Diario de safari: Uli Mukora Safari. Día 3

Caminando por Siana. Kenya, septiembre 07
Los Mukoras caminando por la sabana. Foto de Iñigo Torrens

2-9-07. Caminando por la sabana

Me levanto temprano e intento tirar del grupo, pero hay mucho remoloneo. Desayunamos algo tarde y salimos demasiado tarde. La idea era cruzar andando las Siana Plains, desde Losho, atravesar unos montes repletos de elefantes que separan Siana de Sekenani, y bajar hasta Sekenani Camp. Como siempre, los cálculos entre lo que tardaría un masai y lo que tardaría un mzungu nos hicieron dudar de si nos daría tiempo a llegar a comer sin prisas.

Al final el salir tarde nos hizo adelantar algún kilómetro en coche. Fred nos dejó en un bosquecillo de acacias bajas, rodeados de cebras y gacelas, y comenzamos a caminar. Enseguida nos dimos cuenta de que íbamos a pasar bastante calor. Las primeras paradas las hicimos en unas manyattas cercanas. Los niños se reían al ver pasar a los mzungus y nos miraban con caras curiosas. Los jóvenes nos miraban cuando nuestros masais les decían cuál era nuestro objetivo y no evitaban una carcajada.

Masai en Losho, Kenya. Agosto de 2007
Anciano masai cerca de Losho. Foto: Iñigo Torrens

Tras atravesar esta zona boscosa en la que vimos numerosa fauna (cebras, gacelas Thomson y ñúes básicamente), comenzamos a atravesar una amplísima pradera muy yerma, de varios kilómetros de longitud. El sol estaba alto y se convirtió en una auténtica torrada llegar hasta el pueblecito de Siana.

En Siana, aunque tocados por el calor, nos hidratamos un poco y buscamos a la hermana de mi amigo Dennis en la escuela local. Uno de nuestros grupos estaba alojado en Sekenani y habían traído material escolar, así que acordamos con ella que al día siguiente se acercarían a entregárselo.

Saliendo de Siana el calor se hacía bastante insoportable y veíamos ante nosotros las colinas que teníamos que atravesar. Decidimos descansar bajo una gran acacia ante las sonrisas de nuestros masais. Igual que ayer, uno de ellos no se separaba de Luis. En un momento de flaqueza Luis, y un poco secundado por Juan, estuvieron tentados de llamar a Fred y rajarse, ante la indignación de Iñigo. Iñaki y yo les intentamos animar a continuar. Se iban congregando masais a nuestro alrededor. Cuando les contábamos dónde queríamos ir, nos miraban y siempre acababan riendo. Uno de ellos incluso dijo que nos acompañaba, que quería verlo. Kuffa (muertos) bromeaban.

 

Caminando por Siana. Kenya, septiembre 07
Descansando a las afueras de Siana. Foto: Iñigo Torrens

 

Definitivamente seguimos y por fortuna el sol empezó a cubrirse a ratos, mitigando el calor. La subida no fue para tanto la verdad, pero fuimos despacio porque Luis iba tocadillo. Iñigo le hacía beber continuamente para que no se deshidratara. Arriba nos esperaba una vista increible de Sekenani, Masai Mara noreste y el valle que llevaba a Sekenani Camp. Arriba todo era mucho más verde y frondoso, muy distinto a Siana Plains. Enseguida empezamos a ver rastro de elefante.

La bajada por el valle resultó espectácular. Hubo un momento en que nos empezamos a preocupar seriamente por Luis, ibamos parando y estaba muy colorado, no decía nada y se le notaba pasarlo mal. Los masais no se despegaron de el. Dos iban con él y otro abriendo camino. Llegamos a un manantial repleto de rastro de elefante muy fresco. Bajamos por el valle un poco más y al llegar a un bosquecillo cerrado, a unos 40 metros, oímos un estruendo y vi el lomo de varias elefantas y alguna cría. Desaparecieron rápidamente al oírnos. íbamos siguiendo la senda de los elefantes por un camino precioso, espectacular y completamente repleto de rastros. Vimos y oímos un clan de babuinos, pájaros… sonidos familiares de la sabana.

 

Caminando por Siana. Kenya, septiembre 07
Iñigo e Iñaki, cuesta arriba

Avanzábamos despacio, intentando ver y oir. Es increible lo silenciosos que pueden ser estos enormes animales. Los elefantes se sentían y esperaba verlos más adelante. Por fin los vimos, algo más lejos, pero yo creo que debía ser otro grupo. Fue el colofón al paseo. Bueno, mi colofón fue torcerme el tobillo a unos 100m del campamento. Oí un chasquido y pensé que sería algo serio. En caliente no dolía mucho pero tenía mala pinta. Ahora ya está frío y parece que no ha sido nada, no lo tengo hinchado, aunque me duele un poco.

