Visita a un poblado local. ¿Qué esperar?

 

Visita a un poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006
Foto: Luis Miranda. Poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006

Una de las actividades que se suelen realizar en los safaris en el Este de África y en algunas otras partes del continente, son las visitas a los poblados locales. Estas visitas pueden ser o bien a pueblos de pescadores o bien a poblados de etnias representativas de la zona en cuestión, como los masais, los bosquimanos, los datoga, samburu, himba y un largo etcétera. Sin embargo hay muchos tópicos falsos en estas visitas y la gente no sabe muy bien como afrontar estas situaciones, ya de por si peliagudas: ¿Cómo enfrentar a un turista “convencional” con una tribu ancestral del Tercer Mundo.

No voy a entrar en polémicas sobre el impacto del turismo en estas culturas, ni si es o no frívolo el ir a hacerse una foto con un paisano que vive anclado en el Neolítico. A lo largo de varios años llevando a mucha gente a este tipo de visitas he sacado mis propias conclusiones, y si no lo viera positivo para ambas partes, ni las organizaría ni las fomentaría. Es muy difícil establecer ciertos límites, y no seré yo, que muchas de las mejores experiencias de mi vida las he tenido con este tipo de tribus, quien diga que hay que aislarlas y protegerlas dejándolas sin contacto alguno con Occidente. La realidad a día de hoy es que el turismo ha llegado a su territorio y por lo tanto hay que asumir esa realidad de forma natural, adaptándose ellos a esos visitantes y por supuesto adaptarse el visitante a ellos.

Visita a un poblado Samburu en Shaba. Septiembre de 2005
Visita a un poblado Samburu en Shaba. Septiembre de 2005

La primera pregunta que me hacen sobre este tipo de visitas, es si se trata de una “turistada” y por tanto merece la pena hacerla. La respuesta es un “si, pero”. Y doy mis razones…

Si, es cierto que este tipo de visitas suelen ser algo descafeinadas. Pero eso no quita, en absoluto, para que no sean auténticas. Tener por seguro que la aldea que os están enseñando es donde viven y os están enseñando su modo de vida, por alucinante que parezca. Mucha gente se cree que es un puro folklore, que tras la visita se cambian de ropa y se van a la “urbanización secreta de detrás de la colina”. Nada más lejos de la realidad. A todo el mundo le pongo el mismo ejemplo: si un grupo de japoneses llama a mi puerta y me ofrece 3.000 euros por enseñarles mi casa, yo la verdad es que me visto de torero, les enseño la casa, les hago una tortilla y les bailo un fandango. ¿Vosotros no?

Es realmente impactante llegar y ver las condiciones de vida de estas aldeas. A mucha gente le impresiona la pobreza y las malas condiciones de higiene y le deja mal sabor de boca, a otros en cambio les parece fascinante tener la posibilidad de tener un contacto con estas culturas y es una de las mejores experiencias del safari.

 

Visita a un poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006
Mi amiga Idoia cámara en ristre ante la mirada de Hendaya. Foto: Luis Miranda

Lo normal es que en la visita se empiece con un canto de bienvenida, un rezo de bendición o un pequeño baile. Luego un paseo por el poblado y os enseñarán una casa por dentro. También suelen enseñar como hacen fuego con dos palitos y alguna de sus costumbres. La visita suele finalizar con un baile y luego siempre ofrecen collares y abalorios para comprar.

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Mi amigo Oscar Orozco visitando un poblado en Masai Mara. Septiembre de 2003

Mi recomendaciones para disfrutar de estas visitas son las siguientes:

- Siempre intentar que nuestro guía nos lleve a una aldea un pelín alejada de las rutas convencionales. En algunos Parques hay aldeas justo al lado de la puerta o en carreteras de paso. Estas aldeas reciben tantos visitantes que simplemente han perdido el interés y no se esfuerzan en que el visitante tenga una grata experiencia, tan solo esperan los dólares de la entrada.

- Intentar romper el hielo, saludar y sonreir a todo el mundo, intentar abrir un dialogo y preguntar todo lo que se nos ocurra. Antes de liarse a hacer fotos, primero saludar, interactuar con la gente. No olvidar que ellos sienten tanta curiosidad hacia nosotros como ellos para nosotros.

Visita a un poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006
Bromeando con la nueva hornada de guerreros masai. Amboseli, septiembre de 2006. Foto: Luis Miranda

- Enseñarle a los niños y a los adultos las fotos que sacamos en la cámara digital, es algo que les gusta mucho. Si se tiene una cámara Polaroid, llevarla y regalarles las fotos, será un regalo que no olvidarán.

