Diario de safari: Ndovu Kubwa Safari. Día 4

Niño Hadza. Eyasi. Tanzania, agosto de 2007

21/8/07 – La máquina del tiempo.

Hoy hemos retrocedido en el tiempo. Ha debido ser tras el desayuno, mientras cruzábamos con nuestro Land Cruiser una preciosa sabana árida pasado Mangola y hemos atravesado una nube de polvo, justo antes de encontrar al grupo de bosquimanos Hadza.

Los Hadza son una tribu completamente nómada que vive de manera completamente primitiva, no en vano son cazadores – recolectores. No conocen ni la ganadería ni la agricultura, ni tienen ningún tipo de escritura, arquitectura, pintura o escultura. Son una auténtica reliquia de la Tierra y siguen viviendo completamente al día, sobreviviendo. Si cazan algún animal o recogen algún fruto, ese día comerán, sino… el destino proveerá!

Mujer Hadza. Tanzania. Agosto de 2007
Mujer hadza. Debe rondar los 42 años de edad…

Son parientes de los san y los basarawa, los bosquimanos que probablemente conoceréis por la película “Los Dioses deben de estar locos“, de los cuales se separaron hace unos cuantos siglos. Su territorio tradicional se ha visto muy desplazado a lo largo de la Historia, fruto de las rivalidades con otras tribus que les han ido venciendo y desplazando. Ahora ocupan un terreno muy árido y duro, al cual están adaptados perfectamente. Viven en grupos familiares y no suelen quedarse en el mismo “campamento” más de un mes. Se van moviendo según se desplace la caza.

Son muy diestros en la caza con arco. Sus arcos son muy básicos y primitivos, y tan solo han ido perfeccionando las flechas, que son muy largas y según la pieza que vayan a cazar les ponen punta de metal o no. Para animales grandes envenenan las flechas con sabia de cactus. Cazan prácticamente cualquier animal al que consigan aproximarse, pero en esta zona su “dieta” se compone básicamente de kudu menor, gerenuk, gacelas de Grandt, dik dik, babuinos, liebres de sabana, gallinas de guinea y palomas. El grupo al que visitamos incluso tenían una piel de leopardo.

Normalmente los hombres se dividen en dos partidas de caza, una por la mañana y otra por la tarde. Cuando están en el campamento se dedican a preparar sus arcos y flechas y curtir las pieles de sus trofeos. Las mujeres se encargan de buscar frutos y cuidar de los niños. Una de las particularidades de los bosquimanos es que apenas beben agua, y en muchas ocasiones obtienen agua condensada en determinadas raíces.

Me hubiera gustado quedarme más tiempo con ellos, pasar aquí unos días y convivir y acompañarles a cazar. No descarto hacerlo, a ver si hay pronto una oportunidad. Desde luego es impresionante ver que hay gente que sigue viviendo de esta manera… La maquina del tiempo existe…

Bosquimano tanzano. Septiembre de 2007

Dejamos a los bosquimanos y nos fuimos a un poblado datoga. Pese a que esta zona de Eyasi no es precisamente en la que se encuentran los datogas más puros, este poblado estaba muy bien. Los datogas son un pueblo ganadero y tradicionalmente han sido enemigos de los masais. De hecho, parte del territorio que ocupan actualmente los masais en Tanzania, era territorio datoga, como el Ngorongoro. Cuando llegaron los masais de Nubia hace unos 500 años, tras unas intensas guerras desplazaron a esta tribu a zonas más bajas como Tarangire o Eyasi.

Mujeres datoga. Lago Eyasi. Tanzania, agosto de 2007

En nuestro caso estuvimos con las 4 mujeres de un datoga, que nos enseñaron su casa, nos presentaron a sus niños y pudimos ver sus preciosos vestidos de piel de cabra adornados con abalorios y sus collares y pulseras de cobre.

Tras una intensa mañana étnica y cultural, regresamos a Kisima Ngeda, y le entregué a Santiago (Mabel y él se quedaron esta mañana en el campamento) una flecha que nos había regalado el jefe de los Hadza. Tras una excelente comida, nos despedimos de Nani y emprendimos el camino polvoriento hacia Karatu. Afortunadamente al grupo se les hizo menos pesado que la ida.

Lago Eyasi. Tanzania. Agosto de 2007

A media tarde llegamos a Ngorongoro Farm House. Una preciosa granja colonial en las faldas de Ngorongoro. Hacía tres años que no venía por aquí y aunque mantiene su encanto y su hospitabilidad, ha crecido bastante en número de habitaciones. He aprovechado lo que quedaba de tarde para ponerme al día con el email (ay la civilización) y postear. Ahora a escribir unas postales y a cenar… mañana, el cráter…

 

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1 Response to “Diario de safari: Ndovu Kubwa Safari. Día 4”


  1. 1 marc 13 noviembre, 2009 en 10:47 pm

    este verano estube tambien con ellos, es espectacular, todo el mundo deberia estar alli alguna vez en su vida. Cuando estube con los bosquimanos salimos de caza i cazaron un facoquero… impresionante!!


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