En las aguas del Pantanal (II) – Las fauces de las aguas oscuras

Yacaré

FAUNA: Uno de los muchos factores que hacen único al Pantanal es su sorprendente y variada fauna. En lo largo y ancho del mundo hay animales que, aunque puede que no hayamos visto nunca, nos son muy familiares como los elefantes, los leones, las jirafas, los tigres o los rinocerontes. Sin embargo hay una fauna más desconocida y misteriosa para la mayoría de los amantes de la Naturaleza, y esa es precisamente la fauna que habita el Pantanal.

El animal más representativo de este gran humedal es sin duda el jaguar (pantera onca palustris), conocido en Brasil como onça pintada. Alguna de sus subespecies llegan a alcanzar los 135 kg, lo que le convierte en el tercer felino más grande del mundo tras el tigre y el león, y por encima del leopardo en cuanto a tamaño. Es prácticamente imposible dar una estimación aproximada de la población actual del jaguar tanto en el Pantanal como en toda Sudamérica, pues censarlos, como en el caso del leopardo, es extremadamente difícil y por tanto poco fiable. Sabemos que en estas tierras la población de jaguar va en aumento tras una época en que se le presionó demasiado. Prácticamente cada fazenda tenía una persona encargada de cazarlos para evitar bajas entre el ganado. Pese a la prohibición de su caza, la realidad es que algunos pantaneiros y fazenderos los siguen cazando. Sin embargo, hoy por hoy, hay programas de compensación por muertes de ganado causadas por los depredadores. Algunas fazendas estiman estas perdidas en 4 cabezas al mes. En algunas zonas del Pantanal también se encuentra el puma, llamado onça parda en Brasil, y los ocelotes son los más conocidos entre los felinos menores.

Los osos hormigueros abundan, siendo en mi opinión una de las especies más fascinantes que se pueden encontrar aquí. Hay dos variedades. La mayor de ellas es el oso hormiguero gigante (myrmecophasa tridactyla), llamado en Brasil tamanduá bandeira, que casi alcanza los dos metros de envergadura desde el extremo de su hocico a la punta de su curiosa cola de largos pelos que parecen plumas, y que tiene unas largas y afiladas garras que le sirven tanto para excavar hormigueros como para defenderse de posibles enemigos, a los cuales les da un mortífero y potente abrazo. Más pequeño es el oso hormiguero del Sur (tamandua tetradactyla), que suele refugiarse en los árboles.

Mauri con un tatú

Entre otros mamíferos caben destacar los armadillos (tatús en Brasil), tanto el amarillo como el de nueve anillos, coaties (nasua nasua), zorros cangrejeros (cerdocyon thous), monos capuchinos, macacos, y monos aulladores negros entre las especies de simios, y sobre todo las capybaras (hydrochaeris hydrochaeris), enormes roedores, en concreto los mayores del mundo, llegando a pesar hasta 70kg, que se encuentran por doquier y son fáciles de ver a las orillas de las lagunas y ríos o escondidos entre los nenúfares. Más escasa es la espectacular nutria gigante, que rondan las orillas de ríos y lagunas especialmente durante la época seca, alimentándose de los abundantes peces de esta agua. Pero sin duda las dos mayores de las grandes rarezas del Pantanal son el tapir, el animal terrestre más grande de Sudamérica, que llegan a alcanzar los 250 kg y que son excelentes nadadores, y el aguarazú o lobo de crin, un extrañísimo zorro con largas patas y esmirriado aspecto que es el mayor de los cánidos sudamericanos.

En cuanto a los cérvidos, la especie más común es el ciervo (cervo en portugués) de los pantanos (blastocerus dichotomus), que habita en zonas pantanosas y tiene especial habilidad para andar y correr entre la vegetación acuática y por el fango. También es fácil poder ver al ciervo de la Pampa (ozoteros bezoarticus) en las praderas y zonas de hierba fresca y abundante en la época seca. La corzuela parda (mazama americana), es más propia de zonas boscosas y gusta especialmente de los tupidos bosques de galería.

