
20 / 08 / 2007 – De oasis en oasis..
Hoy no madrugamos demasiado. El grupo tenía que descansar y disfrutar de Tree Lodge. Yo me desperté temprano y tuve una divertida charla con los camareros y el chef del hotel. Los tanzanos son forofos del fútbol, y les prometí que haría todo lo posible por llevarles allí a Raul o a Reyes (alguien les conoce? echarme una mano!). Tras un estupendo desayuno, con pena nos despedimos del personal del hotel y comenzamos nuestro game drive por el Lago Manyara. Jose Ramón me comentaba el encuentro con elefantes que tuvieron en la veranda de su cabaña y todos hablaban del pequeño terremoto que hubo al amanecer (yo no lo noté, duermo como un tronco).

El día estaba nublado por lo que no notamos el calor que suele hacer en esta parte del Rift. Manyara estaba reluciente, muy verde y rebosando vida. Muchísimos babuinos, monos de cara azul, cebras, ñúes, búfalos, elefantes, impalas, waterbuck, hipopótamos, pelícanos, garzas, jirafas, la presa muerta de un leopardo (un impala) subida a un árbol, vervet monkeys, martín pescador, hammerkop, dik diks…
El Manyara es sin duda un Parque precioso por el cual casi se pasa siempre de largo pero que sin embargo yo recomiendo siempre visitar. Es un paraíso para los elefantes, no en vano Iain Douglas Hamilton empezó sus famosos estudios sobre los paquidermos precisamente aquí. Es un parque relativamente pequeño, de los más pequeños de Tanzania, pero sin embargo siempre tiene muchas sorpresas que ofrecer.
Como despedida de Manyara volvimos al hippo pool y nos hicimos unas divertidas fotos (bajando del coche) con los hipos detrás, pese al recelo de parte del grupo…

Comimos en lo alto de la falla del Valle del Rift, disfrutando de la vista del lago y viendo los elefantes vagar por la ladera. Tras unas cuantas compras continuamos camino hacia nuestra siguiente etapa: El Lago Eyasi.
La carretera hacia Eyasi desde Karatu es bastante mala y polvorienta. Unas dos horas de baches, zanjas y dar unos cuantos botes. Sin embargo a mi me pareció de una enorme belleza. Es la primera vez que vengo a Eyasi. Abandonando Karatu se cruzan unos cafetales preciosos, dejando las faldas del Ngorongoro al Oeste. Después se abren unos valles amplísimos, mucho más secos, en donde abundan las acacias tortilis. El paisaje se va haciendo más seco hasta Mangola, mientras el Land Cruiser levantaba una enorme y fina polvareda roja que se metía por cualquier rendija.
Un grupo cansado y algo aturdido por los botes llegó al oasis que es el Kisima Ngeda, un campamento sencillo y modesto a las orillas de lago. Un lago al que apenas reconocía, ya que estaba rebosante de agua mientras que todas las fotos que recordaba haber visto me mostraban una enorme desolación seca y casi sin agua. Nani, la manager, nos dio una fresca bienvenida y dimos un agradable paseo al atardecer, tras una reparadora ducha anti polvo. Un atardecer de mil colores en uno de los lagos del Rift…











Paco,
las fotos son preciosas, de las que te hacen soñar. Son con tu nueva cámara, ¿supongo? ¡¡Felicidades por la adquisición!!
En cuanto al Tree Lodge, seguí tus posts cuando estabas aún de safari y me metí en internet a buscar fotos de esos lugares increíbles donde dormías, mi preferido es sin duda éste, ¿cómo puede ser tan bonito? ¿Cabañas en los árboles?¡¡Estoy deseando ir!!
¡Un beso!
es un anochecer perfecto,
seguir asi mejorando,les felicito…
(besos,ablazos,chao……..