Por fin llegamos a Sekenani Camp! La pradera de al lado del comedor era como un oasis y ya sentíamos las Coca-colas y las Tusker fresquitas. En total fueron algo más de 5 horas y unos 15km, pero lo peor fue el calor. Luis llegó entre vítores y el personal de Sekenani se reía al vernos llegar acalorados y polvorientos y más aún cuando les decíamos que veníamos de Losho. Muchos se acordaban de mi de todas las veces que he estado allí y me saludaron con cariño. Pedimos bebidas frías y fui a saludar a nuestro grupo, que estaba en el comedor terminando de comer.

Caminando por Siana. Kenya, septiembre 07
¡La llegada de Luis!

Allí estaba también Fred con nuestra nevera repleta de comida, que dimos buena cuenta de ella sentados en el bar. Luis no empezó a hablar hasta después de tomarse dos o tres coca cola heladas y no dejó de soltarnos improperios por haberle hecho caminar tanto, pero en el fondo se que le tuvo que molar el paseo.

Sekenani estaba precioso, como siempre! Y con la novedad de una piscina recién estrenada. Iñigo, Juan y yo no nos resistimos a la tentación y nos dimos un baño ante la divertida mirada de los del hotel. Eramos el segundo grupo en estrenarla! Mientras, Luis, Iñaki, Fred y nuestros masais se echaron una siestecita en el césped.

Juan llegando a Sekenani. Segundos después me torcí el tobillo

Los masais bromeaban, por si queríamos regresar andando a Losho, pero fuimos prudentes y volvimos en el Land Cruiser. En Ololamuitia tuve una fuerte discursión con los rangers, que nos querían cobrar la entrada al Parque sin haber entrado. Al final logré hacerles entrar en razón y pagué la entrada, pero para el día siguiente. Que cabezones son a veces, se están poniendo como los tanzanos.

Llegamos a Losho Camp a media tarde, estuvimos comprando abalorios a las mujeres y jugando un poco al fútbol con los masai. La verdad es que la paliza del paseo se notaba en las piernas…

También estuve organizando el camping de los próximos días. Viendo la comida que nos faltaba con Charles y organizando el coche que llevara el material de camping y la logística desde Losho. Como siempre hay que estar encima de todo. A Charles se le olvidó comprar vegetales!

La noche, cena agradable con Isabel, una amiga de Nairobi y su grupo, que habían llegado esa tarde con Dixon, en safari organizado también con nosotros. Cena que nos sentó de maravilla y copas, música en directo, bailes y cánticos masais para rematar nuestra última noche en Losho.

Aún no nos hemos ido y ya voy sintiendo nostalgia de este lugar y sus masai.

 Comiendo en s
Comiendo en el bar de oficiales de Sekenani Cam. Luis reponiendo fuerzas

Piscina de Sekenani Camp
Merecida recompensa: estrenar la pisicina de Sekenani, recién llenadita y aún verde. Iñigo y Paco haciendo de hipos mzungus

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6 Responses to “Diario de safari: Uli Mukora Safari. Día 3”


  1. 1 Iñigo 18 enero, 2008 en 3:51 pm

    Qué gozada el bañito después de la caminata…y las Tusker fresquitas…mmmm
    Joder Paco leer estos diarios me pone melancólico…no sé si volveré a hacerlo 🙂

  2. 2 Iñaki 18 enero, 2008 en 7:17 pm

    La verdad es que nos dimos una buena caminata, creo que aun me duele al recordar esas cuestas! Creo que a Luisito tampoco se le han olvidado.
    Por cierto, aun me debeis una visita a mi bareto, ke no os estirais nada de nada! Un abrazo mukoras!

  3. 3 rafikisa 25 enero, 2008 en 2:46 pm

    a ver si el próximo safari Uli Mokore incluimos amigAs!!!

  4. 4 Paco León 25 enero, 2008 en 2:51 pm

    Rafiki Isa, tu siempre estás incluida!!!! A ver si te animas a volver!!! que ya son 3 años sin ir contigo a África y no puede ser!

    mil besos

  5. 5 Laura Z 29 enero, 2008 en 6:42 pm

    Que maravilla que puedan disfrutar de todo eso… la verdad me gozo al leer los relatos…
    que dicha estar bajo el sol y al aire libre…
    Saludos desde una oficina sin ventanas en Monterrey Mexico…
    Laura Zepeda
    laurylost@hotmail.com
    besos

  6. 6 ivan 18 septiembre, 2008 en 9:15 pm

    Ola Chicos mira tengo un dilame, soy un chico de 21 años de barcelona, i ya estoy buscando vacaciones para el verano que biene i ami me fascina la naturaleza i la trakilidad, por no hablar de conocer nuevas culturas. Me gustaria hacer un safari con mi novia que me aconsejais?? cuanto tiempo? sitios para visitar, etc etc serias muy amable al contestarme a mi e-mail. valla relatos mas espectaculares me encantan
    muchas gracias ivan!!


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