Peter Beard, el fotografo que soñó con Kenya

Mi amigo Daniel Marías me ha vuelto a sorprender una vez más. Daniel es un tipo que merece un post para “exploradores“, aunque sea un geografo y explorador más de biblioteca que “de tacón gastado”, como decía su admirado maestro Manuel de Terán. Daniel es de esas grandes personas que cuando va investigando su curiosidad le lleva a derroteros imprevistos, y que cuando ve un detalle que le recuerde a un amigo, lo saborea y hace todo lo posible para su amigo lo saboree de primera mano. Y eso le pasa con los libros. Su penúltima sorpresa fue traerme un libro manuscrito, sobre un safari de caza en Kenya, dedicado a su abuelo (Julián Marías) del cual tenemos que investigar y puede que salga un nuevo proyecto que hacer juntos… Hoy, la última sorpresa ha sido aparecer en la cena con un gran regalo: The end of the game, el célebre libro del grandísimo Peter Beard.

Desde mi modesta pluma me es difícil escribir de alguien que ha hecho tanto. Peter Beard no solo ha fotografiado de manera sublime, magistral y con un estilo propio y casi inimitable la naturaleza y las gentes de Kenya, sino que además ha sido fotógrafo de moda, ha fotografiado a monumentos hechos mujer como Marilyn Monroe o Imán, es íntimo amigo de Mick Jagger (fue fotógrafo de una de las giras más salvajes de los Rolling Stones en 1971), formó parte de la famosa Factoría de Andy Warhol, fue amigo de su “inspiración africana” Karen Blixen, participó en una película experimental con Salvador Dalí, alternaba su rancho en Kenya con bailes con Truman Capote en el mítico Studio 54 de Nueva York y sus amistades van desde Picasso, Francis Bacon… Casi siempre con un porro en la mano y una sonrisa canalla en su cara.

Cuando aterrizó en Kenya por primera vez en 1955 seguía la senda romántica de los tiempos de Blixen, Finch Hutton, Selous… y otros personajes, como tantos y tantos soñadores. En cambio se encontró un África diferente y convulsa, en los tiempos de la revolución Mau Mau y en una época de cambios. Encontró entonces un auténtico “paraíso violado”, que empezó a fascinarle y a atraparle. Sintió el impulso de ir a conocer a una anciana Karen Blixen en Dinamarca, que le hablara de los viejos tiempos. Tras muchos viajes y exploratorias se estableció en Kenya, comprando una pequeña granja, Hog Ranch “a los piés de las colinas de Ngong” junto a la casa de Karen. Allí se dedico a fotografiar esa tierra que le cautivaba y amaba, demostrando una pasión peculiar por la vida salvaje, las gentes y sobre todo por los elefantes.

El libro que me ha regalado Daniel, “The end of the game” (literalmente “El final del juego”, aunque game en inglés también se refiere a la fauna, y hace sin duda un juego de palabras), es una nueva y excelente reedición que ha hecho Taschen. Sin duda me parece una obra fundamental para cualquiera que quiera profundizar en la historia del Este de África. Hace un repaso histórico desde esa África soñada y colonial. Primero sobre Karen Blixen, los primeros cazadores, los primeros safaris, los primeros conservacionistas y los terribles años de las muertes de elefantes en el gran Tsavo. Además, en este libro podéis encontrar una preciosa colección de fotos antiguas de la fauna salvaje, nativos, personajes, safaris… además de las sublimes fotos de Peter Beard.

El drama de los elefantes fascina a Beard. Una de las partes más celebres de “The end of the Game” son las fotografías aéreas de los cadáveres de elefantes muertos y en descomposición durante los años de sequía de finales de los 70, principios de los 80, que acabó con la superpoblación de elefantes de Tsavo. En aquella época los shiftas somalíes tan solo tenían que vagabundear por Tsavo, de cadaver en cadaver para recolectar su marfil. Eso creo un mercado de marfil que, una vez superadas esas sequías, provocaron grandes de matanzas por furtivos para seguir abastenciendo ese mercado negro. A finales de los 80, tras la prohibición Internacional de comerciar con marfil, los elefantes comenzaron a recuperarse, y el Tsavo hoy, recuperado de su casi deforestación tiene una población de elefantes creciente y emergente.

