Kirotie

Mi amigo Kirotie no tiene teléfono móvil. No puede mandarme un sms para felicitarme por mi cumpleaños. Tampoco tiene ordenador, así que tampoco tenemos contacto por mail ni puede leer mi blog. Da igual, tampoco sabe lo que es un móvil ni un ordenador, ni un mail, ni un blog, ni un sms. Tampoco sabe dónde vivo, da igual, tampoco sabe que existe Madrid o que narices es España… tan solo que estamos tan lejos que nunca podrá venir a verme pues no puede dejar solas a sus vacas y cabras. No puedo avisarle cuándo voy a verle, no le puedo mandar un fax o llamarle por teléfono. Ni siquiera le puedo escribir una carta, pero se que cuando pongo un pie en Loita no tardará enterarse de mi presencia y correrá kilómetros para encontrarse conmigo.


Kirotie no puede ser más distinto a mi, o al resto de mis amigos. Kirotie es un guerrero masai, bueno, ahora está “en la reserva”, pues tras la ceremonia Eunoto del año pasado ya ha dejado de ser un guerrero y es un hombre adulto. Kirotie debe tener unos 27 años, al menos eso es lo que cree, porque no está muy seguro de que año nació. Cuando le conocí, en el año 2002 aluciné en colores. Kirotie es un masai prototipo. Tiene una mirada que no he visto a ningún otro guerrero. Una mirada que congela, que atrapa. Una mirada que puede ser realmente temible, una mirada inocente y curiosa a la vez que asesina. Se te queda mirando fijamente, y como consciente de su fuerza y su poder es capaz de clavartela sin parpadear mientras se la mantienes. Tiene una estampa imponente, mide aproximadamente 1,90 m, un impresionante cuerpo fibroso y musculado y una fuerza prodigiosa. Tiene la presunción, la altanería y el orgullo propio de un masai. Respetuoso, siempre mantenía un poco más las distancias, se mostraba algo más frio que el resto de los guerreros hasta que poco a poco iba pillando confianza. Sin embargo no apartaba su mirada curiosa. Yo era para el tan extraño e inédito con mis botas, pantalones, camisa y chaleco de bolsillos, con mis gafas de sol, prismáticos, camara digital y demás chismes que el a mi con su taparrabos, sus abalorios, sus orejas perforadas y su peinado masai, su lanza, su rungu, y demás aperos… Kirotie es tremendamente educado y respetuoso. Es pausado, nunca habla más de la cuenta y sabe escuchar. Cuando estoy por el campamento haciendo cualquier cosa puedo notar como me sigue con su mirada, analizando atentamente cualquier detalle, intrigado y asombrado, pero no se mete en mis cosas o no se abalanza a cojer mis cosas si yo no se las doy. Pero cuando nota que necesito ayuda, siempre aparece y me la presta.

Cuando despues de ese primer contacto le volví a ver dos años después, llegamos a Loita y Lentano fue corriendo a avisarle, a él y a Mogue, que no tardaron mucho en recorrer los 7 km que nos distanciaban, corriendo de noche en plena sabana. Recuerdo verles aparecer junto al fuego, recuerdo su sonrisa al verme y como dijo: Paco!!! dos años después un guerrero masai se acordaba de mi nombre… creo que fue el momento más emocionante que he vivido en mi vida. Nos abrazamos, bailamos, jugamos… se acordaban de los juegos que les había enseñado, a hacer pulsos… era alucinante comprobar como al igual que yo en mi casa había hablado a toda mi gente sobre mi encuentro con los masais, ellos sin duda habían estado recordando su encuentro con aquel blanco, que si bien no era el primero que veían, si era el primero con que trataban.

Entonces ya noté a un Kirotie aún más maduro, más crecido si cabe, y aún más fuerte y musculado. Me contó todo lo que había pasado desde mi marcha, como había ido el ganado, como habían crecido los niños del poblado, y como se había enfrentado con un león que estuvo a punto de matarle. Me enseñó las muescas de los dientes del león en su lanza, y como esta estaba partida y por eso tenía esa soldadura. Tuvo mucha suerte, fue el más valiente y se acercó el primero y le clavó su lanza. El león en lugar de ir a por el se ensañó con la lanza y eso fue su perdición… Ese gran valor le colmó de honores a mi amigo, y eso le hizo acceder al consejo de sabios. Ese viaje nos unió más, y pasamos de ser conocidos a ser verdaderos amigos.

