Mauri, el Dr. Livingstone

El doctor Mauricio Llodio Lechuga. Loita Forest, Kenya. Enero de 2006

En mi fascinación por África, los exploradores y las exploraciones son una de mis predilecciones. Siempre me han atraido sus perfiles y sus historias, desde los míticos Livingstone o Stanley, los aventureros y cazadores como Speke o Thomson, los románticos como Burton o incluso los actuales como Michael Fay.

Pero desde luego, he tenido la suerte de conocer en mis viajes y safaris a otros personajes mucho más anónimos que desde luego siguen portando el espíritu y el ánimo de los exploradores de la época más dorada y añorada de África. De todos estos, de los famosos y de los desconocidos, de los de ayer y de los de hoy, me gustaría escribir en esta sección, Exploradores.

Mauri en apogeo. Catarata en Loita Forest, tras dos días andando. Kenya, enero de 2006

Y de quién mejor para comenzar esta galería de héroes que mi amigo, maestro y segundo padre: el doctor Mauricio Llodio, un doctor Livingstone actual con muchísimos kilómetros a sus espaldas; en viajes, excursiones, exploratorias y safaris de muy diversa índole.

Cuando conocí a Mauri, en esas casualidades y momentos dificiles que nos depara el destino, no paraba de hablar de sus viajes, de sus expediciones y sus rutas por el Mundo, muchas de ellas en viajes de cooperación. No en vano es el Presidente de la Fundación Coopera, entidad de Ayuda al Desarrollo. Recuerdo hablarle de mi fascinación y mis, aún entonces, sueños africanos, y recuerdo que nada más conocerme prometió llevarme a África… y lo cumplió, vaya si lo cumplió!

Un par de años después hicimos la Exploratoria Loita – Coopera 2002. Un safari inolvidable de unas cuantas semanas de duración en el que visitamos numerosos proyectos de cooperación, identificamos nuevos proyectos y del que salió un pozo para los masais en Loita. Ese fue mi primer contacto con África y no pudo ser más auténtico y fascinante.

Caminando con guerreros masais. Loita Hills, Kenya. Marzo de 2002

Y es que viajar con Mauri es una gozada. No hay ruta trazada, no hay plan de viaje, tan solo dejarse llevar a dónde lleve el destino. En un solo día con Mauri en Loita Hills, llegamos a despertar rodeados de guerreros moranis masai, pasear al amanecer y verles cazar una gacela Thomson, preparar un opíparo desayuno, montar una oficina de campaña, recibir a improvisados visitantes tanzanos, preparar propuestas de proyectos de cooperación, operar de urgencia a un niño y salvarle la vida (Mauri es el mejor médico que he conocido nunca), firmar un acuerdo para firmar un pozo, jugar con los guerreros masai, ir a ver una colina desde la cual divisar el Lago Natron y cenar una fabada Litoral en plena sabana, en un campamento rodeado de hienas y chacales.

A ese viaje, además, le debo conocer por primera vez Masai Mara, Serengeti, Loliondo, Ngorongoro, Tarangire, Nairobi y Arusha… y sobre todo a Topo, a Milton, a Dixon, a Daniel, a Shukri, a Kirotie, a Mogue… y tantos otros a los que hoy tengo la suerte de llamar amigos.

Así es Mauri, eléctrico, con mil cosas en la cabeza, hablando su spanglish atropellamente y en tres minutos pasar de hablar de medicina a cómo funciona un paraguas con cualquier paisano que se cruza por su camino. Viajero atípico, le da igual pasar de dormir al raso junto al fuego (se queda frito en 3 segundos) o en cualquier tugurio de Shangai, que disfrutar de los lujos del mejor Lodge que pueda haber en África. Siempre es el primero en levantarse, y en menos que canta un gallo te despierta con su última ocurrencia o con cualquiera de sus cientos de proyectos que lleva en esa cabeza que nunca para.