La única especie autóctona que se puede cazar en el Pantanal son los pecaris, tanto el de collar (tayassu tajacu) como el de labio blanco (tayassu pecari). Este último es el más grande de ambas especies, y suele formar grandes piaras, algunas de hasta 100 o más individuos, y tienen fama de ser bastante agresivos y no dudar en atacar en grupo ante un posible peligro. Sin embargo la realidad es que hoy en día no hay mucha tradición de caza en Brasil y no se puede decir que estén bien organizados ni den facilidades a los cazadores.

El búfalo de agua ha sido introducido en la zona, y hoy en día es muy abundante en ciertas zonas del Pantanal. También se permite su caza.

Ñandú o añá

AVIFAUNA: Pero si rica es la fauna del Pantanal, me quedaría corto a la hora de calificar su avifauna, pues realmente es un auténtico paraíso para ornitólogos.

El ave símbolo del Pantanal es el jabirú (jabiru mycteria), conocido allí como tuyuyui.  Esta extraña ave se reproduce tan solo si la época de lluvias ha sido buena y se alimenta principalmente de peces. Sin embargo, durante nuestra estancia en río Negro tuvimos la fortuna de observar a una de ellas atrapando una gran serpiente.

A cualquier hora se observan numerosas aves acuáticas. Varias son las especies de garzas, como la cocoi, muy común, la extrañísima garza silbadora (syrigma sibilatrix) o la gigantesca garza tigre (socó-boi en portugués), la más grande de Sudamérica. Cigüeñas, treinta reales, cigüeñuelas, las llamativas espátulas rosadas (ajajás en portugués), ibis (curicaca) y un incontable número de especies. Una de las escenas más espectaculares es ver a los rayadores (rynchops níger) pescar a ras del agua con sus picos abiertos, recogiendo los pequeños peces e invertebrados que nadan en la superficie del agua.

En cuanto a otras variedades de pájaros, las araras (guacamayos) son los más espectaculares y conocidos en todo el mundo. Araras azules, vermelhas, bandeira… mostrando sus increíbles colores y su extraña cabeza. Acostumbrado a verlos en zoos y exhibiciones, es realmente extraño a la vez que asombroso el poder verlos volar libremente en su habitat. Precisamente por ser tan llamativos han sido tan perseguidos durante años para ser vendidos como mascotas en occidente. Además es fácil observar loros, periquitos, cotorras y tucanes entre las variedades más exóticas.

Yacarés

LAS FAUCES DEL PANTANAL: Tras pasar un primer día en Río Negro, paseando y montando a caballo y disfrutando de la grata compañía de la bella Paula, la directora del alojamiento, quien nos ilustró sobre la historia de la Fazenda y el actual proyecto de eco-turismo, nos embarcamos en una pequeña barca, provistos de cerveza fresca y unas cañas de pescar y comenzamos a surcar las oscuras aguas del Río Negro. El calor apretaba pero el río se antojaba lleno de vida, tanto el agua, en la que se percibían peces cebando como en las orillas, desde las cuales garzas, tucanes e iguanas nos miraban extrañados. La barca se deslizaba silenciosa gracias a su motor de cuatro tiempos, con lo que las capibaras no se asustaban de nuestra presencia y podíamos ver la cabeza de alguna tortuga asomando por la superficie del agua negra. Y aquí y allá, y en todas partes, por todos lados… caimanes, los célebres yacarés (caiman yacare) del Pantanal.