La última vez que vi a Kirotie fue este verano. De nuevo Lentano fue a buscarles y aparecieron, dandome un abrazo y gritando: Paco, Paco Lion!!! Estaba preparando su boda e intentó por todos los medios convencerme para que me quedase un mes más y pudiera asistir como invitado de honor. Yo quise corresponderle y le regalé un saco de azucar para la celebración, una navaja, un reloj y unos chelines. Se emocionó y me dió un abrazo que no olvidaré nunca. En este viaje pasamos de ser amigos a ser hermanos. Si le tengo cerca nadie me hará daño. Es increible como un hombre como el, que puede ser frio como el hielo, que se enfrenta a leones, que lucha en guerras ancestrales y mata a gente de su tribu enemiga puede ser tan cariñoso y tener esa mirada tan potente a la vez.


Podría estar días enteros hablando de mis días con Kirotie y los demás, todos son mis amigos, a todos los quiero como hermanos pero con el tengo una relación muy especial. Me encanta estar sentado junto a el en el fuego, sin decir nada, mirarnos y sonreir, o cuando mientras andamos por la sabana me da la mano y caminamos así un rato, o me lleva la mochila y me da su lanza pq sabe que me encanta andar con ella en la mano. Me encanta ver su sonrisa de niño cuando jugamos a pelearnos, o cuando le subo a caballito y corro con el encima por todo el campamento, o cuando se parte de risa al ver mi torpeza al intentar lanzar la lanza o hacer alguna cosa “masai”, se parte cuando bailo con ellos por la noche, cuando salto como ellos, cuando cantamos sus canticos del clan o cuando les enseño palabras o canciones en español. Es alunciante cuando me habla en maa y da por hecho que le entiendo… Me encanta que me pida mi manta masai para irse a dormir y siempre se asome a mi tienda a darme las buenas noches, me flipa ver como luego me la dobla y la deja sobre la tienda por las mañanas. Me gusta dormir con el junto al fuego, al aire libre y bajo un manto de estrellas… Me gusta cuando asamos una cabra o una oveja, y comemos todos juntos entorno al fuego, me alucina ver a Kirotie contando anecdotas de Mogue, de cuando eran pequeños y como todos se descojonan y se parten de risa con sus historias, y yo me rio igual aunque no pueda entender ni una palabra en maa… Me gusta el respeto que muestra cuando andamos 20 km y subimos un monte y yo me quedo sin resuello, y me espera y me ayuda, y sigue mi ritmo y me da su sonrisa amable… me gusta cuando me avisa de algun bicho que haya podido pasarme desapercibido, para que lo veamos por los prismaticos… o cuando despues de hacer una foto siempre viene a verla por la pantallita de la cámara… y me flipa cuando de repente me da un abrazo o me estrecha la mano y suelta: Paco rafiki oleng!!! (Paco muy amigo).

Echo de menos esas largas conversaciones al atardecer, el interrogandome y Milton o Pac traduciendome. Es increible su inteligencia, como cada año que pasa y me ve me va preguntando cosas distintas, y como se asombra con cada una de las respuestas, como pese a ser su amigo no puede comprender que con mi edad no tenga vacas ni mujeres… y como reflexiona ante todas mis respuestas, las asimila e intenta comprender con su mentalidad neolítica las cosas que le cuento de mi vida, de mi ciudad, de mis costumbres… y como no deja de asombrarme con sus conclusiones, tan prácticas, tan honestas y sinceras… tan aplastantemente sencillas que no dejan de ser una lección. A veces las charlas son algo macarrónicas, pero entonces piensas dónde y con quien estás hablando y lo flipo en colores, no logro acostumbrarme…

Como me hubiera gustado asistir a su boda, q ganas tengo de ir a su casa este verano y que entonces ya pueda presentarme a su mujer, y como, al igual que yo tengo en el lugar más especial de mi casa dos de sus lanzas, su rungu, su cuchillo y las pulseras que me ha regalado, el tiene las cosas que yo le he regalado en su choza hecha con los excrementos de sus vacas…

Algún dia lo tengo que traer a Madrid, y enseñarle mi mundo, y que como el siempre dice: estos blancos son muy listos, pero estan completamente locos…

Creo que soy la persona más afortunda del mundo, es un lujo tener un amigo como Kirotie, un hermano que me salvaría de las fauces de un león, y que se enfrentaría a cualquier cosa por mi… con el y sus primos he vivido los momentos mas alucinantes y privilegiados que he vivido nunca…

… es mi amigo!

23 de febrero de 2006

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1 Response to “Kirotie”


  1. 1 pedro 12 agosto, 2008 en 1:56 am

    esta de locos tu aventura, por cierto a mi tambien se me hace extraño que no tengas vacas ni mujeres 🙂 jajaja no, era broma, bueno mujeres no es broma, voy a seguir leyendo por que no le entendi bien acaso alla son poligamos?


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