Preparando el desayuno con Topo y Milton. Loita Hills, Kenya. Marzo de 2002

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Yo tenía un cráter en África… (II)

 

Crater Lake. Ndabibi. Kenya, septiembre de 2006

HABITANTES EN TORNO AL LAGO. El lago está rodeado de enormes acacias de fiebre amarilla que albergan a cuatro familias de los habitantes más curiosos del pequeño cráter: los colobos blanquinegros. Estos espectaculares monos son para mí los primates más bonitos de África del Este, realmente espectaculares con sus largas colas culminadas con larguísimos pelos blancos que parecen una pluma. Los colobos emiten un sonido gutural parecido al motor de una vieja motocicleta. Una de estas cuatro familias habita en las acacias del campamento, con lo que es muy fácil verlos entre las tiendas, cuando bajan a comer de las vides de las plantas ipomoeas, y es muy habitual escucharles rondar sobre el tejado o jugando con las hamacas y causando todo tipo de problemas a los camareros al intentar robar comida. Una de las particularidades de los colobos es que son tremendamente celosos, y se pasan gran parte de su tiempo vigilando a las hembras. En el cráter hay un total de 6 familias que suponen alrededor de 80 ejemplares, con lo que es probablemente la mayor colonia del Rift Valley y la zona de Conservación del Lago Nakuru. Además de los colobos, alrededor del campamento se suelen ver monos verdes.

Las faldas del cráter son muy abundantes en vegetación. Estos bosques son perfectos para bushbucks y red duiker y por supuesto para leopardos. Hay un leopardo residente en el cráter al cual no es difícil escuchar por la noche o ver sus huellas en la orilla del lago e incluso si se tiene un poco de suerte no es muy complicado llegar a ver. La parte de la caldera que no está ocupada por el lago es un bosque menos frondoso en el que abundan los imponentes waterbucks defassa, que en muchas ocasiones son vistos pastando pegados al campamento.

Crater Lake. Ndabibi. Kenya, septiembre de 2006

En cuanto a la avifauna, sin duda el mayor protagonista son los flamencos, presentes en sus dos variedades, mayor y menor, y que suelen llegar al atardecer desde el Lago Naivasha y pasar en el lago del cráter la noche, la cual llenan con su ronroneo. La abundancia de spirulina garantiza su presencia, la cual aún así es algo irregular dependiendo de la temporada y la población en los lagos vecinos. Se han llegado a ver concentraciones de hasta 5.000 flamencos en el pequeño lago. Esta zona del Rift es un paraíso ornitológico, llegando a observarse más de 300 especies distintas de aves. En el lago es muy habitual ver gansos del Nilo, águila pescadora africana, y marabúes que acuden a carroñear flamencos muertos.

En el santuario de Ndibibi abundan los elan orientales, cebras de Burchell, jirafas masai, gacelas de Thomson y de Grandt, impalas y siempre que voy me llama la atención la abundancia por doquier de los pequeños dik diks, el antílope más pequeño de esta parte de África. Más raros de ver pero presentes en ocasiones son guepardos, hienas y chacales (que suelen bajar al lago del cráter en busca de flamencos muertos), búfalos e incluso hipopótamos, que llegan a pastar por aquí provenientes del Lago Naivasha. En una ocasión llegué a ver rastros de excrementos de hipopótamo en pleno anillo del cráter, lo que me pareció bastante insólito.

LEYENDAS AFRICANAS: La historia en torno a este cráter comenzó hace unos 30 millones de años, cuando una serie de violentas erupciones formaron el gigantesco Valle del Rift. Entonces el Crater Lake era uno más de los numerosos volcanes de esta zona. Hace unos 10.000 años, varios de los lagos del Rift que conocemos ahora, como el Nakuru, el Naivasha o el Elmenteita, estaban unidos formando un enorme lago llamado Gamblian, que tenía más de 1.200 km2. En este momento el Crater Lake debía ser mucho más grande y formaría una isla en el gran Lago. Alrededor del año 3.700 a.C. este gran lago fue disminuyendo de nivel y se formaron los lagos actuales. Por restos arqueológicos encontrados, esta zona estuvo habitada desde el principio de los tiempos. Y ya en una historia más reciente, hace unos siglos fue ocupada por el pueblo masai. El explorador Joseph Thomson fue el primer blanco en ver el lago Naivasha en 1880, que en 1900 se convirtió en los cuarteles de la Provincia del Este de Uganda, bajo el Imperio Británico.