Estos lagartos son increíblemente abundantes en el Pantanal. Esta especie es un cocodrilo muy pequeño comparado con los africanos, los australianos de agua salada o el alligator americano. Alcanzan no más de dos metros y medio de longitud y los machos alcanzan como mucho los 60 kg; las hembras llegan aproximadamente a la mitad. Se suelen alimentar de peces y son completamente inofensivos para los humanos. Para demostrarme lo realmente abundantes que son, Ronnie, nuestro piloto, se acercó a la orilla y llevándose las manos a la boca imitó el sonido de una hembra, al que inmediatamente respondieron todos los machos que había en los alrededores, formando un numeroso como inusual coro. Entre los años 70 y 80 la población de caimanes sufrió un tremendo acoso de los furtivos, que formaban grandes grupos de bandidos que, aprovechándose de las dificultades para detenerles y unas leyes poco severas, no encontraron obstáculo. Las codiciadas pieles de estos reptiles se vendían en cualquier rincón del mundo, siendo muy apreciadas por su calidad. Se estima que en estos años se podían llegar al millón de pieles de caimán al año y que cada coureiro (de cuero, cazador furtivo) recibía dos dólares por piel. Esta situación comenzó a cambiar a finales de los 80, cuando el gobierno brasileño creó una fuerza de guardabosques y reforzó la legislación contra la caza ilegal de animales salvajes. En 1992, cuando CITES prohibió la exportación de pieles sin curtir o saladas sin el debido permiso, cesaron las grandes matanzas de yacarés. Afortunadamente el gigantesco número, su fácil reproducción y el carecer de depredadores han salvado a esta especie, que hoy vuelve a ser muy abundante.

El viejo Dodge para los game drives

Helio, nuestro pantaneiro, detuvo la barca en una preciosa playa repleta de huellas de capibaras, y varios yacarés se acercaron a curiosear. Comenzamos a pescar, poniendo un trozo de carne como cebo, y no tardamos ni dos minutos en sacar la primera piraña, más grande de lo que yo imaginaba y desde luego con temibles dientes. Los pantaneiros siguen contando casos de personas devoradas por estos peces., aunque por lo que me he podido documentar hay mucha controversia en este tema. Los yacarés debían conocer la costumbre de pescar en esa playa, pues salieron a la orilla a esperar que Helio les lanzara alguna piraña recién pescada. En el rato que estuvimos pescando, sacamos además algún pocú, pero pronto nos sorprendió una rapidísima tormenta tropical, que nos sirvió para refrescarnos y desapareció con la misma rapidez con que nos alcanzó.

Pero no son las de los yacarés ni las piranhas las únicas fauces de las aguas del Pantanal. Una de las más míticas son las de las anacondas (llamadas sucurís en Brasil), enormes serpientes con aura legendaria por sus historias y películas narrando casos en los que han devorado hombres. En el Pantanal hay dos especies, la amarilla, cuyas hembras pueden llegar a alcanzar los 4 metros, lejos de los 10 que pueden llegar las hembras de la común, la otra especie que se puede encontrar en este enorme humedal. Entre otros ofidios, caben destacar la serpiente coral y la falsa coral, entre las más llamativas.

Volver al atardecer por el río, con los colores de la tarde y disfrutando del espectáculo de este paraje fue una de las mejores experiencias del viaje.

El río  Negro desde la Fazenda de Barranco Alto

QUE HACER: Las fazendas organizan numerosas actividades para que el visitante pueda conocer de primera mano el Pantanal. Probablemente los paseos en barca y la pesca es la manera más atractiva de descubrir este territorio. Los paseos a caballo al amanecer, las rutas en pintorescos y antiguos Dodge 4×4 y los paseos a pié son otras opciones que no hay que perderse. Las fazendas ofrecen una gastronomía tradicional muy rica.

Yacaré

DONDE ALOJARSE: La oferta empieza a ser bastante amplia y son muchas fazendas ya las que reciben turistas. A destacar las siguientes:

Fazenda Río Negro: Una de las más antiguas, con mucho encanto y fácil de recorrer al ser cruzada por el río que le da nombre. El alojamiento es sobrio, casi justo, pero lo compensa con el excelente servicio y dedicación de su personal.

Fazenda Barranco Alto: Ideal para gozar de mayor tranquilidad, alberga tan solo a 8 turistas a la vez, que tienen la posibilidad de recorrer sus 8.000 hectáreas. El alojamiento es más moderno y funcional. Tiene fama de tener muchos jaguares.

Fazenda Xaraes: Probablemente la más lujosa y preparada para el turismo. Tiene como único inconveniente el que también es de las más visitadas. Una opción muy atractiva y con una gran variedad de actividades.

