Diario de safari. Namelok Naretoi Safari. Día 3

La hora del café…

5-04-2009 – En Namelok Naretoi

Ya recuperados del cansancio del día anterior, hoy nos levantamos a una hora más prudente que ayer. Aún así nos tomamos el desayuno con calma y ordenamos un poco el campamento. Isa ha pasado una noche malísima por haberse abrasado ayer con el sol y está completamente roja, hoy irá totalmente cubierta y con mucha desazón.

Tras desperezarnos nos pusimos en marcha. Esta mañana Topo había propuesto llegar hasta la casa de un viejo amigo, donde habíamos estado hace casi cuatro años con Nacho, también en el borde de Loita Forest. La ruta prácticamente transcurría por el borde del bosque y sobre el mapa a mi me parecía un poco excesiva, sobre todo si teníamos que volver andando desde allí… pero nos pusimos a andar, al igual que ayer acompañados de dos masais.

Sube que sube que sube…

Tras subir la colina nos empezamos a internar en el bosque. La perspectiva del paisaje cambió totalmente, a la sombra de árboles altísimos y oyendo muchos pájaros y colobos a nuestro alrededor. Pese a la sequía el bosque parecía rebosar vida. Tras cruzar un tramo de bosque llegamos a una preciosa meseta en lo alto de una colina, con una pradera despejada y con vista a un precioso valle que marcaba la línea del gran bosque primario. Reconocíamos aquél valle que llegaba hasta la casa de nuestro amigo. El primer vistazo cuatro años después indicaba que había aumentado bastante la población a este lado del bosque. Se veían nuevas bomas (poblados), numeroso ngombe (ganado), y sobre todo numerosas shambas (huertos). Pese a que tradicionalmente los masais no son un pueblo agricultor, cada vez van cambiando más las costumbres y aumentan sus cultivos.

Seguimos la pradera y nos encontramos a un pastor muy joven y simpático, que nos miraba curioso y divertido. No creo que se encuentre muy a menudo con grupos como el nuestro. El chico nos dijo que había un grupo de elefantes por la zona, que los había visto por la mañana temprano. Continuamos un rato subiendo y bajando colinas, siempre al borde del valle. La vista es impresionante. No vimos más fauna que el ganado masai y apenas vimos restos de animales salvajes salvo el ruido insistente de los colobos, que sin duda son muy abundantes en todo el bosque. Se dividen en familias y vimos unas cuantas.

Pastor masai

Al rato decidimos dividirnos. Topo e Iñigo continuaron camino y su ritmo rápido con la intención de llegar a la casa del mzee, pero Victor, Isa y yo decidimos dar la vuelta y deshacer ruta, volviendo despacio. Así lo hicimos, caminando despacio y atentos por la línea de bosque, donde Victor nos dió una buena lección de campo de botánica, y también pudimos ver algún turaco entre otos pájaros comunes en la zona. Estuvimos un rato charlando y bromeando con el joven pastor de la mañana, que ahora estaba acompañado de otro chaval. Les encanta verse en las fotos y vídeos de la cámara digital. Estuvimos riendo con ellos y nos prevenieron de que los elefantes no estaban lejos, sino que en algún punto entre dónde estabamos y el campamento.

Al fondo Loita Forest

Seguimos el paseo y en la pradera de la meseta vimos un chico masai que estaba complementando su proceso tras la circuncisión, y vestía una túnica azul y un curioso tocado de pieles de pájaro que él mismo había cazado. Bajaba la colina y le observamos venir. Pasó a nuestro lado y saludó, pero no se paró a charlar. Pronto empezará su proceso de convertirse en morani, guerrero de la tribu. Cruzamos el bosque con cierta precaución, no se oían elefantes pero es increíble lo silenciosos que pueden llegar a ser y pese a ser tan grandes cómo pueden camuflarse entre la espesura del bosque. De hecho vimos algún rastro de ramas partidas, relativamente fresco.

Joven masai con su tocado de pieles de pájaro

Llegamos al campamento y preparamos una comida ligera. A la media hora o así aparecieron Iñigo y Topo. Se habían dado una buena paliza, pese a no haber llegado a la casa del mzee.

Tras descansar un rato nos dirigimos a Namelok Naretoi, el Centro de Niños Discapacitados Masai que hay en Entansekera. Nos recibió Francheska y la gran mayoría de los niños nos dieron una cálida bienvenida cantandonos varias canciones, muchas sonrisas y regalándonos unos collares. No me quiero extender con las sensaciones que nos produjo la visita, creo que eso nos pertenece a cada uno de nosotros, pero si os puedo decir que a mi personalmente se me pusieron los pelos de punta. Este centro que lleva Francheska, el auténtico alma mater del proyecto, ha dado una oportunidad a niños de diversas discapacitades (paralisis cerebral, hidrocefália, quemaduras, retrasos psiquicos o discapacitades físicas, etc), en un lugar tan aislado y en una cultura tan ancestral en la que, antes de existir el centro, no tenían absolutamente ninguna oportunidad. Hoy en día el centro les ofrece tratamiento, educación y formación profesional, y les ofrece un futuro. Hoy en día hay 50 niños alojados pero tienen lista de espera, tanto de la zona masai de Kenya como la de Tanzania.

Namelok Naretoi!

Francheska nos enseñó las instalaciones del centro y tomamos algunas fotos y vídeo para poder usarlas en la web de África Siglo 21. Esta ONG con sede en Kenya, pero fundada por españoles, se ha comprometido a apoyar y ayudar al Centro. Francheska nos contó un poco sobre las prioridades y quedamos que la primera fase sería renovar los paneles solares, la instalación de energía y baterías del Centro. Iñigo como arquitecto ratificó que estaban en muy malas condiciones.

Solo deciros que es una iniciativa con la que desde luego vale mucho la pena colaborar.

Terna masai ante una choza

Tras la visita, acercamos en el coche a Francheska a “la cabina de teléfonos”, que no es más que la colina más alta que rodea a Entansekera, ya que es el único punto con cobertura telefónica de la zona y es allí donde suben de vez en cuando a hacer llamadas. La vista desde allí arriba era preciosa, así como el poblado que estaba en plena cima.

Posando ante el “Faru” de Victor

Volvimos al campamento y tuvimos la suerte de contemplar un atardecer alucinante. Más tarde,  Victor de nuevo nos preparó una cena deliciosa.  Estuvimos un buen rato charlando con Francheska junto al fuego, escuchando anécdotas de la zona e historias del centro…

Desde luego hoy nos metemos en el saco con los pulmones llenos de África…

Equipo de lujo completado por Francheska

Simplemente África

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1 Response to “Diario de safari. Namelok Naretoi Safari. Día 3”


  1. 1 Alfonso 17 marzo, 2010 en 12:05 am

    Apasionante


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