Los 6 magníficos

Hacía un día precioso. Era el primero que pasabamos en Mara después de casi una semana de safari por Loita Forest y Loita Hills, con toda la tropa de guerreros masai, vagabundeando por allí como si fuera nuestra casa (de hecho, lo es), habiendo conquistado algún Bicon fronterizo y haber vivido más de una aventurilla (esa cobra escupidora al lado de Ilkerin fue un pasote)…

Masai Mara me emociona. He estado ya muchísimas veces allí, pero cada vez que llego, que veo esas suaves colinas, esa praderas y desde Narok veo a lo lejos la entrada del parque, o bien desde Loita, por esos bosques de acacias de fiebre amarilla repletos de elefantes, y la emoción de cruzar el mítico Sand River y llegar a Ololaimutia Gate, me entra una alegría por dentro que no sabría comparar y se me pone una sonrisa en la cara que no se me quita hasta que volvemos a Nairobi.

Esa noche ya habíamos acampado a orillas del Sand River, en el Sur de la Reserva y a unos 100 metros de la frontera con Tanzania. Estabamos a 500m del puesto de los Rangers, pero en un sitio completamente salvaje y totalmente solos. Vimos huellas de león en el camino, justo en la Puerta, y los estuvimos oyendo toda la noche, a las 4 de la mañana sonaron tan cerca que me despertaron y, en la írónica protección de la fina tela de mi pequeña tienda, no pude evitar un escalofrío, y cada ruido a mi alrededor era fascinantemente estremecedor. La tarde anterior había sido la llegada, la primera de N en Mara, y le recibió como nunca lo he visto, repleto de migración, apenas se veía el verde de las praderas entre tantísimo ñu. Vimos los primeros elefantes, los primeros leones… elegimos el sitio más alucinante para acampar, y esa noche con T y con N, con el fiel Pak, poniendo el campamento, flipando con el cruce de cientos de ñues saltando el río a tan solo 50m de dónde estabamos… Es dificil olvidar una noche africana, pero aquella con mis amigos en un sitio tan increible nunca la podré olvidar.

El día estaba precioso, Mara es mucho Mara y ya nos había ofrecido varias sorpresas. Veníamos desde el Oeste, casi llegando a Olololo, y habíamos comido en la cantina para conductores de Keekorok y tomado la primera birra fría en muchos días. Pusimos gasolina a la sedienta Dili, que aunque tenía un problema en el arranque nos había sido como siempre eficaz desde la reparación de campo que le hicimos a la suspensión en Loita. Recien salimos de Keekorok hacia el Sur, es una zona de suaves colinas y praderas amplias, muy despejadas y apenas sin acacias. Algun matorral aquí y allá… Al poco de salir, completamente solos vi agazapado entre las matas un pequeño steenbok. Es un antílope que no abunda en Mara, había visto pocos allí y lo tomé como una buena señal de lo que nos depararía la tarde… Al poco nos cruzamos con un camión de safari conducido por una rubia guapísima!!!! A parte de la emoción de ver las primeras chicas guapas en más de una semana… una chica bonita conductora de camiones para safari? la chica de mi vida????!!!!!… Esto tenía que ser otra señal…

No me equivoqué… seguimos camino y al poco la vi. Duma!!! Chetaah!, una hembra de guepardo estaba a punto de cruzar el camino. Llegamos junto a ella, nos miraba desconfiada, y miraba insistentemente hacia atrás. Sin embargo no veía hermanos , y era una hembra adulta, y parecía hambrienta… De pronto cruzó lentamente el polvoriento camino. Con el motor de La Diligencia apagado solo se oía el replicar de un millón de ñues a nuestro alrededor.

Y de repente, aparicieron…

Al principio no daba crédito y pensé que se trataba de un honey badger… pero no!! 6 pequeñas crías de guepardo. 6!!!! apenas debían tener un mes y atropeladamente cruzaron siguiendo los pasos de su madre. Preciosos!!! impresionantes!!! iban uno tras otro con aire altanero, con las bandas blancas que tienen en esta etapa. Les seguimos y la madre se paró. La tropilla se juntó junto a ella, unos jugaban entre ellos, lanzàndose zarpazos, otros remoloneaban entorno a su protectora… 6 cachorros!!!! Menuda campeona!!!! es inusual que nazcan tantos. Estaban todos fuertes y sanos. Se les oía chillar y jugar. Menuda gozada!!! estuvimos un rato flipando, y la madre decidió que ya era hora de comer algo y se puso en movimiento, trotando y pronto corriendo, para dejar atrás la prole mientras salía a cazar. Los cachorros la siguieron unos metros hasta que comprendieron que mami tenía cosas importantes que hacer, así que junto a una mata algo tupida se juntaron los 6 y se quedaron en silencio. Es increible el instinto de superviviencia que pueden tener siendo tan pequeños… Nos quedamos inmoviles contemplando la escena… No tardó en volver la madre, siempre en todo momento pendiente de nosotros… con las fauces vacías… Había varias gacelas thomson alreedor…

Con pena decidimos seguir camino, sin duda estaba nerviosa por nuestra presencia y era mejor dejarla cazar tranquila… Nos alejamos con una sonrisa enorme en el rostro, y mirandonos, sin decir nada, compartiendo ese momento… Mara es mucho Mara…

Han pasado ya 5 meses de aquello. Me pregunto que habrá sido de esos 6 pequeñajos. Los que hayan sobrevivido probablemente saldrán ya adelante. Lo normal es que tan solo 3 hayan conseguido pasar la temporada corta de lluvias. Si 4 lo han hecho, sería genial… 5 o 6 y a la madre habría que hacerle un monumento… Esos días me estrmecía al ver chacales o hienas, y no quería pensar que pasaría si se topasen con ellos, o un babuino, o un león, o un leopardo, o prácticamente cualquier bicho que tuviera pico o colmillos… Afortunadamente en esa época Mara es una orgía de carroñeros saciados de tantos cadaveres que siembran de muerte y vida las praderas…

Echo de menos esos atardeceres en nuestro campamento, en el Campi ya Upepo, viendo como aquellos 4 viejos búfalos se retiraban siguiendo la ribera del Sand River. Echo de menos esos atardeceres de gamas rojas, lilas y naranjas, y el sonido de los ñues, y del leopardo, y del león del clan del río. Pienso en la suerte de aquellos 6 magníficos y su lucha por sobrevivir, por la metáfora y lección que nos da Mara sobre la vida, pienso en Pedrito, ya sano y fuerte…

9 de febrero de 2006

.. y tengo tanta morriña africana que necesito volver pronto…

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