- No soy muy partidario de ir repartiendo caramelos, globos o bolis a los niños. Por supuesto que los piden, pero al llegar en plan “Reyes Magos Muzungus” no hacemos más que crear un hábito de mendicidad. Los niños se acostumbran a que los muzungus les den cosas y por lo tanto lo primero que hacen al vernos es poner la mano y pedir. Creo que es mejor saludarles, hablar con ellos, interactuar y en todo caso, como último paso, darles esos pequeños obsequios.

- Pese al obvio contraste con nuestra cultura, hay que comprender que son etnias diferentes a la nuestra y que ese es su modo de vida. Hay que respetarlo y no compararlo. Ninguna de esas personas que estamos visitando pasa hambre o se muere de hambre. A ellos les es tan chocante nuestra cultura y nuestra ropa, tanto como a nosotros la suya.

- Romper el hielo. Enseñarles nuestras cámaras, gafas de sol, prismáticos, cremas para el sol… No os cortéis y no tengáis miedo. Son gente muy amistosa y con gran sentido del humor. Comportaros siempre como si fuerais invitados en su pueblo, decirle al traductor que es para vosotros un honor y un privilegio estar allí, que le diga halagos a la gente que os enseña el poblado y hacerles cualquier tipo de comentario que deseéis.

- Si se tienen serias dudas de que no se va a disfrutar de este tipo de visitas, mejor no la hagáis. No recomiendo hacerla a gente demasiado escrupulosa, cerrada de mente o que tenga prejuicios raciales (bueno, esta gente mejor que se vaya a otro lado y no haga un safari… mejor que se queden en su casa).

Visita a un poblado Datoga en Eyasi, Tanzania. Agosto de 2007
Visita a un poblado Datoga cerca del lago Eyasi. Agosto de 2007
Visita a un poblado masai en Amboseli. Septiembre de 2006
El que suscribe, charlando con la tropa. Foto: Luis Miranda
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4 Responses to “Visita a un poblado local. ¿Qué esperar?”


  1. 1 Elena222 2 abril, 2008 en 6:23 pm

    Un grupo de amigos y yo estamos preparando un viaje a Kenia porque nos gustaría visitar reservas naturales y hacer un safari. He buscado información sobre este país y en algunos sitios pone que actualmente es preferible no viajar a algunas zonas por conflictos armados.

    Por otro lado, viendo las fotos y lo que cuentas en tu post dan ganas de coger la mochila y no pensárselo ni dos veces. Me ha gustado este blog, enhorabuena. También he encontrado un par de páginas que dan información básica pero interesante desde el punto de vista de un visitante hacia ese país. Te señalo aquí la referencia de una de ellas que me ha parecido interesante.

    http://www.viajarexotico.com

    Un saludo y hasta pronto,
    Elena222

  2. 2 Sofia 11 abril, 2008 en 10:37 am

    No sé si este es el lugar más apropiado para comentar que me gusta mucho este blog.
    Yo nunca he ido a África, es más, hasta hace aproximadamente dos años, ni siquiera sentía la más mínima curiosidad por ese continente. No obstante, la vida te da sorpresas y, gracias a dos apasionados de sus tierras y gentes, estoy enamorada yo también. El deseo que me embarga es tremendo y me muero de ganas por cruzar las fronteras y perderme por sus vastas extensiones, sentarme al lado de sus habitantes, estremecerme con sus puestas de sol, extasiarme con sus playas,…Pero, a veces, la vida te hace esperar mucho por las cosas que ansías. Y ese es mi caso.
    Mientras tanto, camino imaginariamente por sus sendas a través de los mapas, fantaseo con sus gentes a través de sus músicas, sueño con sus misterios a través de los libros que hablan de ella…
    Mientras tanto, os dejo un párrafo de un libro que me estoy leyendo:
    “El aire de África parece tener dedos, te toca y te sensualiza. Tal vez es ésa la primera forma de penetración del “mal de África”, a través de la piel, como si el aire fuera una mano invisible capaz de acariciarte y apoderarse poco a poco de tu voluntad. A mí me sedujo de golpe, con una sensación parecida, de placer y de rechazo, a la que produce el primer pecado. Hay algo de pecaminoso en el amor a África, quizás porque no es racional en un principio, sino tan sólo sensual.”
    Un beso a todos.


  1. 1 Volver a África… « Todo sobre Safaris - El blog de Paco León Trackback en 15 abril, 2008 en 5:13 pm
  2. 2 barbecue ribs Trackback en 18 octubre, 2014 en 6:44 am

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