Diario de safari: Kaskazini safari. Días 5 y 6

Dik Dik

10-9-08. Rallye de Kenya

He dormido fenomenal en mi enorme cama. Abrí un ojo hacia las 3 de la mañana y estuve un rato oyendo rugir a los leones. Desayunamos tranquilamente en Saruni Samburu y el manager nos enseñó todas las habitaciones y detalles del lodge. Detrás de la zona del comedor, no lejos hay una tienda de lona grande que le sirve de oficina provisional. Junto a la tienda vimos huellas frescas de leopardo. Nos dijo que son muy abundantes en la zona ya que estas montañas son muy querenciosas, y que en ocasiones les ha visto alrededor del campamento e incluso en la piscina del lodge. Alrededor del lodge está lleno de dik diks. Es increíble lo rápido que se acostumbran los animales a la presencia del hombre, ya que el lodge no lleva ni tres meses abierto. Nos estuvo enseñando las obras de una gran presa que están construyendo. Venir aquí en noviembre, con todo verde y la presa llena debe ser una pasada…

Con tristeza cargamos el coche y partimos. Afortunadamente nos habían limpiado el interior y no había tanto polvo como el día anterior. La etapa que teníamos por delante era terminar de atravesar el territorio Samburu, hacia Wamba y Maralal, y desviarnos hacia la meseta de Laikipia.

Monte Ololokwe, la montaña sagrada de los Samburu

Para ello primero deshicimos camino hasta la polvorienta carretera principal, y después de unos 7 kilómetros nos desviamos hacia Wamba, pasando a los piés del monte Ololokwe, la montaña sagrada de los Samburu. El camino hacia Wamba fue espectacular. Sabana árida pura y dura, la pista en buen estado y Topo pilotando la Diligencia II, prácticamente volando bajo. Cruzamos varios poblados Samburu y vimos estampas preciosas, como cuando al cruzar el Ewaso Ngiro vimos el río llenos de Samburus, unos bañándose, los niños jugando y las mujeres lavando la ropa. Parecía una escena sacada de “La masai blanca“, que no en vano se desarrollaba en Barsaloi, no muy lejos de aquí. Desde Wamba, fuimos internándonos en unos preciosos valles rodeados de montañas, y fuimos ascendiendo poco a poco hacia Laikipia. En estos parajes se desarrolló un mes antes la famosa Rhino Charge, una competición de trial 4×4 muy popular en Kenya. Fue un camino precioso, realmente inolvidable.

Según ascendíamos el paisaje cambió totalmente. Poco a poco iba verdeando y los arbustos espinosos daban paso a verdes matorrales y otro tipo de acacias. Un valle y una garganta preciosas dieron paso a la meseta de Laikipia y su paisaje caracteristico. Después de tantos días de polvo seco, la tierra roja estaba húmeda y mojada, y había charcos de tormenta, probablemente del día anterior. Es increible como Topo se orienta. Le vale una pequeña aldea, o un monte y su instinto para identificar el camino y dar con la pista correcta (a veces te cruzas con muchos caminos y todos parecen iguales). Empezamos a ver fauna de nuevo: cebras, impalas y un par de orix. Bajamos por una pista infernal y encontramos la valla del famoso rancho de Loisaba. Laikipia es la provincia de los grandes ranchos y fincas privadas, muchas de las cuales además de tener explotaciones ganaderas tienen santuarios para la fauna.

A toda pastilla


Cruce de caminos en Laikipia

Finalmente llegamos a Sabuk a tiempo para comer. Sabuk es una maravilla de rancho en el corazón de Laikipia. Perteneció a Loisaba, y ahora es un rancho independiente de unas 7.000 hectáreas y un lodge espectacular. Nos recibió la manager y copropietaria Verity Williams con una gran sonrisa y hospitalidad, y disculpándose porque el “huracán elefante” había hecho aparición en su jardín esa misma noche. En efecto dos elefantes consiguieron entrar en el recinto del jardín y habían hecho bastantes destrozos, – no os imagináis cómo estaba esto esta mañana! – nos dijo.

Verity es historia viva de los safaris en Kenya. Fue la primera mujer con licencia de guía de safari y durante muchos años trabajó para la prestigiosa compañía de safaris Ker & Downey. Su marido fue cazador profesional hasta que se prohibió la caza tras la independencia de Kenya, y desde entonces han estado guiando safaris caminando y dirigiendo campamentos móviles de lujo por todo el Este de África. Hoy, viuda y con los sesenta cumplidos hace tiempo, ha cumplido su sueño de “un lugar con un río y elefantes” y dirije este magnífico lodge con una enorme vitalidad.

Sabuk

Tras la comida empezó a llover con fuerza. Aunque eso nos fastidió el paseo de la tarde, ver llover en la sabana es una bendición, y más aún despúes de cruzar toda la sabana árida. Topo se pegó una buena siesta tras su rallye de la mañana y yo disfruté de una tarde tranquila leyendo libros de safari clásicos, bebiendo gin tonics y disfrutando de la vista del lodge, que domina un meandro del Ewaso Ngiro. Vi varios elefantes, entre ellos 3 machos jóvenes que eran los que habían entrado la tarde anterior y tuvieron que ser espantados por los samburu del lodge. Fue una tarde estupenda, relajada, disfrutando de África en un entorno increible.

La ventaja de hacer un safari en uno de estos ranchos es, además de disfrutar de un alojamiento de primerísima categoría, estar alejado de turistas, disfrutar con toda privacidad de África y no estar restringido a las normas de los Parques, por lo que se pueden hacer actividades alternativas como paseos caminando, game drives nocturnos o incluso, en el caso de Sabuk, safaris en camello.

Sabuk, una bañera con vistas

11-9-08 – Regreso a Nairobi

Desayunamos en Sabuk y nos dimos un paseo por los alrededores del lodge, acompañados por dos Samburu, uno de ellos armado con un .375. Después Verity nos enseñó todas las habitaciones del lodge, de estílo clásico africano y todas completamente abiertas, sin ventanas ni puertas hacia la vista del Ewaso Ngiro. Las bañeras de cemento pulido orientadas al río son espectaculares. También los nuevos “Eagle Cottages” con piscina privada, siguiendo el mismo estilo pero algo renovado. Desde allí vimos un grupo de kudu mayores. Sabuk sigue una línea muy distinta a Saruni Samburu, pero ambos alojamientos tienen un gran encanto.

Emprendimos el viaje de regreso a Nairobi. Antes de salir de Laikipia atravesamos zonas pegadas a los ranchos pero gestionadas por los samburu… menuda diferencia!! en lugar de vegetación y hierba alta, el ganado lo tenía arrasado, sin una brizna de hierba y por lo tanto había una completa ausencia de fauna salvaje.

Poco a poco fuimos dejando atrás Laikipia y entramos en Nairobi con la ilusión puesta en el próximo safari.

Sabuk

Dik Dik

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