Fazenda Caiman. Es quizá la más conocida y de las primeras en abrirse al público. Tiene como comodidad el tener un fácil acceso por carretera, desde Campo Grande vía Aquidauana. Sin embargo no está propiamente en el Pantanal sino en el “pre” Pantanal. Tiene una alta capacidad de visitantes comparada con las demás, llegando a tener dos hoteles, por lo que está algo más masificada. Su alojamiento es moderno y funcional.

En definitiva, el Pantanal del Mato Grosso es un destino sumamente atractivo por privacidad, por conocer una Naturaleza vasta e intacta y una fauna sorprendente. Es un viaje ideal para aquellos que gusten de alejarse de las rutas turísticas convencionales y huyan de la masa, y deseen probar un destino distinto y realmente especial. La visita al Pantanal es perfecta para completarlo con unos días de turismo de aventura en Bonito, o bien para combinarlo con un descanso en las playas de la costa Brasileña o la visita de Río de Janeiro o Sao Paolo.

Tucán, mi pájaro favorito

DATOS BÁSICOS: BRASIL

Habitantes: 186.112.794

Extensión: 8.511.965 km2

Cómo llegar: Para llegar al Pantanal, lo más cómodo es volar directo con Iberia de Madrid a Sao Paolo y enlazar con un vuelo local a Campo Grande. Desde Campo Grande sin duda lo mejor es tomar un vuelo privado en avioneta hasta alguna Fazenda, pues todas disponen de pista de aterrizaje. En carretera el camino es casi impracticable durante la mayor parte del año y puede ser un trayecto de hasta 12 horas de pista infernal en 4×4.

Cuando ir: Aunque se puede ir todo el año, al final de la época de lluvias – principio de la seca, entre marzo y junio puede ser el momento ideal para visitar el Pantanal.

Lengua oficial: Portugués

Moneda: Real

Vacunas y protección de malaria: No es obligatoria ninguna vacuna para entrar en Brasil. Para ir a pantanal es recomendable ir vacunado de fiebre amarilla. La profilaxis de malaria no es necesaria para viajar a Mato Grosso.

Visados de entrada al país: No es necesario ningún visado previo para ciudadanos de la Unión Europea.

Embajada española en Brasil: SES Av. das Nações, Q. 811, Lt. 44.-70429-900 Brasilia, D.F. Tfno: 244 21 21, 244 20 23, 244 27 76 y 244 21 45. Móvil Emergencia Consular: 9961 0583

Horario GMT: -5 a -2

Más información y reservas: WILEXCO Safaris, Wildlife Explorer Company. C/ Velázquez 92, 29006 Madrid. Tel: 91 431 70 70, Fax: 91 431 39 06. info@wilexcosafaris.com. http://www.wilexcosafaris.com

No intentéis hacer esto en casa

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6 Responses to “En las aguas del Pantanal (II) – Las fauces de las aguas oscuras”


  1. 1 THALIA 3 marzo, 2009 en 10:46 pm

    QUERO SABER ALGO SUPER INTERESANTE ASERCA DE LOS PECES

  2. 2 rafael 25 marzo, 2009 en 1:29 am

    24 de marzo 2009 me impresiono mucho lo del pantanal tuve la oportunidad de ver una novela brasileira con ese nombre pero no mostro lo impresionante y majestuoso de ese humedal creo que brasil deveria de divulgar mas esa belleza natural. felicitaciones….

  3. 3 Ernesto Betbeze 18 agosto, 2009 en 5:08 pm

    Hermosas fotos, soy un enamorado de pantanal les envío para compartir con ustedes un blog donde muestro un viaje que hicimos desde Cuiabá por el Pantanal en nuestro velerito Guarani.
    Defendamos el el Pantanal amandoló… Ernesto

  4. 4 maybeth 17 octubre, 2010 en 9:25 pm

    como puede ser que solo un hombre se arriesga tanto por un animal

  5. 5 maybeth 17 octubre, 2010 en 9:27 pm

    ese hombre es muy baliente,,,y,,,ademas,,,rescatador,,,de,,,animales……………


  1. 1 aventura en el Pantanal Trackback en 20 mayo, 2013 en 4:25 pm

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