 

 

Crater Lake. Ndabibi. Kenya, septiembre de 2006

Pero la historia más famosa en torno al cráter es sin duda la de Lady Diana Delamere, quien se solía citar en Ndabibi con su amante Lord Erroll. Erroll fue misteriosamente asesinado en Nairobi a principios de 1941, en un crimen aún sin resolver y que fue un auténtico revuelo en la época. Pronto el marido de Lady Diana, Lord Delves Broughton, estuvo bajo sospecha, iniciando una célebre trama llena de amoríos, espías, alcohol y lujo que se llamó “Happy Valley”, que daría para varias novelas rosas. Finalmente Broughton huyó a Inglaterra y Lady Diana volvió repetidamente a Ndabibi hasta que se casó con su entonces propietario, Gilbert Colvile, con quien pasó allí el resto de su vida. Con el paso de los años, las investigaciones apuntan a que Erroll fue asesinado por el Servicio Secreto Británico por ser un miembro activo de movimiento fascista británico, y estar tras una oscura conspiración para apoyar a Hitler.

Tras los Colvile, Ndabibi pasó a ser propiedad de John Lury y su mujer Yvonne, quien fue figura fundamental para crear el santuario que hoy protege el cráter. Yvonne fundó unos peculiares safaris en viejos carromatos réplicas de unos del siglo XIX, tirados por bueyes que fueron bastante populares en los años 80. Años más tarde, su hija Lynn construyó el campamento del cráter.

UN LUGAR ÚNICO: En definitiva, Crater Lake es un lugar único, desconocido completamente para la masa turística y es un sitio idóneo para d escansar en mitad de un safari por Kenya o tan solo retirarse allí unos días y relajarse en una atmósfera muy especial. Siempre que voy y me siento a contemplar el lago desde el campamento, me acuerdo del dueño del cráter, yerno de los Lury, el recientemente fallecido John Goldson, quien sin duda habría empezado sus memorias escribiendo: “Yo tenía un cráter en África, al pié del Lago Naivasha…”, y qué puedo decir, ¡a mi sinceramente un cráter me impresiona mucho más que una granja!

Crater Lake. Ndabibi. Kenya, septiembre de 2006

NOTA: John Goldson fue asesinado en Ndabibi en agosto de 2004, en circustancias algo extrañas, en el parking del anillo de Crater Lodge. Parece ser que fue por robo, de manos de un turkana. Esa misma mañana se despedía cordialmente de uno de mis grupos, que habían pasado un par de días. Ese grupo, al volver de safari me comentaba que Crater Lake había sido el sitio más sorprendentesy que John una de las personas más entrañables que habían conocido en su viaje. La verdad, no tuve valor de decirle lo que había pasado tan solo unas horas después de su partida… Esta fue una de las páginas más tristes de la historia de Ndabibi, y sin duda una gran perdida, pues John era realmente un gran tipo.

Las dos fotos centrales son de Luis Miranda 

Yo tenía un cráter en África… (I)

Yo tenía un cráter en África… Crater Lake, el cráter perdido.

Crater Lake. Ndabibi. Kenya, septiembre de 2006

Yo tenía una granja en África al pié de las colinas de Ngong…” – Así comenzaba Karen Blixen su célebre novela “Memorias de África”, firmada con el seudónimo de Isaak Dinesen y que Sydney Pollack inmortalizó en el cine en 1985 con su película ganadora de siete Oscars, protagonizada por Meryl Streep y Robert Redford. Y esa es la frase que me viene a la cabeza cada vez que aterrizo en Nairobi y al salir del aeropuerto me saludan desde lejos las picudas colinas de Ngong, la primera frase inmortal de una preciosa historia sobre el África más clásica y que emociona a todos los que la leen.

Sin embargo hay muchas otras historias de la vieja África que son muy desconocidas para el gran público, historias que bien podrían ser merecedoras de novelas de éxito o de grandes producciones de Hollywood, historias de personas que vivieron aventuras en lugares increíbles y secretos. Y precisamente sobre un lugar increíble, secreto y con una particular historia voy a escribir hoy, y espero no arrepentirme, pues cuanto más viaja uno más tiene la sensación de que para no estropear estos sitios únicos es conveniente no hablar de ellos, y eso para alguien que se gana el pan organizando viajes, es una gran controversia.

Este lugar es un pequeño cráter privado situado en pleno Valle del Rift, en territorio masai, en Kenya y es uno de los lugares más especiales que he visto en África: la finca y Santuario Privado de Ndabibi, que alberga el Crater Lake.

