Diario de safari: Namelok Naretoi Safari. Día 1

Foto: Iñigo Torrens

3-4-2009 – Volando bajo, twende safari!

A menudo me pregunta la gente si no me canso de África, que si volver tiene sentido y merece la pena recorrer caminos  ya conocidos antes que enfrentarse a nuevas sendas. Cuando me dicen algo así tan solo sonrío. Da igual que sea tu primer safari a que lleves ya unas cuantas decenas a tu espalda. La emoción y cosquilleo que uno siente antes de partir es una sensación común a todos los que amamos África. Esto pensaba cuando, de nuevo, otra vez, me encontraba en el mismo patio de Nairobi, con el suelo lleno de cosas por empaquetar y el coche abierto esperando a ser cargado.

Isa y yo llegamos antes de ayer vía Bruselas, con una parada en Bujumbura (Burundi). Ayer estuvimos haciendo gestiones por la ciudad, encontrándonos con viejos amigos y pegándonos una pequeña fiesta por Nairobi la nuit…

Este safari pinta muy bien. Para empezar es una época del año en que no suelo venir (principios de abril, comienzo de época de lluvias), y en contra de lo que piensa la gente, es uno de los mejores momentos para viajar al Este de África. La tripulación es completamente de lujo, comandada por Topo, le seguíamos Isabel Álvarez (WILEXCO Safaris), Victor de la Torre (Cooperante profesional con muchos años en África a sus espaldas) , Iñigo Torrens (mi amigo de la infancia , arquitecto y residente en Mombasa) y un servidor. Los vehículos no pueden ser menos especiales. Topo lleva su “Diligencia II), Mercedes GD300 del año 86, y Victor con su “flamante” Faru, también un Mercedes G del año 91, aunque en este caso “largo”. Es el primer safari del “Faru” de Victor, que sobra decir que está como un niño con zapatos nuevos.


Tras el farragoso proceso de cargar hasta los topes los dos coches (Tiendas, sacos, colchones, equipo de cocina, lámparas, sillas, mesas, menaje, comida y agua  para 7 días, cervezas, refrescos, alcohol, hielo, esteras, toldos, bidones de parafina, bidones para agua, herramientas y equipaje de cinco muzungus, entre otras cosas); nos pusimos en marcha en una preciosa mañana soleada, rumbo hacia el valle del Rift.

La primera anécdota fue al salir de Nairobi, nos paró la policia con ganas de sacarse un dinerillo.

– “Buenos días, me enseña la licencia?, tiene los triángulos de emergencia?”  – fue el saludo del guardia a Victor, que muy amablemente en swahili le fue contestando a todas las preguntas. La cara del agente se iluminó cuando vió a Iñigo sin cinturón en el asiento de atrás (el coche los tenía desmontados). Pusimos como excusa que no se podían sacar por la gran carga del coche. Tras decirnos que lo suyo sería sacar toda la carga o llevarse a Iñigo a comisaría, cortesmente Victor lo solucionó dándole de manera educada y discreta unos 200 chelines (2 euros).

Seguimos camino sin más novedad, la vista del Rift mostraba un valle mucho más verde a lo que estoy acostumbrado. Se nota que todo anda aún muy seco, pero a poco que ha llovido todo ha empezado a verdear.

La mayor sorpresa de esta etapa ha sido la carretera… por fin está casi terminada!!!! La carretera entre Nairobi y Narok ha sido siempre un desastre. Sin embargo se han puesto las pilas y solo quedan unos 10 km de demoníacos baches, polvo y tierra. Parece increíble una carretera ancha, lisa y recién asfaltada!!!! Menuda gozada. Se ha reducido el tiempo en llegar a Masai Mara en casi dos horas en total.

Comimos en Narok, en el restaurante de la gasolinera Kenol, como es ya tradición de hace muchos años.

Entramos hacia Loita por un camino que yo no conocía, rodeando esta vez las Loita Plains para entrar directamente a Loita Hills y de allí dirigirnos hacia Loita Forest. La ruta sencillamente espectacular, el paisaje mucho más verde que las últimas veces que había pasado por la zona, pero tuvimos suerte de no encontrar barro en las pistas. Vimos cebras, ñúes, gacelas de Thomson y de Grandt, impalas, dik diks, babuinos y vervet monkeys. Nos internamos en la zona más pura del territorio masai, no están muy acostumbrados a la visita de muzungus (blancos), y cada pastorcillo con el que nos cruzábamos flipaba y en muchas ocasiones salía corriendo.

Llegamos a Entansekera hacia las 5 de la tarde, a tiempo de ser recibidos por nuestra anfitriona Francheska y elegir un buen lugar para el campamento. Descargamos los coches, montamos el campamento y las tiendas de campaña mientras los masais nos traían leña y hacian un gran fuego. La tarde ha estado preciosa y sin atisvos de lluvia. Por fin estamos en el bush!!!

Una buena cena y nos hemos acostado pronto, se nota la fiesta de Nairobi de anoche… en algunos! Mañana comenzaremos a explorar la zona… La noche del bosque y su banda sonora se introducen en mi tienda… ya estoy de nuevo en África… por fin!

Foto: Iñigo Torrens

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1 Response to “Diario de safari: Namelok Naretoi Safari. Día 1”


  1. 1 Alfonso 14 marzo, 2010 en 7:59 pm

    Muy bueno Paco. Qué suerter poder vivir esa libertad


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