Diario de safari: Kaskazini Safari. Días 1 y 2

Entrando en Boxes… avería en Nanyuki

6 / 9 / 08 – Twende Safari!

¡Por fin de nuevo en marcha! Después de cuatro días en Nairobi, ya estamos preparados para ir al bush. Emprendemos un nuevo safari, un safari corto y algo atípico pero que nos llevará por zonas algo inusuales, muchas desconocidas para mi y a las que les tengo muchas ganas, como es el Parque de Meru. En esta ocasión iremos Topo y yo solos, y el vehículo será su “nueva” Diligencia II: El Mercedes 300GD 4×4 del año 1986 que Topo acaba de restaurar, un vehículo ligero y eficaz, ideal para dos personas y por las pistas que vamos a recorrer. El safari durará tan solo cinco días y haremos muchos kilómetros. Pondremos rumbo Norte, por eso Kaskazini Safari (safari al Norte). Nuestros destinos: Nanyuki, Parques de Meru, Shaba, Samburu, Reserva de Kalama-Samburu y Laikipia. Nos alojaríamos en algunos de los mejores lodges de Kenya. Casi nada!

Salimos tarde de Nairobi y el tráfico era espantoso. Típico de un sábado. Increíble la de coches que salían y entraban en Nairobi, por lo que el camino hacia Nanyuki fue lento y pesado, y más por tener que hacer la mitad de noche. Llegamos a Nanyuki a tiempo para cenar y nos quedamos en casa de Bern, un buen amigo alemán que tiene una pequeña granja a pocos kilómetros de la capital de Laikipia,y vive allí con su familia .Hacía varios años que no venía a su casa, y su prole ha crecido mucho desde entonces! Dimos buena cuenta de una rica fondeu y vimos el partido de Nadal en el US OPEN (pedía con Murray, suspendido por lluvia). Topo tuvo un inesperado reencuentro con su viejo botijo!

Aeropuerto de Nanyuki

7 / 9 /08 – pero pole pole!

No madrugamos demasiado y tras dar una vuelta por la granja (no se veía el Monte Kenya, estaba tapado por las nubes), salimos poco antes de las diez de la mañana. Hicimos una pequeña parada en Tropic Air (el coqueto aeropuerto de Nanyuki), con bastante actividad local al ser domingo y estar unos cuantos British Army de maniobras con helicópteros. No llevábamos recorrido ni un kilómetro desde el aeropuerto cuando Topo soltó una maldición y sono un fuerte CLACK proveniente del motor… claclacla y Topo detuvo el coche… avería… y de las gordas! Tras parar comprobamos que no era de motor, todo parecía intacto pero sin duda era el eje o algo relacionado con las ruedas. Llamamos a Bern (estabamos a unos 5 kilómetros de su casa) y entre Topo y él dictaminaron que era el diferencial del eje delantero. Conseguimos llegar a la granja avanzando a 10 por hora y con un ruido espantoso. Afortunadamente Bern tiene una empresa de construcción de infraestructuras, y varios de sus mecánicos estaban trabajando ese día en su taller. ¡Menuda suerte!, dos horas más tarde nos habría pillado en mitad de la nada…

Fue como entrar en boxes, nada más llegar cuatro mecánicos se tiraron debajo del coche y empezaron a desmontar piezas. Efectivamente era el diferencial. Desmontaron toda la parte de las ruedas, eje delantero, frenos… 5 horas más tarde la pieza rota estaba retirada y todo montado de nuevo. El coche podía andar perfectamente, aunque solo en dos ruedas motrices. Afortunadamente es época seca y no necesitaremos el 4×4 para el resto del safari. 30 euros en propinas y listo… ¡igual que en Europa! Al menos la avería nos sirvió para disfrutar de una buena comida casera y poder ver el GP de Bélgica de F1…

Diagnostico: Rotura del diferencial

Volvimos a ponernos en ruta hacia las cinco de la tarde. Demasiado tarde para llegar al Parque de Meru, que era nuestro destino. Decidimos quedarnos en el pueblo de Meru o en los alrededores. Cuando me desperté de la siesta estabamos llegando a Meru. Una ciudad muy animada y algo caótica. Aún había luz, con lo que decidimos seguir hacia Maua. La carretera de Meru a Maua era muy buena, asfalto nuevecito y el paisaje precioso, muy de montaña. Llegamos a Maua (flores, en swahili) ya de noche. Era increible la de gente y bullicio que había entorno a la calle principal (completamente a oscuras y sin iluminación). Esta zona de Meru y Maua es muy rica por ser productores y recolectores de miraa, una droga blanda local (legal en Kenya y en muchos países) muy apreciada en el Este de África .

Nos alojamos en un hotelillo africano muy gracioso (12 euros la habitación), donde nos dieron muy bien de cenar y encontramos un servicio muy profesional (casi agobiante, eramos los únicos clientes y literalmente se volcaban en atendernos). La cena costó 2 euros por persona (pollo asado con patatas y ensalada). Prontito a la cama después de un día un tanto “accidentado”.

Maua

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