EL CRÁTER PERDIDO: Ndabibi se encuentra en las inmediaciones del Lago Naivasha, uno de los famosos lagos del Rift, no lejano a la ciudad de Nairobi. A pocos kilómetros al Sur se encuentra el Parque Nacional de Hell’s Gate, y al Norte, el Parque Nacional del Lago Nakuru. Originalmente Ndabibi tenía unas 24.500 hectáreas, comprendiendo las vastas praderas y bosques de esta zona. El paso del tiempo y sobre todo el enorme crecimiento de la población (no olvidemos que desde su independencia en 1963, la población de Kenya ha aumentado de algo más de 3 millones a los 33 actuales) han ido arrinconando algunas zonas que tradicionalmente han sido auténticos paraísos para la vida salvaje. Ndabibi se ha visto afectado por este hecho y actualmente mantiene una extensión de unas 12.000 hectáreas de las cuales cerca de 5.000 son un Santuario protegido para la fauna.

Crater Lake. Ndabibi. Kenya, septiembre de 2006

Dentro de este santuario está Crater Lake, un cráter relativamente pequeño de unas 87 hectáreas en total, de las cuales cerca de 15 están ocupadas por un precioso lago. El desnivel entre el anillo del cráter y la caldera ronda los ochenta metros. El lago tiene unos ocho metros de profundidad máxima y es altamente alcalino, por lo que carece de peces pero es muy rico en alga spirulina, una planta de color verde azulado altamente rica en nutrientes y  que da al lago unos ratios de fotosíntesis muy elevados. Este alga contiene muchas proteínas y vitamina B12 y es una auténtica golosina para los flamencos. Los masais afirman que estas aguas verdes tienen propiedades curativas y tradicionalmente usaban el agua del lago para tratar a su ganado con parásitos y problemas intestinales.

Al borde del lago hay un pequeño y coqueto campamento de tan solo 8 tiendas de campaña coloniales, amuebladas siguiendo un estilo clásico, con camas con dosel y cuarto de baño integrado. Cada tienda tiene una preciosa veranda con vistas al lago y elegantes muebles de la costa swahili. El campamento fue levantado en 1995 y en este momento está en pleno proceso de necesaria renovación, ya que pese a que ir a un lugar tan único y excepcional merece siempre la pena, era una lastima que el alojamiento se hubiera quedado algo descuidado, no siendo así sus servicios. Aún así es un destino más que recomendable, alejado de las rutas de turistas habituales y con mucha privacidad.

 

Crater Lake. Ndabibi. Kenya, septiembre de 2006

La última frontera Masai (III)

 

Guerreros Masai. Kenya. Agosto de 2004

Caza tradicional. Los masais no cazan para comer, tan solo lo hacen los guerreros como parte de su entrenamiento. Está mal visto entre ellos comer carne de caza, lo ven como un símbolo de pobreza, ya que al ser un pueblo ganadero tienen vacas y sobre todo cabras y ovejas para consumir carne. Tan solo los ancianos pueden comer carne de caza, y un clan determinado, los Dorobo, el más pobre de los masai y que mantiene la costumbre de cazar para comer. Las especies más difíciles de cazar para un masai son las jirafas y los avestruces, por su gran velocidad, y una de las más fáciles, curiosamente al contrario que a los cazadores blancos, los búfalos solitarios, ya que al cazar en grupo los rodean y no les dan muchas opciones. Yo les he visto en Loita Hills cazar gacelas con increíble destreza, ya sea con lanza o con el rungu, golpeando en plena cabeza a una gacela Thomson a la carrera desde cierta distancia, algo que si no hubiera contemplado con mis propios ojos no me hubiera podido creer. También les he observado intentar cazar gallinas de Guinea en pleno vuelo con el mismo rungu.

Guerreros masai saltando. Kenya. Agosto de 2003Sin embargo, si por algo son famosos los masai es por su caza ceremonial del león. Como parte de proceso vital, los guerreros han de enfrentarse al menos una vez a un león. En ocasiones estos encuentros son casuales, si uno de estos felinos se adentra demasiado en el territorio del clan, y en otras organizan partidas para localizar y dar caza a un gran macho.