Cito a Beard: “El elefante es la metáfora”, dice. “Mira lo que pasó en el Parque de Tsavo, cuando más de 30.000 paquidermos murieron en un desastre ecológico creado por ellos mismos. Somos los próximos: después del elefante, venimos nosotros. Nos estamos comiendo nuestro hábitat, nos reproducimos como ratas. Estamos destruyendo millones de años de historia natural”.

Las fotografías de fauna salvaje de Beard suelen ser crudas, desgarradoras y suelen mostrar el lado más salvaje, agrio y tremendamente real de los animales africanos. A sus fotografías suele añadirles a modo de collage, sangre de buey, hojarascas, tierra, dibujos, anotaciones, que completan su estilo característico e inimitable. Además de las tribus, Beard siente fascinación por la mujer africana, a la que fotografía mezclando lo ancestral de una tribu con el glamour de una modelo.

El propio Beard ha vivido en sus carnes esa cruda realidad africana, ya que no hace muchos años sufrió un terrible accidente a manos de un elefante que le cargó en el Maasari Park, siendo realmente afortunado por sobrevivir.

“Lo más gracioso es que cuando ocurrió el accidente ni siquiera estaba trabajando”, recuerda. “Me encontraba con unos amigos en el Maasari Park, cuando decidimos aproximarnos a una manada de 20 elefantes con la ingenua intención de observarles. Otras veces me he acercado más con la cámara y no me ha pasado nada, pero ese día me tocó la lotería”.

Quíntuple fractura de pelvis. Un amasijo de costillas rotas. Cuatro horas agonizantes camino del hospital, adonde llegó inconsciente después de perder litros de sangre. A Beard le hubiera gustado saber qué se siente a un palmo de la muerte, aunque lo peor de todo es que apenas recuerda nada del trance. Tampoco cree en las resurrecciones, ni físicas ni espirituales. El accidente fue, simplemente, “el accidente“. Consiguió volver a caminar al cabo de más de un año. Y decidió mudarse poco a poco del Hog Ranch al último rincón habitado de Long Island. Nueva York, Tokio, Los Ángeles, París…

Peter Beard no tiene una opinión muy positiva sobre el futuro de África, más bien su visión es catastrofista. Y cito:

“Cuando llegué a Kenya por primera vez en 1955 no podría haber imaginado lo que iba a suceder. La población apenas llegaba a los cinco millones, con unas 100 tribus distintas sobreviviendo en una Naturaleza sin fin. Era auténtico, puro, intacto y con una fauna tan densa y grande que parecía inacabable.

Todos estaban de acuerdo en que era demasiado grande para ser destruida. Ahora la población de Kenya alcanza más de 30 millones de habitantes, que succionan los recursos del país de manera escandalosamente rápida, y que además rodean, aíslan y poco a poco presionan los últimos bolsillos de vida salvaje de una África desnaturalizada.

El hermoso periodo de vida y juego ha terminado. Millones de años de proceso evolutivo han sido destruidos en un abrir y cerrar de ojos.

El Pleistoceno está pavimentado, el canibalismo ha sido tragado por el comercio, las flechas se han convertido en AK-47, el colonialismo ha sido sustituido por el poder, el prestigio y la corrupción de la industria solidaria internacional. Este es el final del juego, por siempre jamás.

Qué es lo que viene ahora? Densidad y estrés – solidaridad y SIDA, ordenadores (deep blue) de última generación y robots Nintendo, ataques al corazón y cancer, liposucciones y rinoplastias, mascotas digitales y juguetes Tamagochi, entregarán África a un valiente nuevo mundo.”

FUENTES:

La Revista de El Mundo

WIKIPEDIA

PETER BEARD OFFICIAL PAGE

Todas las imágenes son de Peter Beard y están sacadas de su página web

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5 Responses to “Peter Beard, el fotografo que soñó con Kenya”


  1. 1 Ángel Alonso Arroyo 16 julio, 2008 en 1:12 pm

    Gran realidad la que describes y la que el autor trata en esa obra. Hace 30 años mi padre, cazador de los de antes, dijo que al campo en España terminarían poniéndole puertas, y así ha sido. Hace 60 años, cuando África todavía era África, muchos de los que allí iban sabían que tarde o temprano esto ocurriría y que nunca volvería a ser lo mismo. Supongo que todo cambia, evoluciona, pero en estos casos, la evolución no ha sido natural, no tiene nada que ver con la selección natural y con el evolucionismo, sino con la intervención de la mano humana que sin duda acabará con África, con nuestros cazaderos en España y porque no, con nosotros mismos. Un saludo de alguien que espera conocer antes de que desaparezca algo de la África salvaje.

