
El turismo, por desgracia, altera la vida y comportamiento de los lugares a los que llega. Desafortunadamente esto también sucede en los safaris. Los animales se han acostumbrado tanto a la presencia del hombre y sus vehículos que no nos ven ni como presa ni como amenaza. Algunos de ellos incluso han llegado más allá y nos ven como una fuente inagotable de comida que rapiñear. Esto sucede con muchos pájaros y sobre todo con los primates, que se han convertido en los mayores chorizos de la sabana.
Babuinos, colobos, vervet monkeys y demás se acercan a los coches de los turistas con total descaro e impunidad. Hay que tener cierto cuidado porque en ocasiones agarran mochilas y cámaras, salen corriendo y luego comprueban si son comestibles.
En esta ocasión fue un vervet monkey el que aprovechó un descuido nuestro mientras comíamos para entrar en el coche y arramplar con la bolsa de caramelos… A Iñaki, en pleno enfado (se comio sobre todo los de fresa, sus favoritos), le dio tiempo de sacar esta foto antes de echar al mono, quien en plena huida aún tuvo tiempo de pillar una bolsa de patatas de nuestro picnic…
Foto: Iñaki Gil. Masai Mara, Kenya, septiembre de 2007.









Hola Paco!!!
Te apoyo con la vuelta al curro y espero que hayas disfrutado del safari al máximo. Lo que cuentas de los animales, me viene a la mente en Australia, que un día una especie de gato, koala, possom (o algo así) se comió parte de nuestra cena en un parque nacional. Alado había un matrimonio que decía que majo y le sacaban fotos. A mi me daban ganas de darle un palazo, pero vamos seguro que esta gente me hubiese sacado una foto, la hubiese mandado a la asociación protectora de animales y me hubiesen denunciado así que me quede sin parte de la cena.
Saludos!
Ra
Algo parecido sentimos nosotros en Agosto cuando nos acercamos a una pareja de leonas en Masai Mara. Permanecieron ignorando deliberadamente nuestra presencia, a pesar del ruido y el humo del coche, y de que conforme pasaban los minutos, iban llevando varias furgonetas llenas de fotógrafos (a este pasa habrá que poner semáforos en el parque).
Sólo se molestaron cuando una última caravana, algo despistada, se cruzó en el camino entre las depredadoras y su presa objetivo, una pequeña y dormitante familia de ñúes, espantándola y haciendo enfurecer a aquéllas, que se volvieron hacia los vehículos haciéndose luego las remolonas en la caza hasta que los numerosos observadores se fueron aburriendo y marchando. Poco despues reanudaron el acecho a su desayuno.
Que hayan conseguido pensar como los humanos, me da miedo. Jamás entenderé a las personas a las que los monos “les hace gracia”. Ni que decir tiene de “ay qué mono”.
Dentro de poco, será el mono el que nos saque a nosotros en una foto con cara de gil, al contemplar como cargan con ella a cuestas – a puntito estuvo, pero decidí rescatar las máquinas de fotos antes que la bolsa de patatas -.
Hombre Juan!
De primeras, te agradezco salvar mi cámara del ataque del vervet monkey… pero desde luego el mal rollo que te dan los primates debe estar causado por una fuerte impresión cuando eras peque viendo “El planeta de los Simios”, o es que se te cagó un chimpancé cuando fuiste al zoo??
He de deciros que esta foto es una farsa, realmente era mi amigo Mandinga el que se metió dentro de un disfraz de mono para así poder comerse los caramelos que tanto le gustan sin que nadie le diga nada.