En estas cacerías los guerreros se dividen en parejas, eligiendo a su mejor amigo, a quien pueden confiarle su vida. Recorren gran parte de su territorio e incluso se internan en Parques o Reservas hasta localizar el rastro de un macho y acercarse a él. Hay dos guerreros que logran mayor protagonismo, el que reúne valor suficiente para acercarse al león sin estar herido y hacer la primera sangre, y el que consigue cortarle la cola estando aún vivo. Al primero le corresponde quedarse la melena como trofeo, al segundo la cola, y ambos pasarán a formar parte del consejo del clan una vez terminado su periodo de guerrero. Tras la cacería regresan al poblado formando una fila, yendo en cabeza el guerrero que ha conseguido la melena y cerrando el grupo el de la cola. Si van haciendo zigzag y cantando es que nadie ha resultado muerto, y al verles desde lejos, en el poblado preparan una gran fiesta. Si alguno de ellos ha muerto, van en línea recta y sin cantar, y no hay celebración.

EUNOTO: El periodo de un guerrero termina con la ceremonia eunoto, que se celebra cada 10 años aproximadamente. Se construye un pueblo ceremonial o manyatta, de unas 80 chozas dispuestas en círculo que se dividen en sectores para cada clan y en el centro una gran choza para los jefes. Se celebra una gran fiesta durante días en los que se matan numerosos bueyes y finaliza cortándole el pelo a los guerreros, que en ese momento se convierten en hombres adultos y pueden casarse. La última eunoto en Loita fue a principios de 2005, y durante este último año los guerreros han estado en la reserva mientras la nueva hornada se prepara para sucederles.

Paco y Kirotie. Agosto de 2005LAS MUJERES: Respecto a las mujeres, como en toda cultura primitiva, están relegadas a un segundo plano, por decirlo suavemente. Se encargan de la construcción de las casas, fabricadas con una base de palos y hojas cubiertas con boñiga de vaca seca, que le proporciona un ambiente fresco durante el día y cálido durante la noche. Las mujeres recorren diariamente largas distancias hasta pozas o manantiales para recoger agua, que cargan sobre sus cabezas en pesados bidones. La mujer también tiene la obligación de cuidar y educar a los niños. Al igual que con la circuncisión, las mujeres participan de ese rito iniciático en torno a su cultura de no presentar miedo al dolor y se les practica la ablación antes de casarse, justo después de tener su primer periodo. Sin embargo, al contrario que en otras culturas, no se les hace para insensibilizarlas o “prevenir” posibles adulterios, ya que los masais son un pueblo ciertamente promiscuo. Recomiendo la lectura del libro “La Masai Blanca”, de Corinne Hoffman, recientemente llevado al cine, en el que la autora narra autobiográficamente su experiencia de vivir tres años en un poblado Samburu (estrechamente emparentados con los masais), tras dejar su vida en Suiza al enamorarse de un guerrero de esta tribu. Los contrastes para una mujer occidental no pueden ser más extremos.

 

Mujeres masai. Kenya. Agosto de 2003

LOITA HILLS: Mi primer contacto con esta tribu fue en las colinas de Loita, probablemente la última frontera que alberga a los poblados de esta tribu más auténticos y aislados de la influencia del turismo, de la agricultura o de la “occidentalización”. Los masais de estas tierras luchan por mantener su identidad, su cultura y su folklore, en una etnia que carece de escritura, escultura, pintura o arquitectura imperecedera, y que al mismo tiempo trata de integrarse en el desarrollo natural de un país que poco a poco se va desarrollando y adaptarse al turismo y su nueva realidad. Luchan por mejorar su calidad de vida, no por cambiar sus costumbres. Para mí, África siempre será las colinas de Loita, y sobre todo sus masais

Sobre la penúltima foto: es una foto a la que tengo mucho cariño. El que tengo encima es mi amigo Kirotie, guerrero masai…. creo que muy poca gente puede presumir de tener una foto con un guerrero masai subido a caballito!!!

La última frontera Masai (II)

 

Guerreros Masai. Kenya. Agosto de 2004

Guerrero Masai. Kenya. Agosto de 2005

MORANIS. La etapa más importante en la vida de los masai es el periodo en que son guerreros, llamados il moran o moranis en maa. Este periodo comienza justo tras la circuncisión, ceremonia iniciática de vital importancia en la que los niños han de demostrar su valor y no alterarse ni mostrar ningún signo de dolor a la hora del corte. Si la superan con éxito, serán unos buenos guerreros y salvarán el honor de la familia. Si por el contrario lloran, gritan o demuestran dolor, caerán en el deshonor y nunca podrán ser guerreros o llegar a formar parte del Consejo. Estas ceremonias son realmente complejas, y el futuro guerrero ha de llevar una pintura y una vestimenta determinada según el momento, completamente de negro y con la cara blanca justo después de la circuncisión, de azul y con un tocado con pieles de pájaro justo antes, mientras se prepara y la generación de guerreros predecesora le adiestra en el arte de sobrevivir en la sabana.

