Chishakwe, Save Valley – Zimbabwe. Respirando África

La noche del 11 de mayo, entre la 1 y las 5 de la mañana me encontraba junto al fuego del campamento, tomando recio ron jacamaicano con coca cola, mano a mano con Spike Claassen, uno de los mejores cazadores profesionales de Zimbabwe, al Norte de Save Valley, en Zimbabwe. Estábamos concretamente en el coqueto campamento de Chishakwe, y a unos 500 metros un gran león rugía a una noche estrellada, coronada por una gran media luna de tono rojizo, que bailaba sobre los baobabs y mopanes. Cada vez que el león rugía sonreíamos borrachos en silencio, escuchando lo que nos tenía que decir. Cuando callaba brindábamos emocionados, y Spike, un gran tipo, zimbabwés y africano hasta la médula decía:

Por cosas así estamos en África. Puede que la gente no lo entienda en sus lujosos apartamentos en las grandes ciudades. Pero mientras ese león nos siga hablando así, todo tiene sentido en esta locura que es África.

Y es que si algo se respira en este rincón del sureste de Zimbabwe, muy pegado a Mozambique es un África pura, salvaje, coqueta, pasional y dramáticamente hermosa y amenazadora.

No en vano el Save Valley Conservancy Area es un gigantesco trozo de la madre África de más de 350.000 hectáreas, que es un ejemplo de un África que se fue para afortunadamente volver. Toda esta zona, tras la llegada del hombre blanco y la creación de Rhodesia del Sur, el sueño de Cecil Rhodes, el estrafalario magnate de los diamantes que soñó con hacer del cono Sur de África la Tierra soñada por el hombre blanco; fue convirtiéndose poco a poco en gigantescos ranchos ganaderos. Durante la primera mitad del sXX y con el afán de ganar terreno a las fieras y a las enfermedades, prácticamente se acabó con la fauna autóctona de esta zona, para librarla de peste bobina y ser pasto para gigantescas explotaciones ganaderas. El alambre de espino fue delineando las grandes fincas (originariamente todo el Save Valley se dividía en tan solo cuatro mega ranchos), y vacas y cebúes pastaban a sus anchas. Sin embargo hacia el último cuarto del siglo pasado estas explotaciones dejaron de ser rentables. Se empezaba a hablar entonces del uso sostenible de la fauna salvaje como mejor negocio, explotar tierras para eco turismo, ya fuese cinegético o turismo convencional. Poco a poco el ganado fue dando paso a la fauna. Entre 1986 y 1991 un total de 33 rinos negros fueron trasladados a la zona, habitat ideal para este esquivo y amenazado dinosaurio, con el consentimiento de los rancheros. Hoy en día la población ha crecido y es de las más estables del país.

Pocos recordaréis las devastadoras inundaciones de 1991. Con ellas se fueron las vallas. Nacía entonces el Save Valley Conservancy Area. Las fincas desaparecieron y la zona se dividió en numerosas concesiones. En 1992 se llevó acabo una iniciativa sin precedentes. 600 elefantes procedentes del Parque de Gonarezhou, donde estaban a punto de desfallecer de hambre por carecer de comida, fueron trasladados a Save Valley. Era la primera vez que se trasladaban núcleos familiares enteros de elefantes y afortunadamente la experiencia fue un éxito. Esa población actualmente no solo se ha mantenido sino que se ha incrementado considerablemente. Actualmente hay más de 1.000 elefantes en el área. Otras especies fueron reintroducidas y otras simplemente fueron llegando o creciendo sus reducidas poblaciones.

Hoy en día Save Valley es una realidad y un ejemplo de conservacionismo. Las concesiones funcionan de manera independiente pero sin olvidar que forman parte de un todo, ya que actualmente no hay vallas en el Área de Conservación. Hay mucha densidad y variedad de fauna y parece mentira que hace tan solo unas décadas no había nada más que ganado en estas tierras. La caza es el motor económico de esta zona, una caza mimada y controlada, respetando minuciosamente el número de licencias legales de especies protegidas y las cuotas del resto de animales. Afortunadamente el gobierno sigue logrando una gran cantidad de dinero procedente de la caza, ya que en un país en las circunstancias de Zimbabwe, con un tremendo dictador instalado desde hace 28 años, con una economía completamente hundida (10 millones de dólares zimbabwenses equivalen a unos 60 céntimos de euros), y sin apenas turistas desde hace cerca de diez años, en tales circunstancias si no fuera por estos ingresos, los furtivos locales y las enfermedades habrían vuelto a acabar con la fauna salvaje.

En esta nueva realidad, los cinco grandes de África campan a sus anchas por este territorio. Doy fe, en nuestro safari pudimos ver bastantes elefantes, búfalos, leopardo (vimos una hembra cruzar la carretera por la noche y había huellas por doquier), leones (un gran macho de melena completa y oscura inolvidable) y rino negro (yo no tuve la suerte de verlo, pero si uno de mis clientes). Teniendo en cuenta además que el ecosistema de Save es una sabana boscosa muy cerrada, con mucha vegetación, principalmente mopanis y muchos baobabs, y esto hace que no sea el lugar más fácil para poder observar fauna, ya que apenas hay praderas o lugares abiertos.

Save Valley no es un lugar idóneo para hacer un safari fotográfico, o al menos no para hacer un primero, segundo, o tercer safari. Sin embargo puede ser recomendable para aquellos que después de visitar las principales reservas de África y hayan vivido los safaris fotográficos más convencionales, quieran visitar lugares muy diferentes y experiencias distintas. Al ser territorio de caza, los animales son mucho más salvajes que en las reservas. No están acostumbrados al hombre y huyen de los coches. Es difícil obtener fotos tan buenas como en otros lugares. Eso si, por eso mismo no dudéis que las sensaciones se multiplican por mil, ya que todos los animales salvajes se muestran mucho más agresivos con el hombre. En un lugar como Amboseli, los elefantes ignoran completamente al hombre y son absolutamente mansos. En Save cada elefante que vimos hizo un amago de carga al coche, y un encuentro caminando con grandes felinos os aseguro que no sería como en Kenya. Otro valor añadido de las tierras de caza es que no te encuentras ni un solo turista, ni mini buses, ni aglomeraciones, ni nada, tan solo un África mucho más pura.

Llegar a Save es un largo viaje por carretera de unas seis horas desde Bulawayo. Es recomendable volar en avioneta, ya que cada concesión tiene una pista de aterrizaje. También se puede aterrizar en avioneta en la pequeña población de Buffalo Range y de allí por carretera hasta la concesión.

Grandes mamíferos avistados en mi safari por Save Valley: León, leopardo, elefante, búfalo, gran kudu, waterbuck común, impala, elan de Livingstone, bushpig, facochero, ñu azul, cebra, babuino, vervet monkey, bushbuck, mangosta rayada, , mangosta de cola larga, ardilla gris.

Aves notables: Marabú, buitre, águila Bateleur, martín pescador, lechuza, águila pescadora africana, hammerkop, red bill, cigüeña, cormorán de pecho blanco…

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2 Responses to “Chishakwe, Save Valley – Zimbabwe. Respirando África”


  1. 1 ruben angel gutierrez meruvia 23 julio, 2008 en 11:25 pm

    yo opinio que africa es un lugar maravilloso del cual debemos estar orgullosos de eso cuidar nuestra fauna y flura por que el mundo se etsa acabando por eso es esesario cuidar y ma despidop cun una frase celebre que el mundo solo es uno y puntyo


  1. 1 Enrique Meneses » Robert Mugabe, un shona Trackback en 26 junio, 2008 en 8:35 pm

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