  2. 2 Paco León 16 julio, 2008 en 2:30 pm

    Jambo Ángel!

    Mi modesta opinión sobre el tema no está de acuerdo con Beard ni contigo. A cada cual le toca vivir el tiempo en el que llega al Mundo y creo que no hay que bajar los brazos ante el eterno “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Cada época tiene una realidad. Por desgracia Beard no se encontró el África que vivió Blixen ni yo me he encontrado el África que vivió Beard.

    Pero creo que hay que ser más optimistas y cuidar lo que tenemos ahora. Hay que digerir que no vivimos en el jardín del Eden y que la realidad de nuestro mundo es otra. Hay que adaptar esa realidad al África que hoy conocemos y al Medio Ambiente en todo el mundo. Por desgracia se hacen cosas mal, muy mal, pero confiemos en el sentido común y en esforzarnos en hacer las cosas mejor.

    África sigue teniendo, tiene y tendrá mucho más de lo que creemos de salvaje. Afortunadamente hay gigantescas extensiones de un África si no virgen, adaptada al sXXI y que de corazón espero y tras haberlas visitado, firmemente creo que todavía durarán mucho tiempo. No podemos guiarnos por una realidad distorsionada que nos llega difuminada. Hay que verlo por uno mismo. Me dicen que Kenya es un zoo, que está plagado de turistas y que las tribus solo mantienen el folclore por unos dólares. Pues yo en la Kenya que veo y conozco, he estado en muchos sitios donde los críos se asustaban al vernos por ser el primer blanco que veían, donde apenas ven un coche cada semana y donde siguen viviendo como se vivía en este país hace miles de años. He visto elefantes y búfalos en bosques primarios que no han conocido turistas, y los leones que veo en Parques donde hay turistas tienen que seguir cazando todos los días para comer y luchar duro por sobrevivir en la cruel sabana.

    Afortunadamente se salvará, al igual que también en España, pese a que nos quejemos con mucha razón por el desastre de gestión medioambiental que tenemos, hay hoy, pese a ser un país puntero del “primer mundo” con una población de más de 46 millones, más animales y grandes mamíferos que nunca ha habido en toda la Historia.

    Un fuerte abrazo! Me comentó Daniel la movida… no te puede decir nada…

    Paco

  3. 3 Ángel Alonso Arroyo 17 julio, 2008 en 11:48 am

    Gracias por contestar Paco, tú desde tu experiencia eres mucho mas objetivo que yo, eso sin duda, pero creo que no me expliqué bien cuando escribí las lineas del comentario. Creo que África se está acabando con respecto a lo que era, salvaje, mística, rudimentaria, desconocida… pero no por ello es peor. Ahora África es diferente, como tú bien dices no conoces esa Kenia a la que la gente hace referencia como un gran zoo y que nos quieren vender tal vez los ecologistas mas alarmantes para despretigiar tanto a un pais como a una actividad económica tan importante como es la caza en ese continente. Yo hacía la reflexión en virtud a que ya no es igual, no peor, tal vez sí mejor (según que óptica), pero desde luego no es igual que antes. Puede que sacada de cantidad de literatura de aventuras y de expediciones imposibles, de cacerias ingentes en regiones remotas que he leido, la idea del África del siglo XIX principios del XX no tenga nada que ver con la actual y posiblemente es inevitable y no por ello malo. Lo que si que me entusiasmaría es conocer como conoces tú África y creo que mas que la caza en si misma, poder experimentar cosas como las que tú comentas de ser la primera persona blanca que ve alguien en su vida, sin duda debe hacerte tener otro sentido de lo que es África. Espero que algún día podamos viajar juntos al continente Áfricano, y si es con nuestro geógrafo de biblioteca preferido mejor que mejor. Un fuerte abrazo.

  4. 4 monserrat 11 agosto, 2008 en 7:38 pm

    tienes un buen talento pera tomar fotos y tenemos que cuidar la fauna salvaje ellos meresen nuestro respeto los animales son para mi mi rason de vivir tomemos consiensia para cuidarlos


  1. 1 Peter Beard | Cada día un fotógrafo Trackback en 25 julio, 2014 en 9:32 am

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