Los moranis se dividen en grupos de la misma edad. Estos compañeros seguirán teniendo un significado especial a lo largo de su vida, e incluso compartirán sus mujeres y tendrán la obligación de darles siempre comida y cama. Entre las obligaciones de los guerreros está el defender a la tribu y al ganado, ya sea de otros clanes masai u otras tribus. También deberán robar todo el ganado que puedan y mantener lejos de los poblados a los depredadores u otros animales que puedan suponer una amenaza para el ganado. Las ceremonias y ritos masai son muy complejos y hay tantas variables que en ocasiones resulta complicado describirlas, pero por lo normal el periodo de morani dura una década, entre los 15 a los 25 años, en los cuales el desarrollo del guerrero es evidente, haciéndose cada vez más fuerte, más adaptado a su medio, más experto a la hora de cazar y de luchar, y forjándose una leyenda y una fama en su clan que le hará aumentar el honor de su familia, optar a las mujeres más deseadas y ricas e incluso llegar a ser miembro del consejo de su clan. Adaptados a la vida en la sabana, son capaces de recorrer distancias de hasta 100 km en un solo día, tienen conocimientos del uso de hierbas y plantas medicinales y cómo encontrar agua en raíces o determinados troncos. Pueden estar días sin comer ni beber. En sus costumbres, no pueden comer delante de las mujeres, ni nada que estas hayan tocado ni tan siquiera mirado. No pueden dormir en el poblado durante el periodo que sean guerreros y han de obedecer todas las decisiones del Consejo.

Mujeres masai. Kenya. Agosto de 2004

Masais bebiendo sangre. Agosto de 2004La apariencia de los moranis es muy particular. En el tiempo en que son guerreros no se cortan el cabello, y lo llevan recogido en un particular tocado, dejando una especie de moño alargado hacia delante en cuya punta se colocan una concha de río que sirve para brillar a distancia y advertir de la presencia de un guerrero. Son muy orgullosos y presumidos, van adornados hasta el más mínimo detalle con pendientes, collares, brazaletes, pulseras y demás abalorios. Para ciertas ocasiones llevan pintada la piel con arcilla roja, y suelen tenerla decorada con marcas hechas al rojo vivo, prueba de su valor y resistencia al dolor. Llevan un vestido muy ligero, apenas una falda-taparrabos, una manta que se anudan al cuello para protegerse del frío y unas sandalias de cuero y neumático. Sus armas son la lanza, el machete y el o’ringa o rungu

(una especie de maza de madera); llevan también un bastón y a veces un arco y un carcaj con flechas envenenadas (arma adquirida de otras tribus, que no forma parte de sus costumbres tradicionales). En las batallas se protegen con un escudo de piel de búfalo.

La última frontera Masai (I)

 

Masai. Kenya, agosto de 2005

En esta ocasión me gustaría hablar no tanto de un lugar en concreto, sino de la gente que nos encontramos por nuestras sendas, y escribir de un pueblo único al que admiro. Cuando mis amigos me preguntan por las vivencias de mis viajes, se sorprenden de que las más valiosas no sean encuentros con elefantes, leopardos o leones, o un atardecer en la sabana con el Kilimanjaro como telón de fondo, sino los momentos en los que he tenido la suerte de convivir con una tribu que para mi representa la esencia misma de África, y que cada vez que visito me sigue ofreciendo instantes únicos y auténticas lecciones sobre la vida: la tribu masai

Muchos cazadores que hayan tenido la oportunidad de hacer un safari de caza en Tanzania es posible que hayan tenido a algún miembro de esta tribu como excelentes pisteadores, especialmente si han cazado en las Estepas Masai del Sureste de Arusha o en pleno masailand en Loliondo, Natron u otros blocks de caza adyacentes, o hayan pasado cerca de los kraals (poblados). También los turistas de los safaris fotográficos los habrán visto pasar camino de los Parques, o les haya visto ofrecerse para hacerse fotos con ellos, o incluso hayan visitado uno de sus poblados, pero es casi seguro que no sepan mucho sobre esta tribu.

 

Lentano y Kirotie. Kenya, agosto de 2004

Masai: El pueblo masai tiene un claro origen nilótico. Se sabe que su origen está en la antigua Nubia y se estableció en lo que hoy conocemos como su territorio hace unos cinco siglos. Hay una teoría preciosa que habla de unas caravanas romanas que se sabe que partieron hacia el alto Nilo en busca de sus míticas fuentes pero nunca regresaron ni se supo de ellas. Algunos afirman que los masais son descendientes directos de esos romanos, y eso explicaría el pequeño vestido que llevan, cruzado sobre el pecho, la peculiar forma de anudarse y colocarse la shuka (manta masai con su característico color rojo), sus peculiares sandalias, la forma de su cuchillo, muy parecido al glaudius (espada corta romana) y las hojas largas de sus lanzas. Sin embargo, esta romántica teoría ha sido echada por tierra por expertos antropólogos.Guerrero Masai. Kenya. Agosto de 2004

Lo que sí sabemos es que es un pueblo anclado en el neolítico, nómada, que es animista y cree en el dios Lengai, que habita en su montaña sagrada, el Ol’Donyo’ Lengai, un volcán activo muy particular por ser el volcán en el que la lava sale más fría de todo el mundo, situado entre el Lago Natron y los cráteres de Ngorongoro (Empakai, Olmuti y Ngorongoro). Los masais son el pueblo elegido por el dios Lengai, y les pertenece por derecho todo el ganado de la Tierra. Los masais son un pueblo aguerrido, presumido y muy orgulloso. Un pueblo ganadero donde la riqueza se mide por el número de vacas que poseen. Incluso pueden casarse tantas veces como quieran siempre que tengan vacas suficientes para mantener a todas sus mujeres.

Su territorio tradicional era realmente muy extenso, desde el sur de la meseta de Laikipia, bordeando el lago Nakuru y Naivasha hasta Nairobi, Amboseli, la extensa región que comprende entre la falla del Valle del Rift hasta Narok, Loita Hills, Loita Plains, Loita Forest, Masai Mara hasta casi llegar al lago Victoria en Kenya, y en Tanzania todo el Serengeti, el Área de Conservación de Ngorongoro, los alrededores de Arusha, la zona del lago Natron y las Estepas Masai. Tras la llegada del hombre blanco y la colonización inglesa y alemana, perdieron parte de sus tierras, como los montes y bosques Mau (arrasados y convertidos en huertos kikuyu).

Paseando por Loita Hills. Agosto de 2005. Kenya

Vacunas para viajar y profilaxis de malaria

Es curioso que a mucha gente, cuando le hablas de hacer un safari, te empieza a poner caras raras y te dicen: que horror! si seguro que para viajar allí hay que ponerse toda clase de vacunas!

Este es otro de los topicazos absurdos por los preconceptos que muchos tienen metidos en la cabeza. He llegado a oir muchas veces a gente diciendo que si hay que ponerse una vacuna, ya descarta el viaje. Inspirado por las preguntas del muy recomendable foro de Los Viajeros, a los cuales saludo desde aquí, me he animado a escribir este post.

Cada uno es libre, por supuesto, de hacer lo que desee, pero creo que es interesante informarse antes un poco de cual es la situación de cada país y la realidad sobre las vacunas hoy.

El Ministerio de Sanidad, tiene una web donde informa de la situación sanitaria por países en la que indica la obligatoriedad o no de vacunarse y además aconseja sobre qué vacunas pueden ser recomendables.

La realidad, hoy en día, es que la política del Ministerio sobre este asunto es terrible y en mi opinión bastante alarmista y poco profesional. Se dedican a meter miedo a la gente y a seguir la filosofía de “si te quedas en tu casa seguro que no pillarás ninguna enfermedad tropical“. Prefieren dejarte el brazo hecho un acerico con vacunas innecesarias antes de admitir que realmente no hay necesidad de vacunarse de ciertas enfermedes para ir a ciertos destinos. No voy a elocubrar si esto encubre un negocio con los laboratorios que fabrican dichas vacunas, pero realmente si uno se pone a pensar debe ser un pastón a lo largo del año… Los centros de vacunación están completamente petados durante gran parte del año, cada temporada más y más, y en ciudades como Madrid hay colas de 4 meses para vacunarse.

Otro absurdo: Hay tales colas que te dan cita para vacunarte incluso pocos días antes del viaje, cuando lo recomendable es tenerla puesta al menos un mes antes para que tenga la máxima eficacia. Vamos, que se limitan a cumplir el trámite aunque no tenga tanta eficacia ni sea obligatorio.

Tampoco quiero decir que no sean importantes las vacunas. Hay mucho miedo al respecto pero hoy en día están muy avanzadas y no tiene por qué dar reacción. Creo en ellas y creo que es importante ponerselas pero SOLO EN LOS CASOS NECESARIOS.

No hay que olvidar, además, que un turista medio tan solo pasa unos 15 días como máximo en el país de destino, y lo hace en hoteles lujosos por lo general, en los que la comida es buena, lleva sus controles sanitarios y no tienen mucho contacto con la gente local ni con la higiene local. Otra cosa sería irse a vivir a una de estas zonas e incluso convivir con una tribu.

 

FIEBRE AMARILLA. La famosa vacuna de la fiebre amarilla, que para muchos viajeros supone un calvario (injustificado, salvos casos médicos puntuales), no es obligatoria en ninguno de los destinos principales de safari como Kenya, Tanzania, Sudáfrica, Zimbabwe, Namibia, Botswana, Mozambique… En países como Kenya no es obligatoria desde hace años y hace decadas que no se tienen registrados casos. En otros como Tanzania acaban de quitar la obligatoriedad, aunque tampoco hay ya casos de fiebre amarilla, tan solo la OMS ha tardado más tiempo en decretarlo.

No olvidemos que la OMS (Organización Mundial de la Salud) es la que dicta estas normas.

OTRAS VACUNAS: Para fiebre tifoidea, hepatitis, cólera y demás, pasa un poco lo mismo. No son obligatorias y en un viaje turístico las posibilidades de contraer estas enfermedades son más que minimas. La única que a mi me parece recomendable y fundamental es la del tétanos, y esa es recomendable tenerla puesta incluso en España.

PROFILAXIS DE LA MALARIA. En el caso de la malaria también depende mucho de la zona, país y época del año en la que viajar. Aún así yo siempre recomiendo tomar la profilaxis de la malaria. Por una sencilla razón: contraer la malaria en un viaje de 15 días es muy raro, contraerla en época seca aún más, contraerla además con profilaxis supone tantas probabilidades como acertar la Primitiva!

Aún así yo recomiendo tomarla siempre que sea recomendable (ejemplo: Kenya y Tanzania, en Sudáfrica, Namibia y otros países hay muchas zonas libres de malaria), ya que con esto hay también mucho mito, ya que las primeras profilaxis eran terribles, quinina, veneno puro. Pero la medicina avanza y por tanto la profilaxis también, y hoy en día no hay esos tremendos efectos secundarios de los que habla la gente. Ojo, siempre digo que para casos particulares lo mejor es consultar a un médico.

Es especialmente recomendable tomar el Malarone. Es la más moderna de las profilaxis, se toma diariamente por lo que la dosis es muy pequeña y minimiza los posibles efectos secundarios. Se empieza el tratamiento un día antes del viaje, se toma una pastilla diaria durante el viaje, y finaliza el tratamiento tomándola entre cuatro y siete días después de volver. El único inconveniente es que es una pastilla cara, unos 60€ la caja de 12. Siempre hago la misma reflexión: Si tenemos aprensión por tomar las pastillas y dudamos si tomar pastillas “más fuertes”, no hay que dudar en tomar el Malarone porque es la mejor opción. Seamos realistas: ¿Qué suponen 60 o 90€ más en un viaje que nos cuesta miles de euros? La salud es lo principal, no?

Entre las que receta la Seguridad Social, y por tanto son más baratas, el Lariam es la mejor opción. En este caso son dosis semanales. Se empieza una semana antes del viaje, luego una por semana durante el viaje y termina tomándo una por semana hasta cuatro semanas después del viaje. Al ser semanal son dosis más fuertes y su efecto residual es en el higado, por lo que personas con el higado sensible han de consultar con su médico.

En mi experiencia, he organizado safaris a cientos de personas y no he tenido ni un caso en que se hayan puesto malos o tenido efectos negativos con cualquier tratamiento. Y eso que, como insisto, la profilaxis se la recomiendo a todo el mundo.

En fin, creo que lo mejor es despojarse de leyendas urbanas y tópicos, y alrededor de los safaris hay muchos que espero ir desgranando poco a poco!


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