Kenya. Septiembre de 2005
Foto inferior: Elefante cargando, Tarangire. Tanzania. Agosto de 2004

Elfante cargando, Tarangire. Tanzania,  Agosto de 2004

Chui

Chui

He tenido la suerte y el privilegio de presenciar muchos episodios de la más auténtica Naturaleza en estado puro. A menudo me preguntan los clientes cual es mi animal preferido, o el que más me impresiona. Yo sin vacilar siempre contesto que el león, y es así…

 

… sin embargo pocas cosas puede haber más impresionantes que ver un leopardo, el chui, el más arrogante y elegante de los animales de la sabana. Nada más verle uno comprende su potencia, su inteligencia, y una arrogancia solo comparable a la de un león.

 

La piel del leopardo te atrapa, única y caprichosa es increible como se puede mimetizar en su entorno. Sus musculos, su cuerpo, sus garras, su larga cola que a veces le delata cuando descansa sobre una rama…

 

… Pero lo que lo hace único es su mirada, una mirada capaz de congelarte la sangre, de paralizarte y hacerte sentir lo que es el miedo verdadero. Un efecto que muy pocas cosas pueden hacerte sentir, por no decir ninguna…

 

El día que sienta la mirada de un leopardo en los ojos de una mujer, me enamoraré para siempre…

 

… que me miren pronto… mientras tanto pienso en que el chui que hace unos días me miró a un metro y medio en pleno Masai Mara, estará ahora mismo subiendo los restos de alguna gacela a su acacia…

 

lo pienso y me reconforta… todo va bien…

 

Texto: 19 de septiembre de 2005


LOGOweb

Archivos

© 2007-2016 Paco León. Las fotos y textos aquí publicados son del autor del blog salvo las especificamente citadas. Mis fotos se pueden copiar, distribuir y comunicar públicamente bajo las siguientes condiciones: Citar al autor y blog - No hacer uso Comercial - No modificar ni crear Obra Derivada. Los textos aquí publicados no se pueden copiar, distribuir o utilizar sin previo permiso del autor del blog. Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

De safari:

  • 660.780 huellas

Made on a mac


A %d blogueros les gusta esto: